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Bruselas multa con 13.000 millones a Apple por evasión fiscal

En 2014, el gigante tecnológico solamente gravó un 0,005% de todos sus beneficios generados en Europa

Apple se benefició de dos pactos fiscales
Apple se benefició de dos pactos fiscaleslarazon

En 2014, el gigante tecnológico solamente gravó un 0,005% de todos sus beneficios generados en Europa

La Comisión Europea dio ayer un paso histórico al imponer una multa récord de 13.000 millones de euros al gigante tecnológico Apple por haber eludido impuestos durante décadas en todo el continente europeo gracias a acuerdos fiscales ad hoc suscritos con Irlanda, el primero en 1991. Tanto Dublín como la multinacional fundada por Steve Jobs han anunciado que recurrirán esta decisión del Ejecutivo europeo ante el Tribunal de Justicia de Luxemburgo, lo que amenaza con convertir el caso en una larga y cruenta batalla.

La multa anunciada ayer golpea en dos importantes frentes: la sofisticada ingeniería fiscal utilizada por las multinacionales con presencia en varios países europeos y el alabado milagro económico irlandés, basado en un reducido impuesto de sociedades como modo de atraer la inversión extranjera, y que ya en el año 2010, con la petición del rescate europeo, mostró sus pies de barro. Bruselas se apresuró ayer a negar que la soberanía fiscal de los países europeos esté en peligro y precisó que las ventajas fiscales selectivas otorgadas a la multinacional en detrimento del resto de las empresas europeas vulneran las normas del mercado interior.

«La investigación de la Comisión ha permitido concluir que Irlanda concedió a Apple ventajas fiscales ilegales que le permitieron pagar, a lo largo de varios años, un importe en concepto de impuestos considerablemente inferior al de otras empresas», aseguró ayer la comisaria de Competencia, Margrethe Vestager. Según la investigación llevada a cabo por Bruselas e iniciada en junio de 2014, este esquema de evasión fiscal permitió que la compañía, la mayor en capitalización bursátil del mundo, tan sólo gravara con un 1% sus beneficios generados en toda Europa en el año 2003 y que esta cantidad fuera reduciéndose progresivamente hasta alcanzar la cantidad minúscula del 0,005% en 2014.

Apple recurrió a un sofisticado engranaje por el que obligaba a todas las tiendas que vendían sus productos en suelo europeo, y también en Asia, a transferir sus beneficios artificialmente a las sociedades mercantiles irlandesas del grupo Apple (Apple Sales International y Apple Operations Europe) radicadas en Cork, una zona deprimida hasta la llegada de esta mutinacional, que emplea a 6.000 personas en el país. Este esquema, no basado en la generación real de ingresos –cuestionable, pero no ilegal– no terminaba aquí. Estos beneficios imponibles de estas dos sociedades eran después trasladados a las denominadas «administraciones centrales», que en la práctica operaban como auténticas empresas fantasma.

La Dirección de Competencia del Ejecutivo comunitario acusa a Apple de que estas oficinas tan sólo existían sobre el papel y que, por lo tanto, eran incapaces de generar beneficios al no poner en marcha actividades mercantiles de ningún tipo ni contar con empleados para llevarlas a cabo. No estaban radicadas en ningún país, tampoco en Irlanda y, por lo tanto, sus actividades no estaban gravadas con ningún tipo de impuesto. Según Bruselas, esto supone que Apple pagó unos 50 euros por cada millón que lograba de beneficios.

Dublín puso fin a este esquema en el año 2015. Dos años antes se produjo la primera solicitud de información por parte del Ejecutivo comunitario. Aunque este modelo data de 1991, la Comisión sólo puede exigir la recuperación a las autoridades irlandesas de las ayudas ilegales concedidas durante la década anterior a este primer paso efectuado por el Ejecutivo comunitario, por lo que se han calculado los impuestos impagados desde 2003 a 2014. A estos 13.000 millones de euros hay que sumarle los intereses. Ante la previsible dilación del proceso, la Comisión Europea urge a Irlanda a comenzar cuanto antes la recuperación de estos impuestos impagados y depositar esta cantidad en una cuenta bloqueada a la espera de la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea. Pero parece que no va a ser fácil. El terremoto económico y político ya ha comenzado. El ministro de Finanzas irlandés, Michael Noonan, no ocultó ayer el temor de Irlanda a dejar de ser visto como «un lugar atractivo y estable a largo plazo» a pesar de que la Comisión en ningún momento pone en entredicho el bajo impuesto de sociedades del país, uno de los puntales económicos del antaño definido como «tigre celta». Tampoco Apple está dispuesto a aceptar esta multa sin plantar batalla. En una carta publicada en la página web de la compañía, su CEO, Tim Cook, niega ningún trato de favor concedido por las autoridades irlandesas. «Nunca pedimos y nunca recibimos ningún tipo de tratamiento especial. Ahora nos encontramos en la situación excepcional de que se nos requiera el pago retroactivo de impuestos adicionales a un Gobierno que asegura que no le debemos nada más de lo que ya hemos pagado».