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«No quiero que los políticos me ayuden, pero sí que no me estorben»

Félix Revuelta
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Félix Revuelta, el «alma mater» y fundador de Natur House y de Kiluva, el grupo familiar que lo ampara, se siente un empresario corriente, «igual que todos los demás». Asegura no entender la distinción entre clásicos y disruptivos. «Todos deben contar con una serie de cualidades y requisitos imprescindibles para cumplir su misión».

– ¿Cuáles son?

– Debe amar aquello que hace. Si no, es imposible dedicarse en cuerpo y alma a ello. Ha de estar dispuesto a aprender cada día. La vida es un aprendizaje continuo. Tengo 69 años y sigo aprendiendo cosas nuevas. Tiene que ser tenaz y laborioso. Ha de ser lo suficientemente humilde para analizarse a sí mismo, detectar sus debilidades y saber rodearse de personas que puedan ayudar a aportar las fortalezas que le faltan. Y, por supuesto, saber delegar y hacer que todo el equipo tire del carro.

– ¿Su estilo de dirigir la empresa es más propio del estilo tradicional o del de la nueva economía?

– No soy nada amigo de reuniones, y menos de las largas porque, a la postre, son una pérdida de tiempo. Prefiero el trato directo, mirando a los ojos de las personas. Yo dejé Dietisa, cuando la adquirió la francesa Diete el Sante, a pesar de que me ofrecieron que continuara dirigiéndola porque pregunté quién era el dueño y me respondieron que allí no había ninguno. Mi respuesta fue: «Entonces, no me interesa». Necesito trabajar para alguien con cara y ojos. Ni me gustan las compañías dominadas por fondos de inversión ni los quiero para la mía.

– ¿Qué valoración hace del tejido productivo español? ¿Está actualizado?

– España tiene unas fortalezas y unas debilidades grandes. Dadas sus condiciones laborales y geográficas, no es un país idóneo para fabricar. Por tanto, debe centrarse más en investigar, innovar y desarrollar alta tecnología. El turismo, una de nuestras industrias más fuertes, tiene muchas lagunas que nos están frenando un crecimiento cualitativo y cuantitativo mayor.

– ¿Cómo ve las pymes españolas? ¿Tienen un problema de tamaño?

– Los mercados están muy compartimentados. Para implantarse en Europa se necesita una filial en cada país. En Estado Unidos, basta con una para un mercado con el mismo número de personas que Europa. En todos los estados, las condiciones y regulaciones son las mismas. Europa no puede existir sin una armonización fiscal.

– ¿Están bien planteadas las políticas de fomento del emprendimiento en España?

– Cuanto menos intervenga lo público, mejor funciona todo. Yo les he dicho muchas veces a los políticos que lo que quiero no es que me ayuden, sino que no me estorben. Las administraciones sólo deben tener presencia allá donde no llega la iniciativa privada, y dedicarse a eliminar al máximo la burocracia que existe en el país.

– ¿La crisis de los mercados les está haciendo replantearse estrategias?

– Las crisis representan muchas oportunidades. La que vivimos en España desde 2007 la hemos aprovechado para reforzarnos, ya que hace 10 no podíamos abrir tiendas en centros comerciales relevantes porque no había espacio y ahora sí.

– ¿Qué valoración de hace de la andadura de su valor por el parqué?

– Correcto en las circunstancias actuales. Ni es especulativo ni quiero que lo sea.

– La franquicia ha sido la palanca de crecimiento de Naturhouse. ¿Está todo el mundo preparado para ser franquiciado?

– Su éxito depende de la forma y elección del franquiciado. Debe ser una persona comercial, seria y con capacidad de gestionar. Todos los años hacemos un «top 100» de todas las tiendas del mundo, y nos encontramos con que la que más venda en Francia es la de un municipio que tiene 18.000 habitantes y en España, es una de Lasarte. Lo más importante en el punto de venta es el trabajo del franquiciado. Damos la posibilidad a mucha gente de tener un buen negocio en su propio pueblo sin tener que irse a trabajar a París, Madrid o Barcelona.

– ¿Qué mercados se les están resistiendo más?

– Los sajones. Es la asignatura pendiente. Tienen una estructura comercial muy diferente a la de los latinos.

– ¿Qué le ha llevado a hacer una fuerte inversión por un proyecto nuevo como el de Healthouse Las Dunas?

– A mí me gusta el observar el mercado. Cuando vas con los ojos abiertos y tienes buen olfato, siempre detectas huecos. Analicé los hoteles de salud de prácticamente todo el mundo. Están radicado en zonas montañosas, lugares inhóspitos, dan comidas sosas... el ambiente es totalmente negativo. Entonces, llegué a la conclusión de que había que montar uno en una zona de playa, alegre, con gente en los alrededores y que cumpliera una serie de requisitos: disposición horizontal, cerca del mar y glamour, una cocina para disfrutar y todo tipo de comodidades y avances tecnológicos.

– ¿Es una iniciativa aislada o la primera piedra de un proyecto más ambicioso?

No. Queremos hacer más. Además, tiene muchas sinergias con Natur House. Estamos trabajando para abrir uno en Palm Beach.

EL PERFIL

Nacido en Burgos, criado en Logroño y formado en Barcelona, trabajó en el extinto Instituto Nacional de Industria (INI) y ha sido consultor de empresas. En 1973, se incorporó a Dietisa, donde elaboró un proyecto de viabilidad y fue contratado –con un pequeño porcentaje de capital incluido- para dirigirla. Allí permaneció hasta 1986 cuando fue adquirida por la francesa Diete et Sante. Ese mismo año constituyó su propia compañía, Kiluva, y cinco años más tarde arranca Naturhouse, el motor del grupo. Pero su vida empresarial y su afán de seguir arriesgando continúan.

Ahora, hoteles

Naturhouse es una empresa familiar, fruto del empeño personal de su fundador, Félix Revuelta, quien tras varios años en el sector de la nutrición se percató de una oportunidad de negocio. Dicho y hecho. En 1986 montó Kiluva, la matriz, y se lanzó a expandir una enseña que inició su andadura en Vitoria. Ahora, cuenta con 2.123 tiendas repartidas en 29 países. Estados Unidos es su objetivo prioritario. El «Método Naturhouse» ya lo han probado más de seis millones de personas. Ahora, dentro de su apuesta por la diversificación, ha optado por los hoteles de salud. El primero Healthhouse Las Dunas, «un oasis de tranquilidad, salud y bienestar en primer línea de playa». El próximo en Palm Beach.