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sábado, 02 agosto 2014
10:37
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Sociedad / Asuntos sociales

Una pastilla para curar el alcoholismo

  • La Unión Europea aprueba la comercialización de un fármaco que actúa sobre el cerebro y reduce el deseo de beber n Llegará a España en 2014

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En España hay dos millones de personas que son alcohólicas y otros 76 millones se estima que sufren el mismo problema en el resto del mundo. En este sentido, los europeos son los ciudadanos que más alcohol consumen de todo el planeta, con 12 litros y medio de alcohol puro al año de media por persona o, lo que es lo mismo, tres bebidas diarias. Esto, además de los problemas sociales y sanitarios asociados a esta dependencia –siete de cada cien muertes prematuras en la UE están relacionadas con el alcohol–, genera una factura de más de 63.000 millones de euros anuales. El problema es que las terapias tradicionales muchas veces contra el alcoholismo «no son tan efectivas» como cabría esperar, según señala Bartolomé Pérez Gálvez, psiquiatra del Hospital Clínico de Alicante y especialista en conductas adictivas. Por eso precisamente, califica como un «avance muy importante, muy novedoso» la autorización por parte de la Comisión Europea para que pueda empezar a comercializarse en los países miembros el primer fármaco para reducir el consumo de alcohol en pacientes con problemas de dependencia.

El medicamento, cuyo principio activo es el nalmefeno, ya recibió el visto bueno de la Agencia Europea del Medicamento el pasado mes de diciembre, por lo que Bruselas sólo confirma ahora ese dictamen. Selincro, denominación comercial del nuevo fármaco, que será distribuido por el laboratorio Lundbeck, se ha ensayado clínicamente sobre 2.000 pacientes con resultados muy positivos. Según explica la compañía, al finalizar el primer mes de tratamiento, los pacientes habían reducido su consumo de alcohol un 40 por ciento. Tras seis meses, el consumo de esta sustancia descendió aún más, hasta un 60 por ciento. Aunque todavía falta por determinar el precio de este fármaco y su financiación por parte de la Sanidad Pública, está previsto que este medicamento llegué a las farmacias europeas a mediados de este año. No obstante, habrá que esperar a 2014 para que los españoles puedan acceder a este tratamiento.

Perfiles muy específicos

Con todo, este fármaco «no es la panacea contra el alcoholismo», como bien señala el doctor Pérez Gálvez. Su principal inconveniente radica en que su objetivo es reducir el consumo de alcohol, no la abstinencia total, por lo que está dirigido a dos perfiles muy específicos: «Personas que aún no sufren un problema severo de alcoholismo pero que quieren beber menos, y alcohólicos en los que es casi imposible rebajar el consumo de alcohol a cero, por lo que cualquier reducción es positiva». «Disminuir el consumo es un objetivo terapéutico más realista», apunta Karl F. Mann, jefe del departamento de conductas adictivas del Instituto Central de Salud Mental de Mannheim (Alemania). ¿Y cómo actúa Selincro? Se trata de un modulador del sistema opioide doble acción que actúa sobre el circuito de recompensa del cerebro, que está mal regulado en los pacientes con dependencia del alcohol. En otras palabras, reduce el deseo de beber alcohol.

En principio, el fármaco está diseñado para ser tomado unas horas antes de que el paciente vaya a ingerir alcohol. No obstante, esta terapia puede completarse con la administración de una pastilla diaria cuando la persona sienta que existe el riesgo de beber. Al tratamiento farmacológico es imprescindible sumar el necesario apoyo psicosocial, como parte complementaria. «Es vital hacer algún tipo de enfoque psicoterapéutico, ya sea una intervención breve o una terapia más estructurada», además del tratamiento médico. «El alcoholismo no se cura sólo con una pastilla ni yendo sólo a Alcohólicos Anónimos. Ambas cosas son complementarias», asegura el doctor Pérez Gálvez.

Pero, ¿cuándo podemos considerar que una persona realmente tiene un problema de alcoholismo? Esta pregunta puede ser respondida cuantitativamente o cualitativamente. Según la Organización Mundial de la Salud, «el alcoholismo es la ingesta diaria de más de 50 gramos al día de alcohol en mujeres –diez vasos de vino o tres whiskies–, y de 70 gramos al día en hombres –14 vasos de vino o cuatro whiskies–.

Para el doctor Pérez Gálvez, el criterio que determina la dependencia del alcohol es «cuando interfiere en nuestras vidas, nos genera discusiones, nos impide cumplir con nuestras obligaciones diarias, perdemos el control o sentimos que necesitamos el alcohol».

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