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jueves, 31 julio 2014
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La Razón Domingo / La Razón del Domingo

La lengua de un líder universal

  • La elección del Papa Francisco sitúa a Iberoamérica en el foco de atención mundial, según el director del Instituto Cervantes, Víctor García de la Concha

A menudo, frente a lo cuantitativo, lo cualitativo merece una atención más reposada. Los hablantes de español son ya 495 millones en todo el mundo. Es la cifra que presentó el Instituto Cervantes en su último anuario, correspondiente a 2012. Pero esta semana, uno de esos ciudadanos entre los 495 millones estimados, ha centrado la atención del planeta. Es argentino y se llama Jorge Mario Bergoglio, aunque a partir de ahora se le conocerá más por el nombre que ha elegido como Papa, Francisco.

Es el primer pontífice hispanohablante de la historia contemporánea, y será, previsiblemente, el embajador más visible de nuestro idioma en todo el mundo durante los años que dure su papado. Como experto lingüista y director del Instituto Cervantes, pero además como buen conocedor del mundo eclesiástico, dado que está licenciado en Teología y ha estudiado en centros de la Compañía de Jesús, a la que pertenece Bergoglio, Víctor García de la Concha analiza las repercusiones idiomáticas de esta elección. El responsable del Cervantes no cree que la elección vaya a suponer un «boom» en la expansión o influencia del español. «En primer lugar, él es hispanohablante, pero hijo de emigrantes italianos en muy cercana línea; este fenómeno me parece una marca muy importante en la configuración de la personalidad», matiza sobre un religioso que, además, «ha tenido una vida muy universalizada. Es un hombre abierto a la universalidad». Sin embargo, García de la Concha sí que resalta un aspecto que merece la pena tener en cuenta: «Es significativo el hecho de que sea elegido por primera vez un Papa iberoamericano: con ello se reconoce la gran labor que hizo España a raíz del descubrimiento de América. España, en aquel momento, adquirió con el Papado el compromiso de la evangelización. Con todo el juego de luces y sombras que quiera ponerse, la tarea de cultura que ha hecho España en América es rigurosamente asombrosa. Cualquier persona de cualquier creencia que haya recorrido América, y yo lo he hecho de cabo a rabo, se queda maravillado de lo que allí hicieron los misioneros, en todos los sentidos».

García de la Concha, experto teólogo además de lingüista, explica sobre aquellos primeros religiosos en las Américas que «no fueron impulsores de la enseñanza del español; tenían una verdadera fijación en enseñar a los indígenas en la lengua propia del país. De ahí que hayan publicado decenas y decenas de gramáticas y diccionarios de las lenguas indígenas. Conocemos sus lenguas gracias al trabajo de los misioneros. Cuando terminó la etapa mal llamada de la colonización, pues eran provincias ultramarinas de España, los que hablaban español eran unos dos millones, no se sabe si incluso menos. El español se extendió en América sobre todo a raíz de la independencia de las repúblicas americanas, cuando éstas se dan cuenta de que para unir a aquella diversidad de pueblos tenían que adoptar una lengua común». En cualquier caso, asegura, «esa gran labor de la evangelización, sin duda ninguna tiende ahora a concretarse en la figura de un jesuita italo-español, formado allí y en España, con los cánones de la Compañía de Jesús. Es un reconocimiento de esa gran labor de evangelización». Lo dice alguien que ha sido discípulo de jesuitas y que reconoce su admiración por esta orden. De hecho, aunque García de la Concha asegura no conocer bien las homilías o artículos de Bergoglio, sí reflexiona sobre su condición de usuario del idioma en tanto que procedente de una determinada formación: «Los jesuitas siempre han cuidado muchísimo la lengua. Desde su creación han sido meticulosos con lo que llaman la "Ratio Studiorum", la norma de los estudios, que sirvió de pauta para la enseñanza durante mucho tiempo. Estoy seguro de que tiene una lengua absolutamente correcta». Sin olvidar que Bergoglio ha sido profesor de Literatura.

Un planeta hispanohablante

El empuje del español parece imparable. Según datos del anuario 2012 del Cervantes, en el año 2030, el 7,5% de la población mundial será hispanohablante y sólo el chino adelantará al español en número de hablantes nativos. Hay ya 18 millones de estudiantes de español como lengua extranjera en todo el planeta. Y el idioma ocupa el tercer puesto en Internet en la lista de los más utilizados, con un crecimiento del 800% en la última década. Y eso incluye las redes sociales: En Twitter –red en la que el nuevo Papa se ha mostrado activo– es ya la segunda lengua más utilizada tras el inglés, y en Facebook cuenta con más de 80 millones de usuarios.

Es habitual ver en los listados de los personajes más influyentes del año, los que elaboran revistas como «Forbes» el nombre del Papa junto al del presidente de EE UU, el de magnates como Bill Gates o el de estrellas mediáticas como el rockero Bono. La revista americana incluyó en su lista de 2012, por ejemplo, a Benedicto XVI en el puesto número 5, por detrás de Obama, Angela Merkel, Vladimir Putin y Bill Gates, y por delante del presidente de la Reserva Federal de EE UU, el Rey de Arabia Saudí, el presidente del Banco Central Europeo o el premier británico, entre otros muchos líderes políticos y económicos. «Times», otra publicación de referencia, dedica una famosa portada al personaje del año. En 1962 el elegido fue Juan XXIII y en 1994 le siguió Juan Pablo II. Algo que no sorprende a García de la Concha: «Sin duda ninguna, la religión católica es influyente». Que en este caso esas listas de personajes influyentes vayan a tener por una vez acento español, concede el director del Cervantes, «efectivamente proyecta la vista sobre Latinoamérica. No es específicamente por la lengua, pero sí crea un foco de atención. Y directa o indirectamente, Latinoamérica está marcada por su lengua».

En la misma medida, el director del Cervantes se muestra prudente sobre cualquier conclusión, a efectos del idioma, sobre el hecho de que sea un hispanohablante argentino, en vez de español, colombiano o de cualquier otro país, con las características propias que el idioma tiene en cada país, el elegido. Y matiza: «No lo sé. De hecho es distinto que un obispo argentino esté escribiendo para argentinos una homilía en una parroquia, por ejemplo, a que lo haga como Papa». Presente en 44 países, con 72 sedes en todo el mundo, incluidas las dos madrileñas –en la capital y en Alcalá de Henares–, el Instituto Cervantes, sin embargo, no tiene representación en aquellos países que ya son de habla hispana. Aunque García de la Concha matiza: «La gran tarea del Cervantes en estos momentos es iberioamericanizar el Instituto: hacer que los países latinoamericanos lo sientan como una institución propia».

Fallaron las quinielas

Preguntado García de la Concha por si siguió con interés el cónclave y por las sensaciones que le dejó oír el nombre de un cardenal Bergoglio, el lingüista aclara: «Nunca me gustó ese juego de quinielas que presenta la elección del Papa como una especie de convocatoria cercana a la política. Sin duda ninguna, es una deliberación de un cuerpo, los cardenales, y por tanto juegan los factores humanos. Pero la misma elección del cardenal Bergoglio indica cómo ese juego de quinielas falla a veces de manera estrepitosa». Y asegura: «A mí no me sorprendió para nada. Sabía que en la elección anterior había tenido ya una opción muy clara y había oído hablar de él a un gran amigo mío, el director de la Academia Argentina de las Letras, Pedro Luis Barcia».

Lo que no sabemos es si el español será el idioma de moda en el Vaticano a partir de ahora. García de la Concha acepta entre risas la «boutade». «No lo sé: en el Vaticano hay ya bastantes españoles...». Y un argentino. El hablante más importante de los más de 495 millones.

La tierra prometida

Lo canta Bruce Springsteen: EE UU es la «tierra de esperanzas y sueños». También para el idioma. Es significativo que buena parte de la población hispana de EE UU pertenezca a clases humildes y el nuevo pontífice sea descrito ya como el Papa de los pobres. Algunos sectores norteamericanos ven con preocupación esta expansión idiomática. «En los EE UU se está jugando en estos años nada más y nada menos que la consolidación del español como segunda lengua de comunicación internacional –explica García de la Concha–. Para ello, vamos a crear un conservatorio del español y las culturas hispánicas en EE UU. Es una asunto complicado, para saber qué hay de verdad en todo eso y cómo hay que actuar. Hay que ver cuántos hablantes lo mantienen como su idioma en la segunda generación o en la tercera», advierte.

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