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lunes, 01 septiembre 2014
18:52
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La Razón

Alimentación

Sin gluten: vivir como un celíaco la última dieta de moda

  • Imitar el modelo alimentario de una persona celíaca sin serlo es la última novedad para perder peso. Aunque es posible vivir y comer de forma equilibrada sin gluten, los expertos advierten de que este método puede inducir a suprimir alimentos básicos de la dieta diaria como el pan
     

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Sin gluten: vivir como un celíaco, la última dieta de moda
Sin gluten: vivir como un celíaco, la última dieta de moda

Entre las miles de estridencias que existen para adelgazar, ahora se ha sumado consumir productos sin gluten, los que se comercializan para la gente a la que, previamente, se le ha diagnosticado la celiaquía. Mientras que de los 600.000 afectados que existen en la actualidad, el 80 por ciento está sin diagnosticar debido, en muchas ocasiones, a la existencia de síntomas atípicos que dificultan su detección, en nuestro país cada vez son más lo que se apuntan a la moda «sin gluten». Mientras que para los afectados comer este tipo de productos les facilita hacer una dieta lo más «normal» posible, para los que no sufren las limitaciones de la intolerancia han encontrado en la dieta sin gluten el secreto para luchar contra los kilos de más.
«Quizá porque llevan en su descripción la mágica palabra "sin" que indica que uno de sus componentes nutricionales se ha suprimido o por ser un alimento dietético que muchas veces se confunde con alimento ligero o hipocalórico, muchas personas creen que existen notables diferencias nutricionales y energéticas entre un alimento sin gluten y otro que contenga trigo, avena, cebada o centeno», matiza la doctora Avelina Acebal, médico de Familia y Nutricionista del Hospital USP San Camilo de Madrid.


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Frente a otras dietas «milagro» en las que se suprime siempre algún alimento esencial, las personas que deciden imitar la vida de un celíaco deben, al menos, contar el asesoramiento de un especialista. A este respecto, Marta Teruel, gerente de la Federación de Asociaciones de Celíacos de España (FACE), advierte de que «no hay estudios científicos que avalen que una dieta para adelgazar sin gluten tenga más éxito frente a una con gluten y cuando una persona quiere realizar un régimen para adelgazar debe consultar con un nutricionista para que sea personalizado y adaptado. En el caso de los productos que se elaboran para este colectivo, como pastas, pizzas, panes, galletas, no contienen gluten, pero deben estar controlados en una dieta para adelgazar porque la mayoría contienen, principalmente, hidratos de carbono y  éstos tienen que estar contabilizados».


Precisamente, la doctora Olga Sánchez-Vilar Burdiel, endocrina del Hospital Capio Fundación Jiménez Díaz aclara que «el gluten es una proteína de origen vegetal presente, entre otros, en cereales empleados en la fabricación de productos farináceos, que a su vez son las principales fuentes de hidratos de carbono de la dieta. El gluten por sí mismo no es imprescindible para la vida, pero sí lo son los carbohidratos. Las personas que padecen enfermedad celíaca y quienes realizan dietas sin gluten no tienen por qué presentar deficiencias nutricionales si sustituyen los productos con gluten por productos sin gluten equivalentes en hidratos de carbono y mantienen una dieta equilibrada».


Quizás, una de las razones que, según Giuseppe Russolillo, presidente de la Asociación Española de Dietistas y Nutricionistas (AEDN), puede llevar a comer sin gluten reside en que «hay un porcentaje de la población que es celíaca y no lo sabe y, cuando dejan de tomar gluten se sienten mejor». Y es que, «el seis por ciento de la población padece sensibilidad al gluten y los que sufren la intolerancia absoluta llegan al medio millón, por lo que ambas cifras son razones suficientes para invitar a la población a mirarse», advierte el doctor Gonzalo Guerra Flecha del Centro Médico-Quirúrgico de Enfermedades Digestivas (CMED). Con este tipo de modas, «al final se eliminan alimentos principales de la dieta como el pan. Mientras que un celíaco sí está concienciado de que va a comer pan sin gluten, el que quiera perder peso lo acabará eliminando y con él y una serie de hábitos saludables como, por ejemplo, tomarlo con aceite de oliva», afirma Russolillo.


Falsa creencia
Existe la creencia errónea por parte de los seguidores de esta dieta de que los alimentos sin gluten poseen menos calorías que los que lo contienen. «Si bien en estos productos se ha extraído un componente nutritivo como es el gluten, se utiliza un cereal en reemplazo que aporta hidratos complejos y proteínas vegetales. Así, entre un alimento sin gluten y otro que lo lleva, no hay notables diferencias energéticas», sostiene Acebal. Incluso, algunos de los productos que se comercializan para celíacos pueden contener en su composición más grasa, azúcar e hidratos de carbono que los tradicionales. «Antiguamente podían encontrarse productos, sobre todo bizcochos, bollería, que eran muy grasos porque los cereales que se utilizaban para realizar productos sin gluten no eran mezclas adecuadas o no había la diversidad y novedad que hay hoy en día en la industria agroalimentaria –se pueden encontrar productos que usan mezclas de cereales sin gluten que contengan quinoa o amaranto–. El gluten es muy importante tecnológicamente hablando, ya que forma parte de productos de panadería y bollería y, en algunos casos, se debe reemplazar por otros ingredientes», afirma Teruel.


Aunque es posible vivir sin gluten, no hay que olvidar, según Russolillo, «que  se trata de una sustancia que, naturalmente está en el trigo y que para obtener un producto que no lo lleve hay que manipularlo, por lo que habría que preguntarse si queremos vivir con productos manipulados o tomarlos tal y como los produce la naturaleza, sobre todo cuando no hay una enfermedad celíaca o sensibilidad al gluten que lo impida». Pero todavía hay más. «Al consumir productos sin gluten, –continúa el experto– sus propiedades organolépticas no son tan buenas por lo que se acaba comiendo menos y, por tanto, se adelgaza pero no porque se coma sin gluten, sino porque con esta modificación de hábitos dietéticos se acaba comiendo menos».


Más caros
Incluir en la dieta diaria estos productos sin necesidad médica puede desequilibrar el presupuesto familiar. Según el informe de precios realizado por este año por FACE, «se ha visto que una familia con un celíaco entre sus miembros, tomando como base una dieta de 2000 a 2300 calorías, puede incrementar su gasto de la cesta de la compra en casi 31,77 euros a la semana, lo que significa un aumento de unos 127,10  euros al mes, y de 1.525,18 euros al año, sobre otra familia que no cuente con ningún celíaco entre sus miembros», concluye Teruel.
 

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