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sábado, 01 noviembre 2014
11:41
Actualizado a las 

La Razón

Internacional

La inseguridad pone en jaque a Maduro

  • El asesinato de la ex Miss Venezuela fuerza un cara a cara entre el presidente y Capriles, como gobernador de Miranda

El asesinato de la ex Miss Venezuela y de su pareja ha conmocionado Venezuela, uno de los países con mayor índice de homicidios del mundo, cuyo Gobierno convocó ayer a un centenar de alcaldes y gobernadores para estudiar un plan de emergencia contra el crimen. Mónica Spear, de 29 años, actriz de la cadena estadounidense Telemundo, y su ex marido Thomas Henry Berry, de 39 años, fueron acribillados dentro de su automóvil, que había quedado en la cuneta de una carretera turística la noche del lunes tras golpear el vehículo un objeto contundente que había en la vía. Su hija de cinco años quedó huérfana y con una herida de bala, aunque su vida no corre peligro.

Mientras enterraban a la ex Miss Venezuela 2004, el presidente Nicolás Maduro se reunía con alcaldes y gobernadores de los 79 municipios. Un encuentro que para la oposición fue forzado, de cara a la galería. «Los asesinos llegaron y los masacraron. Yo asumo mi responsabilidad», dijo Maduro. «Es cierto que con el Plan Patria Segura voy a ir a fondo contra los que pretendan mantener la matanza, no va a haber tolerancia. Quien quiera venir a matar, va a recibir mano de hierro», advirtió el líder bolivariano.

Como muestra de este descontento, ayer, actores del cine, el teatro y la televisión asistieron a una concentración de repudio a la violencia en Caracas. El gobernador de Miranda, Henrique Capriles, y de Lara, Henri Falcón, asistieron a la reunión. Capriles propuso a Maduro trabajar en equipo para contrarrestar la violencia «no sólo por el asesinato de Spear, sino por la situación que vivimos en este país, donde cerramos un año en el que se registraron casi 25.000 asesinatos. Es una situación de emergencia». Ayer fue el primer cara a cara entre el líder de la oposición y el mandatario desde las pasadas elecciones presidenciales de abril, en las que fueron rivales.

Durante el encuentro, Maduro anunció la detención de uno de los involucrados en el asesinato de la actriz y la identificación de los demás implicados, que serán buscados, dijo, «con la ley en la mano». «Ya capturamos a uno de los involucrados, ya les hemos identificado a los que participaron en este asesinato y los vamos a buscar con la ley en la mano», dijo.

El gobernador opositor Falcón también se mostró conciliador y señaló que hay que dejar de lado las diferencias para resolver el problema: «Esto demanda a toda la población. Nos tenemos que poner de acuerdo sobre este problema, que no distingue entre credos, razas ni sexo».

Durante los primeros siete días de 2014, varios hechos de violencia han conmocionado al país. Además del homicidio de Mónica Spear, la realidad es que en apenas una semana han matado en Caracas a otras tres mujeres. Durante los 15 años de Gobierno chavista, las cifras de muertos se han disparado. A finales de 2013, la ONG Observatorio Venezolano de la Violencia (OVV) publicó un informe –en el que participaron seis universidades–, en el que se decía que 24.700 personas murieron de forma violenta el año pasado. Según este documento, Venezuela tiene una tasa de 79 homicidios por cada 100.000 habitantes, una de las mayores del mundo. El ministro del Interior, Miguel Rodríguez, dijo que la cifra correcta es la de 39 homicidios por cada 100.000 habitantes, y sugirió que la cifra no oficial dada por esta ONG está vinculada a escenarios que buscan desprestigiar al Gobierno. En el año 1999, la estadística oficial de homicidios era de 5.868.

Hace casi una década que las autoridades dejaron de publicar los números de homicidios para evitar el desgaste del chavismo. Incluso la Policía judicial cerró su departamento de prensa. «El Gobierno presenta a los delincuentes como jóvenes víctimas del capitalismo, considerando que si se actúa contra ellos se está reprimiendo a las clases más pobres», asegura a LA RAZÓN Alfredo Romero, director del Foro Penal Venezolano. El chavismo culpa de parte de la inseguridad a los «antivalores» sembrados por el capitalismo y ha acusado también a los medios de comunicación de alimentar la «paranoia» al cubrir hechos policiales. El Ejecutivo ha prohibido incluso a los periódicos publicar fotos violentas sobre crímenes en las portadas. Los que han desafiado esta norma han sido multados. En Venezuela, la corrupción se traslada a todos los ámbitos de la seguridad, desde el policía que no investiga si no hay sobornos hasta el fiscal que se cruza de brazos cuando hay un caso sobre su mesa. Las cárceles son infiernos donde los presos se matan entre sí, mientras que los cerros de los barrios pobres, como el Petare, se han convertido en tierra de nadie. Este corresponsal pudo comprobar cómo tras el asesinato de una joven, dos agentes se acercaban hasta una madre desconsolada para ofrecerles ajusticiar al asesino a cambio de una «mordida». La mujer no pagó y hasta el día de hoy el delincuente sigue suelto.

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