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miércoles, 26 noviembre 2014
08:43
Actualizado a las 

La Razón

Gonzalo Robles . 

Lucha contra el hambre

España se convierte este jueves en el centro mundial de la lucha contra el hambre, la nutrición y la seguridad alimentaria. El Secretario General de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, representantes de alto nivel de los gobiernos de España y Colombia, el director general de la FAO y el director ejecutivo adjunto del PMA, junto a expertos de reconocida talla mundial, tienen la fecha del 4 de abril señalada en rojo en sus agendas como el día en que se analizará lo que se ha hecho hasta ahora, qué estamos haciendo y qué podemos hacer en el futuro para acabar con una de las lacras mundiales que más nos azota: la pobreza.

La reunión de alto nivel que se celebra en Madrid supone, además, el sprint final para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM). Solamente quedan mil días para llegar a la meta de la fecha fijada de 2015. Es, por tanto, el momento de renovar compromisos e intensificar los esfuerzos, a la vez que trabajamos para asegurar una nueva agenda para las próximas décadas. Pero la llegada a este punto no ha estado exenta de dificultades.

En 2000, los estados miembros de las Naciones Unidas reafirmaron su compromiso para lograr un mundo más pacífico y justo, reforzando su adhesión a los principios y valores de la Carta de Naciones Unidas. En este marco se aprobaron los ocho ODM que han marcado la agenda internacional destinada a favorecer el desarrollo, y que ha contribuido a la toma de conciencia y sensibilización social sobre la lucha contra la pobreza.

El límite para la consecución de estos Objetivos se fijó para 2015. A medida que esta fecha se aproxima, y con el fin de lograr un debate global, transparente e inclusivo, el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, decidió lanzar un proceso conocido como Agenda de Desarrollo Post-2015, donde múltiples actores involucrados participen y reflexionen sobre los logros alcanzados a través de los ODM, los retos pendientes y los pasos a seguir.

Desde que se constituyeron, España ha mostrado un fuerte compromiso político con estos objetivos, situándolos en el centro de su política de desarrollo. En este sentido, firmó un acuerdo con el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) por el que se creó el Fondo España-PNUD para el logro de los ODM. Este compromiso sigue vigente hoy, y España participa activamente en el debate global sobre la Agenda Post2015 para la definición de los nuevos compromisos, ofreciendo su dilatada experiencia en el ámbito de la cooperación. Así lo demuestra el hecho de que el Gobierno de España, junto con Colombia, auspicie como país anfitrión las Consultas Globales sobre Hambre, Seguridad Alimentaria y Nutrición, las cuales se realizan bajo el liderazgo de las agencias de Naciones Unidas responsables de la temática: la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, (FAO) y del Programa Mundial de Alimentos (PMA).

El compromiso de España con los ODM se plasma de forma especial en el IV Plan Director de la Cooperación Española para el periodo 2013-2016, recientemente aprobado, donde se refleja nuestra decidida apuesta por los valores de la cooperación al desarrollo.

Pero, ¿por qué Hambre, Seguridad Alimentaria y Nutrición? Aunque se han logrado avances, todavía quedan frentes abiertos. Las causas de las hambrunas del siglo XXI están en las dificultades para el acceso a los alimentos que sufren grupos y colectivos concretos. A pesar de que estamos en camino de lograr el objetivo de reducir a la mitad el porcentaje de personas que sufren de inseguridad alimentaria, todavía hay 868 millones de personas en el mundo que siguen padeciendo hambre y desnutrición, la gran mayoría en el África subsahariana y en Asia meridional. Igualmente, la desnutrición infantil es especialmente grave: en 2011, cerca de 165 millones de niños menores de cinco años (uno de cada cuatro niños) sufrían retraso del crecimiento, afectando así al desarrollo de sus plenas capacidades.

La lucha contra el hambre debe seguir, por tanto, figurando como objetivo prioritario en las políticas de desarrollo. La agenda post 2015 debe construirse sobre la pregunta de cómo el mundo va a satisfacer la creciente demanda de alimentos nutricionalmente adecuados de una población que alcanzará los 9.000 millones en 2050, que vivirá mayoritariamente en entornos urbanos y en un contexto de nuevas y serias amenazas para la seguridad alimentaria como son el cambio climático, la volatilidad de los precios de los alimentos, y las crisis humanitarias complejas, así como la necesidad de avanzar hacia la gestión responsable de recursos naturales como el agua, la tierra y la biodiversidad.

Con el fin de lograr, no únicamente un debate participativo sobre seguridad alimentaria y nutricional, sino de insistir en la toma de conciencia sobre su importancia, España, junto con Colombia, la FAO y el PMA han trabajado intensamente durante los últimos meses en este proceso de reflexión que arrancaba en noviembre de 2012 y que tiene en la Reunión de Alto Nivel de Madrid su punto culminante.

La lucha contra la pobreza constituye el mayor desafío de nuestra época. Un desafío ante el cual debemos estar más unidos que nunca. En definitiva, un enorme reto, ante el que necesitamos el compromiso y el esfuerzo de todos para llevarlo a cabo.

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    Opinión
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