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martes, 16 septiembre 2014
14:18
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La Razón

Salud

Cuando el aire acondicionado provoca más problemas que el calor

La llegada del verano trae consigo también la guerra por el control del termostato en la oficina. El ambiente excesivamente frío en la oficina y el contraste con la temperatura exterior causan alrededor del 20% de los resfriados que se padecen durante todo el año. Así lo destaca Unipresalud, compañía especializada en la gestión de la seguridad y la salud de los trabajadores y la integración de la prevención de riesgos laborales en la organización de las empresas. El mal uso del aire acondicionado también es el causante de la mayoría de infecciones respiratorias, resfriados, irritaciones en los ojos y la piel, lumbalgias, afonías y faringitis durante los meses más calurosos del año.

Además del frío, otro factor que repercute en la salud es la calidad del aire. El funcionamiento y la recirculación del aire acondicionado provocan la absorción de la humedad en las diferentes estancias, y pueden llegar a resecar el ambiente por debajo del 30%. Si esta situación se da de forma continuada, se pueden resecar las mucosas de la nariz y otra vías aéreas al tratarse de un aire más seco, haciéndolas más vulnerables a una infección: rinitis, faringitis, laringitis, bronquitis, neumonías (en casos más severos), dermatitis, sequedad e irritación en los ojos (especialmente en quienes usan lentillas) o dolores de cabeza.

Evitar las dolencias

"Estos trastornos se pueden prevenir manteniendo la humedad relativa entre el 45% y el 65% para cualquiera de las temperaturas comprendidas entre los 23 y los 26 grados", explica José Vicente Máñez, director de Actividad Técnica de Unipresalud. En casos de ambientes demasiado resecos, Máñez recomienda "respirar por la nariz, ya que así el aire entra en los pulmones a la temperatura corporal y con el grado de humedad necesario para evitar la sequedad de las vías respiratorias". Otro factor importante de bienestar es la velocidad del aire acondicionado: en verano es recomendable mantener una velocidad media máxima de aire de 0,19 m/s.

La eterna pregunta es cuál debe ser la temperatura ideal del termostato. Unipresalud la sitúa en 25 grados durante el verano. A pesar de las indicaciones estándares, encontrar una temperatura con la que toda la plantilla se sienta cómoda es una tarea complicada, pero fundamental, puesto que las condiciones climáticas de los lugares de trabajo constituyen un factor que influye directamente en el bienestar y en la ejecución de las tareas de los empleados. "Cada persona es diferente y su temperatura óptima está condicionada por factores como el sexo, la edad, el peso, la actividad desarrollada o el tipo de indumentaria, entre otros", afirma Máñez.

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