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domingo, 23 noviembre 2014
17:01
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La Razón

bebida milenaria

Finde / Gastronomía

Grimbergen, dulce cerveza de abadía

  • El padre Karel y el abad Erik presentan una moderna imagen de su bebida milenaria

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Catar cervezas con dos monjes es una experiencia curiosa. El padre Karel y el abad Erik, de la Abadía de Grimbergen, han abandonado por unas horas el monasterio fundado por San Norberto en 1128, situado a 20 kilómetros de Bruselas (Bélgica), para mostrarnos sus bebidas milenarias con una imagen renovada, así como la variedad Blanche, que Mahou-San Miguel distribuye en nuestro país desde 2009.

Cuenta la historia que los monjes producían la cerveza para ofrecérsela a los peregrinos que buscaban cobijo en su templo y que elaboraban tres tipos: una para beber a diario, otra destinada a los invitados y mendigos, y, por último, la reservada para Semana Santa y demás fiestas religiosas: «La receta ha evolucionado, ya que hoy no se bebe el mismo jugo de cebada que en la Edad Media. Cuando se empezó a elaborar, los religiosos disfrutaban de una exención de tasas gubernamentales frente a las cerveceras seglares, de ahí que emplearan mejores ingredientes, que sus competidores», explica el padre Karel, quien, junto al abad Erik, se encarga del control de calidad.

Líder de mercado

La abadía ha sufrido numerosos incendios y ha sido siempre reconstruida, de ahí que la imagen de la etiqueta sea el ave fénix que resurge de las llamas y en ella se leía: «Ardet nec consumitur», es decir, «quemada, pero no destruida». De donde procede este producto con la Denominación de Origen Abadía, que significa que «ésta reconoce que es suya, que obtiene unos beneficios para la fundación y para los pobres, y que la elaboración es auténtica», prosigue el abad minutos antes de iniciar la cata.

Comenzamos con la Blanche, recién llegada a nuestro país y elaborada con trigo: «Es tostada, de alta fermentación, e ideal para saciar la sed en primavera y verano. También para acompañar con platos marinos», dice mientras la saborea. «Fíjense en su color amarillo claro, en su poca opacidad y en su cremosa espuma. Presenta aromas a frutos amarillos, cítricos, cilantro y clavo, responsables de los sabores ácidos y dulces», añade.

De la Double gusta su cuerpo. Es, según el religioso, la más auténtica al estar elaborada con una selecta mezcla de maltas y azúcar de caña, lo que aporta un sabor dulce con profundos aromas. Armoniza con las carnes, y la Blonde, con los pescados. «Su gusto afrutado, con toques a malta, se obtiene con la combinación de la cebada gatinais y la selección de lúpulos», apunta junto a Carlos Lafuente.

El director de marketing de Gama Internacional insiste en que, dentro de las cervezas de abadía, Grimbergen es líder de mercado y una de las marcas de más crecimiento, «ya que el consumidor busca sabores nuevos, saber qué hay detrás del producto, sus ingredientes y el proceso de elaboración. El querer saber y valorar lo auténtico es una tendencia clara. En España se consume mucha cerveza, pero es ahora cuando el consumidor la valora», concluye.

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