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jueves, 28 agosto 2014
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La Razón

Sucesos

Andalucía / Tráfico

16 años de cárcel por un atropello mortal en un polígono de Sevilla

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La Audiencia Provincial ha condenado a 16 años de cárcel a Juan Francisco Gámez Durán, el joven de 28 años de edad acusado de atropellar mortalmente en el Polígono Store el 12 de diciembre de 2010 a Manuel Alías García. La sentencia se produce tras el veredicto de culpabilidad emitido por un jurado popular y la Audiencia condena al acusado a 15 años de cárcel por un delito de asesinato y a un año más por conducción temeraria, así como al pago de una indemnización de 77.495 euros a los padres de la víctima y de 15.000 euros a la novia por los daños morales causados.

La pena es inferior a la solicitada por la Fiscalía, que pidió 18 años, y por las acusaciones particulares –padres y pareja del fallecido– que solicitaron 21 años. La defensa anunció que recurrirá la sentencia ante el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía por creer que el veredicto está «inmotivado».

El jurado consideró probado por unanimidad, tal y como recoge la sentencia, que el acusado «dio muerte de forma intencionada» e «impidiéndole cualquier tipo de defensa» a la víctima, desarrollando una conducción «temeraria» en la cual «embistió» a varias personas que se encontraban esa noche en el Polígono Store celebrando la cena de Navidad.

Según los miembros del jurado, esto último quedó acreditado con el visionado del vídeo aportado a la causa, según el cual el vehículo conducido por el imputado describió «maniobras perfectas» así como «movimientos repetidos hacia adelante y hacia atrás, sin que se aprecie presencia de gente alrededor» de su turismo.

El jurado consideró probado que los hechos tuvieron lugar sobre las 3:00 horas del 12 de diciembre de 2010, cuando el acusado, que se encontraba celebrando una cena de Navidad, bajó a la calle «enojado» al conocer que estaban sustrayendo objetos de algunos vehículos y, tras descubrir que le habían sustraído los espejos retrovisores de su coche, dijo «me cago en los muertos, como coja a alguien lo mato».

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