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Formación para encontrar trabajo de verdad

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Cristina Ruiz. 

Tiempo de lectura 8 min.

31 de octubre de 2016. 11:56h

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Jorge Ruiz llevaba dos años y medio en el paro. Con un niño pequeño, ya había agotado su prestación por desempleo, por lo que sus únicos ingresos procedían de un subsidio que apenas llegaba a 400 euro. Su situación era bastante delicada, por lo que no se lo pensó dos veces cuando desde los Servicios Públicos de Empleo de la Comunidad de Madrid le ofrecieron la posibilidad de obtener un certificado de profesionalidad. Después de un primer curso de «Montaje y mantenimiento de instalaciones eléctricas de baja tensión», y de un segundo de «Montaje y mantenimiento de sistemas de automatización industrial», Jorge comenzó a hacer prácticas no laborales en una empresa de la que, hoy en día, forma parte de su plantilla. Pendiente de ser renovado, asegura que el certificado de profesionalidad le ha cambiado la vida.

Manuel Vaíllo también estaba desempleado. Tras media vida trabajando y con una formación profesional superior, sus más de 45 años hacían difícil su reinserción en el mundo laboral. Recién regresado de Irlanda, decidió hacer un curso de «Desarrollo de proyectos de sistemas de automatización industrial». Tras un año de clases muy prácticas, consiguió su certificado de profesionalidad y, lo que es más importante, un empleo. Y es que Manuel también se quedó a trabajar en la empresa en la que hizo las prácticas. «En mi caso, fue una verdadera sorpresa, ya que me hicieron indefinido desde el principio».

Capacitación

Pero, ¿qué son los certificados de profesionalidad? Se trata de unos títulos oficiales, con validez en todo el territorio nacional que acreditan la capacitación para desarrollar una actividad laboral, del mismo modo que los títulos de Formación Profesional lo hacen en el ámbito educativo. Los certificados de profesionalidad se pueden obtener superando todos los módulos formativos de cada certificado, o bien, superando los procedimientos que acreditan la experiencia laboral u otra formación relacionada con el contenido del certificado. La duración de la formación de un certificado de profesionalidad oscila entre las 400 y 700 horas. Consta de módulos de formación teórica y otro de prácticas en centros de trabajo. Además, los módulos pueden realizarse de forma independiente y tramitar la acreditación parcial acumulable. De este modo, se posibilita que cualquier trabajador pueda formarse al margen de su situación laboral en cada momento. La estructura y el contenido de cada certificado, así como los requisitos de acceso, están regulados en su correspondiente Real Decreto.

La consejera de Economía, Empleo y Hacienda de la Comunidad de Madrid, Engracia Hidalgo, considera que la formación no sólo es un potente instrumento para mejorar la empleabilidad, sino que también es imprescindible para el reciclaje e incluso para la promoción profesional. «En ‘‘La estrategia Madrid por el empleo’’ hemos previsto más de 114 millones a la formación profesional para el empleo, de los que en julio destinamos 80 millones de euros a formación en certificados de profesionalidad para que los desempleados de la Comunidad de Madrid mejoren sus oportunidades de encontrar un empleo. En breve, aprobaremos una convocatoria de formación, que cuenta con un peso significativo de formación en certificados de profesionalidad, para quienes ya están trabajando y quieren continuar su formación», añade.

Tanto Jorge como Manuel obtuvieron su certificado de profesionalidad en el Centro de Formación en Electricidad, Electrónica y Aeronáutica de Leganés (Madrid). Se trata de uno de los cinco centros de referencia nacional con los que cuenta la Comunidad de Madrid que, además de impartir formación, les compete la propuesta a nivel estatal de nuevas especialidades. Ubicado sobre una parcela de 8.762 metros cuadrados, cuenta con 14 talleres en los que los alumnos, con perfiles muy diversos, cursan cada una de las especialidades, las cuales tienen un carácter eminentemente práctico. «La rentabilidad de esta formación está no sólo en que todos los alumnos que empiezan acaben, sino también en que encuentren un empleo. Aquí, los alumnos no vienen a pasar el rato, sino a buscar un puesto de trabajo, y la herramienta de la que disponen es, precisamente, el certificado de profesionalidad. Si un curso no tiene salida, directamente no se programa porque lo que se persigue es la inserción laboral», asegura Carmen Orgambide, jefa de Servicio de Centros Propios de Formación y Coordinación Territorial. Y parece que lo consiguen, sobre todo si se tienen en cuenta los datos que nos ofrecen. «La inserción media en este centro es del 65%, pero tenemos cursos en los que es del 80% e incluso del 100%», explica Valle Alañán, directora del centro. El contacto permanente con las empresas permite a los responsables saber exactamente qué demanda el mercado en cada momento, lo que les posibilita diseñar una formación prácticamente a la carta. «En este centro impartimos cursos muy especializados. Tenemos, por ejemplo, un convenio con Airbus, y son ellos los que nos dicen qué necesitan. Nuestros alumnos, después, realizan las prácticas no laborales en la empresa e, incluso, muchos se han quedado a trabajar porque, además, obtienen la homologación del propio fabricante», señala Alañán.

Se trata, pues, de cursos «superespecializados». Prueba de ello es que algunos son realizados por ingenieros, como los que tienen que ver con diseño mecánico. Uno de los certificados más demandados en Leganés es el de «Fabricación de elementos aeroespaciales con materiales compuestos». Aquí se enseña a los alumnos a fabricar los distintos componentes de un avión a partir de otros materiales, como telas. También disponen de un taller de pintura (para aeronaves o vehículos); otro de soldadura (para especialidades de todo tipo) o el taller de fabricación mecánica, donde se imparten certificados de «Producción por mecanizado, conformado y montaje mecánico» y «Mecanizado por arranque de viruta». Este último curso es el que los alumnos deben cursar si luego quieren acceder, por ejemplo, al de «Materiales compuestos». Y es que cada centro de formación, además de flexibilidad, tiene capacidad para crear «itinerarios formativos», de manera que una determinada formación da acceso a otra de carácter superior.

Estudios universitarios

El Centro de Formación de Fuencarral, especializado en Administración y Auditoria y en Finanzas y Seguros, es otro de los centros de referencia nacional de la Comunidad de Madrid. Actualmente, imparte 24 especialidades, entre las que destacan las relacionadas con formación en seguros, asesoría financiera, comercio internacional e idiomas. «La formación se realiza en función de la demanda de las empresas. A la hora de validar los programas formativos, también tenemos en cuenta la opinión de los alumnos y docentes. Podemos modificar el contenido de un curso o complementarlo rápidamente en función del mercado laboral», explica Virtudes Laguna, directora de este centro.

Prueba de su adaptación es que, en Fuencarral, los alumnos que superen «Gestión contable y gestión avanzada para auditoría» pueden complementarlo con un curso de SAP en el área financiera y obtener, además, la certificación correspondiente del fabricante. Esta capacitación, totalmente gratuita, puede superar los 3.000 euros, incluso rondar los 6.000 si se realiza dentro de un máster en la universidad. «Entre nuestros alumnos, un porcentaje muy elevado tiene estudios universitarios. Por ejemplo, tenemos economistas que acceden al curso de «Asesor financiero» –que les permite prepararse para la acreditación profesional EFA (European Financial Advisor)– o abogados interesados en los certificados de «Comercio exterior» o «Marketing internacional». Y es que muchas veces la formación práctica tiene para las empresas incluso más valor que la propia carrera», explica Laguna.

Los alumnos de este centro suelen tener un nivel alto de idiomas, lo que les da la posibilidad, una vez concluido el certificado, de acceder al programa europeo Erasmus+ (en la modalidad KA102 para Formación Profesional) para realizar prácticas no laborales en empresas fuera de España. Actualmente, tienen firmado un convenio con Turespaña, para realizar prácticas por un periodo de seis meses en oficinas de turismo españolas ubicadas en distintas ciudades de Europa.

En cuanto a los requisitos para acceder a un certificado de profesionalidad, éstos varían en función del nivel de cualificación de cada uno de ellos. Existen tres niveles en función de la complejidad, responsabilidad y autonomía de cada puesto de trabajo. Como norma general, para acceder a los certificados de nivel 1 no se exigen requisitos; para los de nivel 2, se pide estar en posesión del título de Graduado en Educación Secundaria Obligatoria y para el nivel 3 se requiere el título de Bachiller.

Desde 2015, se han impartido más de 5.300 cursos de certificados de profesionalidad en la Comunidad de Madrid. Más de 35.000 alumnos han participado en los mismos, de los que más del 70% estaba buscando empleo. Las personas desempleadas que quieran realizar un certificado de profesionalidad deben solicitarlo en las oficinas de empleo de la Comunidad de Madrid y los cursos disponibles pueden consultarse en el portal de empleo de la Comunidad de Madrid.

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