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Fintech: La gran revolución financiera ya es una realidad

La tecnología ha cambiado las reglas de juego de los servicios financieros. Toda una transformación que ha universalizado su acceso

  • De izquierda a derecha, Marta Plana (Foro Fintech), Alfonso de León (Finizens), Juan Pedro Gravel (Deloitte), Juan Delgado, Ramón Guzmán (Secretaría General del Tesoro), Salvador Molina (Foro Ecofin), Carles Escolano (Arboribus) y Ricardo Javier Palomo Zurdo (Universidad CEU San Pablo)
    De izquierda a derecha, Marta Plana (Foro Fintech), Alfonso de León (Finizens), Juan Pedro Gravel (Deloitte), Juan Delgado, Ramón Guzmán (Secretaría General del Tesoro), Salvador Molina (Foro Ecofin), Carles Escolano (Arboribus) y Ricardo Javier Palomo Zurdo (Universidad CEU San Pablo)
  • El director de LA RAZÓN, Francisco Marhuenda, fue el encargado de inaugurar este primer foro sobre el sector del Fintech
    El director de LA RAZÓN, Francisco Marhuenda, fue el encargado de inaugurar este primer foro sobre el sector del Fintech
C. Ruiz /B. Rodrigo.  Madrid.

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30 de marzo de 2017. 03:37h

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El Fintech ha dejado de ser el futuro de las finanzas par a convertirse en el presente. Expertos del sector han participado en el I Foro de Fintech, organizado por el diario LA RAZÓN, con el apoyo de Deloitte, Finizens, Arboribus y Foro Fintech y la colaboración de Ecofin, en el que se puso de manifiesto cómo la tecnología aplicada a los servicios financieros ha supuesto una auténtica revolución, que ha dado lugar no sólo a nuevos modelos de negocio, sino que ha traído aparejado un auténtico cambio del paradigma económico. Marta Plana, presidenta del Foro Fintech; Salvador Molina, presidente del Foro Ecofin; Alfonso León, cofundador y copresidente de Finizens; Juan Pedro Gravel, socio de Deloitte; Ricardo Javier Palomo Zurdo, catedrático de Economía Financiera de la Universidad CEU San Pablo y vicepresidente de Fifed; Carles Escolano, CEO de Arboribus y Ramón Guzmán, asesor ejecutivo del Gabinete de la Secretaría General del Tesoro aportaron su punto de vista sobre un sector que reclama un marco jurídico común, en el que las reglas del juego sean iguales para todos, y que garanticen la seguridad de inversores y usuarios.

MARTA PLANA: «En 2013, nació el Foro Fintech para ‘‘evangelizar’’ en España sobre lo que representa el nuevo modelo disruptivo financiero-tecnológico que ya, en estos momentos, está siendo presente y no futuro. En la actualidad, existe 200 empresas de Fintech en España, lo que hace necesario un marco jurídico urgente, igual para todos, con el fin de ofrecer a los usuarios y a los servicios que van naciendo una marco en el que poder operar. Bruselas ya ha dicho que sí al Fintech. Va a poner en marcha un paraguas legislativo para que las nuevas tecnologías aplicadas a las finanzas puedan competir, dinamizar la economía y crear nuevas oportunidades de negocio, que supondrán nuevas apuestas no sólo para el usuario, sino también para el talento. En Estados Unidos, ya son muchas las empresas que cotizan en Bolsa, y en Europa cada vez son más las que van a despuntar como posibles ‘‘unicornios’’. El modelo económico va a cambiar y España necesita estar a la vanguardia».

SALVADOR MOLINA: «La irrupcción de las nuevas plataformas de Fintech están desagregando los servicios y la actividad financiera. Estamos en el inicio de una transformación de los servicios financieros en la economía. En una primera fase, estamos buscando cuáles son las piezas más enriquecedoras, de mayor valor añadido, lo que está generando especialistas, mucho más competivos y actractivos, con mejor precio y calidad de servicios que la industria financiera tradicional. Pero ya se está acelerando un segundo ciclo, en la que van a aparecer agregadores de servicios financieros que compiten de ‘‘tú a tú’’ con las entidades bancarias. Esta fase avanza una tercera de auténticos gigantes de los servicios financieros por internet, que darán muerte a la industria tradicional. Esto no quiere decir que el sector ‘‘de siempre’’ no vaya a reaccionar y a generar sus propios agentes, sino que vamos a vivir –de hecho ya estamos inmersos en ella– una batalla, en la que las espadas están en alto, una guerra apasionante que cambiará la prestación de servicios y la experiencia del usuario, con una implicación 100% 24 horas al días a través de las aplicaciones. España tienen una oportunidad competitiva muy importante. En este sentido, el Brexit ha creado grandes expectativas para atraer las empresas de Fintech a España y, en particular, a Madrid. Tenemos que trabajar como ‘‘Marca España’’ y como país para ser una potencia en fintech».

ALFONSO DE LEÓN: «Finizens actúa como un gestor automatizado de inversión, cuya misión es ayudar al público en general a solucionar el problema que tiene de cara a su jubilación. Pretendemos darle una herramienta, a la que ahora sólo tienen acceso los ‘‘ricos’’, con la que gestionar el ahorro, además de facilitarles el contacto con asesores especializados que les permita mantener su nivel de vida cuando lleguen a los 60 o 65 años. Existe casi un trillón de euros de activos en productos pensados para ahorrar de cara a la jubilación, pero la realidad es que la rentabilidad para el común de los mortales es muy baja. Pretendemos dar una solución a ello desde el punto de vista tecnológico. Al ser una plataforma digital, nuestro coste es un 85% más bajo que los agentes que operan actualmente en el mercado. Nuestra capacidad de gestión es igual o mayor que una gestora tradicional y, además, es accesible para todo el mundo. Desde tan sólo 100 euros de inversión se puede contar con unos gestores personalizados. En definitiva, lo que queremos es que la gente pueda invertir en mercados internacionales, de manera que pueda sacar partido a sus ahorros, y hacerlo de una forma sencilla y barata».

JUAN PEDRO GRAVEL: «Estamos viviendo la mayor revolución que el ser humano ha vivido en su historia. Las nuevas tecnologías están provocando una disrupción de los modelos de negocio vigentes durante muchos años, como el de la banca. Es una disrupción incluso mayor que la que produjo la Revolución Industrial. Pese a todo, la banca tradicional no desaparecerá, pero el fintech traerá aire nuevo, y lo va hacer con ciclos muy cortos. En el pasado, para que una empresa lograse una facturación de 1.000 millones de dólares eran necesarios 70 años; hoy en día, en dos o tres lo puede alcanzar. Todos estos cambios están generando en el usuario una enorme impaciencia, todo lo quiere en un ‘‘click’’. Eso llevará a que muchas empresa desaparezcan. Previsiblemente, vivamos una ola de fusiones internacionales e intersectoriales. Los bancos necesitan de la tecnología, por lo que no tardaremos en ver uniones de empresas de telecomunicaciones y tecnológicas con compañías financieras. El concepto de la industria y el sector será distinto. El fintech está modificando la forma de pensar y de hacer negocios. Ahora, lo primero es el usuario. Estamos viviendo un segundo ciclo de irrupción, en el que muchas empresas están sorprendiendo por su madurez y por su maestría en el uso de la tecnologías».

RICARDO JAVIER PALOMO ZURDO: «Desde la Universidad, vemos el fenómeno fintech como un elemento crucial que transforma la empresa, pero también la manera en que hemos de formar a los estudiantes. Toda la disrupción que ha introducido la tecnología era impensable hace unos años. Ahora, damos por hecho que los jóvenes van a vivir en un mundo diferente. Estamos ante un cambio de paradigma, en el que chicos de apenas 30 años, incluso 20, nos enseñan por dónde va el futuro. Cada vez es más difícil marcar una línea entre banco, tecnología y proveedor de servicios. Prima la experiencia del cliente y, sobre todo, la velocidad. Se está produciendo una desintermediación atenuada, donde la verdadera revolución del sector va a venir de la mano de tecnología como el ‘‘blockchain’’».

«También es necesario entrar en asuntos más complejos, como la seguridad jurídica, la protección de datos o la regulación. En este sentido, es importante crear un marco jurídico común, aunque, luego, de forma vertical, se rijan por las normas que priman en cada sector. Habrá que llegar a una situación para que sea razonable, coherente y con sentido común. Todo en aras de la defensa del usuario»

CARLES ESCOLANO: «En Arboribus, hemos conseguido que cualquier persona pueda invertir en pymes, y éstas tener acceso a financiación gracias a la tecnología. Y es que, anteriormente, sólo podían invetir en estos activos entidades bancarias. En los cuatro años que llevamos en el mercado, todo ha cambiado mucho. Al principio, teníamos un alto porcentaje de ‘‘crowdfunding’’, de microcréditos, pero, ahora, estamos gestionando préstamos de hasta 400.000 euros, en los que más de del 40% procede de inversores profesionales, lo que está posibilitando el acceso real de las pymes a financiación alternativa. Se trata de un modelo tremendamente transparente, en el que estamos ofreciendo rentabilidades por encima del 4%, y que cuenta con una regulación segura».

RAMÓN GUZMÁN: «La Administración en el campo de la innovación va necesariamente por detrás. La regulación es este campo es tan importante como la del sistema financiero. El fintech es un fenónomeno que está en relación directa con la competencia, por lo tanto, es positivo para la economía del país, ya que aumenta la posibilidad de acceso a los servicios financieros de pymes y familias. Hoy, el fintech no supone ningún problema de estabilidad financiera. De hecho, en Estados Unidos y Reino Unido –los países más avanzados– no ha habido ninguna dificultad, aunque no sabemos qué deparará el futuro. En el corto plazo, el regulador no está preocupado. No obstante, toda estas plataformas todavía no han pasado una crisis. Por ello, pensamos que a las empresas de fintech se les debe regular como a la banca, lo que no quiere decir que el marco sea indéntico. En este sentido, hay que aplicar el principio de proporcionalidad. En estos momentos, la regulación es limitada, y solo se circunscribe al ‘‘crowdlending’’ y al ‘‘crowdfunding’’, por lo que queremos regular este marco, pero siempre desde la cautela y sin adelantarnos. Al tratarse de un fenómeno internacional, es peligroso regular demasiado pronto, porque podría afectar a nuestra competencia».

Las «fintech» españolas reclamanuna regulación común que les permita prestar servicios financieros al mismo nivel que los bancos tradicionales. La configuración de este marco regulador centró el debate del Foro Fintech que tuvo lugar tras las intervenciones de cada uno de los intervinientes. Todos ellos abordaron el presente y futuro de las nuevas tecnologías aplicadas a los servicios financieros en nuestro país. La presidenta de Foro Fintech incidió en la necesidad de abrazar un marco jurídico para las más de 200 empresas de finanzas tecnológicas que operan hoy en España, un sector que el pasado año tuvo una inversión a nivel mundial de 33.470 millones de euros. Plana, así como el resto de los ponentes, aseguró que se trata de en un sector en el que España podría estar «a la vanguardia». Además, valoró positivamente «el paraguas legislativo» que se ha abierto esta semana en Bruselas y que permitirá el desarrollo de este ecosistema digital en el sector financiero europeo.

Por otro lado, el cofundador y copresidente de Finizens estuvo de acuerdo en que «se necesita una regulación para dar confianza al cliente» pero advirtió de los peligros de que este marco sea «excesivo» y acabe por hacer «menos competitivo» un sector cuyas empresas pueden destacar precisamente por la capacidad de reducir los tiempos y costes de gestión frente a las estructuras de negocio tradicionales.

«Asfixiantes»

En opinión del catedrático Ricardo Javier Palomo Zurdo, hasta ahora la «regulación ha sido asfixiante» en el sector financiero como consecuencia de la crisis y sostuvo que la entrada de nuevos competidores «no debe cercenar la función de anteriores planteamientos y funciones comunes». Un aspecto en el que coincidió Juan Pedro Gravel, quien criticó que se «ha sobreactuado durante la crisis para regular este sector».

A juicio del socio de Deloitte, es necesario un nuevo marco jurídico «para defender a las empresas» y se debería utilizar el actual escenario «para defender a los consumidores». Abogó también por centrar el foco en los «modelos» sobre los que se pretende construir este marco jurídico porque cuando «un negocio tiene tan poco tiempo para operar, hay que saber cómo se regula». «España no es Sillicon Valley, donde en sólo 24 horas tienes la posibilidad de montar tu propia empresa», recordó a los asistentes y al resto de ponentes.

Carles Escolano coincidió con Gravel en las diferencias existentes entre España y otros países y apostó por una regulación rápida. Sin embargo, incidió en la necesidad de que agentes como la Comisión Nacional del Mercado de Valores o el Tesoro establezcan lo más rápido posible guías de actuación sobre cómo «se debe actuar, qué se debe hacer y qué no».

El asesor de la secretaría general del Tesoro y Política Financiera, Ramón Guzmán, reconoció que la regulación ha de ser igual tanto para las «fintech» como para las empresas de la banca tradicional, aunque subrayó reiteradamente que la regulación en España se encuentra «limitada» en estos precisos momentos y necesita de un proceso de estudio que «se está llevando a cabo» desde hace tiempo. Recordó además que la directiva europea aprobada en Bruselas será «uno de los primeros pasos» en esta «mejora» de la regulación del sector tecnológico financiero en España.

Salvador Molina apostó por regular con rapidez para que puedan operar las «fintech» o habrá empresas que continúen «sin aterrizar» en España; e hizo hincapié en la necesidad de constituir unas reglas que permitan convivir a «antiguas y nuevas empresas» y, a la vez, crear «confianza entre nuevas empresas y consumidores». El presidente del Foro Ecofin aconsejó, además, que España observe cómo se está operando en otros países de nuestro entorno: «En Reino Unido te dejan empezar a operar en el mercado con una licencia de apertura. Mientras, es monitorizado para asegurar su correcto funcionamiento».

Molina y varios de los ponentes recordaron además la «oportunidad competitiva» que se cierne en los próximos meses para el mercado español como consecuencia de la salida de Reino Unido de la Unión Europea, así como en la necesidad de «facilitar» un marco que, tras el Brexit, pueda atraer a España a las fintech radicadas en el mercado británico y en un centro estratégico como Londres.

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