Latinoamérica

Un despegue demasiado lento

Pese a las esperanzas en Macri, Argentina se recupera tímidamente

El triunfo de Macri en las elecciones de 2015 siguió a ocho años de gobierno populista de Cristina Fernández
El triunfo de Macri en las elecciones de 2015 siguió a ocho años de gobierno populista de Cristina Fernándezlarazon

«La imagen positiva del presidente ha descendido por algunas decisiones impopulares».

Cuando en el granero del mundo un kilo de tomates cuesta cuatro euros, un café seis, la leche se vuelve oro liquido y la carne, el bien más preciado para los paladares argentinos, supera en precios al de los supermercados españoles, existe un problema, y Argentina lo tiene. Es un país que, tras una década oscura, empieza a despegar de una forma lenta, demasiado lenta. Además las reformas están siendo dolorosas, dejando a mucha gente en la camino. El presidente, Mauricio Macri, pide tiempo pero la paciencia de los argentinos, se agota.

Por ahora tiene el beneplácito del FMI que insiste en que las políticas de libre mercado adoptadas por Argentina en los últimos meses están funcionando y deberían conducir a una recuperación económica. Pero también le pide que acelere el paso y profundice dichas reformas. Sin embargo al mandatario, ya no le queda mucho más de donde «apretar».

«Mauricio Macri liberó la cotización del peso, tomó medidas para reducir costos laborales y disminuyó las restricciones comerciales desde que asumió su gobierno en diciembre de 2015. Las elecciones de octubre mostrarán cuánto impulso político tiene como para continuar su iniciativa de reformas y buscar la reelección en 2019. Una prueba de fuego para el primer presidente de derechas de la Argentina. La gente no quiere volver al pasado pero si los nubarrones no empiezan a despejarse, buscarán otras alternativas», asegura Eduardo Malconian, analista de la Universidad de Buenos Aires.

El triunfo de Macri en las elecciones de 2015 siguió a ocho años de gobierno populista de la ex presidenta Cristina Fernández, quien dejó a Argentina c on unas reservas internacionales en niveles precarios, alta inflación y un sector empresarial agobiado por pesados controles estatales.

Las cuentas públicas terminaron el año pasado con un saldo negativo de 4,7% del Producto Interno Bruto. El gobierno fijó una meta de 4,2% para todo 2017.

La inflación concluyó el 2016 en alrededor de 40% y los economistas privados creen que cerrará este año en un 21%. La actividad salió de la recesión en el segundo semestre de 2016. El ritmo de recuperación de la economía será clave para el éxito de Macri en octubre y en el 2019.

Los economistas encuestados recientemente por el banco central dijeron que anticipan un crecimiento económico de 2,8% este año. La proyección del gobierno es una tasa de 3,5%.

Números rojos

Por otro lado, la imagen positiva de Macri ha bajado en los últimos meses debido a algunas decisiones impopulares, como recortes a los subsidios del servicio de gas, parte de su impulso para reducir el déficit fiscal de Argentina.

Según una reciente encuesta del grupo Clarín –del mes de abril–, el número de argentinos que tiene una imagen negativa del presidente Mauricio Macri superó a aquellos que aprueban su gestión por primera vez desde que tomó posesión, a fines del 2015. Según la consultora contratada por el multimedios, el porcentaje de ciudadanos que desaprueba al Gobierno argentino asciende al 44,2%, mientras que la tasa que posee una opinión favorable de los primeros 15 meses de Macri es del 40,2%.

El principal problema que concierne a los argentinos es la corrupción, señalado por el 17,9% de los encuestados, seguido por la inseguridad y la desocupación, que obtuvieron el 16,5% y el 15,5%, respectivamente.

Por otro lado, el 48,3% de los argentinos cree que la economía del país se encontrará en una situación entre «peor y mucho peor» en los próximos meses, contra el 27% que piensa que estará entre «mejor y mucho mejor».

Los resultados de la encuesta fueron publicados dos días después de que la mayor central sindical de Argentina protagonizase una huelga general para reclamar cambios en las políticas liberales del Gobierno, que argumentan que están golpeando los salarios y el nivel de empleo. Se trató del primer «choque» entre los poderosos sindicatos y el presidente, que hasta entonces, parecían haber pactado una tregua. Pero la división de estos grupos hizo que los piqueteros salieran a las calles.

A su vez, atrapado en un torbellino de acusaciones de favorecer a empresas vinculadas a su familia –una tradicional dinastía empresarial–, Macri tuvo que declarar a inicios de marzo que publicaría decretos para controlar cualquier conflicto de intereses que pueda producirse en su Gobierno.

La subida del coste de vida a raíz del aumento de la inflación y la devaluación, la pérdida de más de 100.000 puestos de trabajo y el cierre de 6.000 comercios, sumado al exponencial crecimiento de la deuda externa hecha más sombra sobre las políticas económicas de Cambiemos –la coalición que encabeza el partido oficialista, el PRO. Otro de los grandes retos de Mauricio Macri es el de combatir la pobreza. El último informe de la Universidad Católica Argentina (UCA) pone de manifiesto que la pobreza y la indigencia aumentaron en el primer año de Mauricio Macri en el poder.

Nuevos pobres

Entre 2015 y 2016, la pobreza pasó del 29% al 32,9% de la población y se sumaron un total de 1,5 millones de «nuevos pobres», según indica el estudio anual publicado por el Observatorio de la Deuda Social Argentina (OSDA) de la Universidad. Esto significa que hoy hay 13 millones de argentinos por debajo de la línea de pobreza.

El informe presentado a principios de este año ya había proyectado una pobreza del 32,6% en abril del año pasado, por lo que se evidencia que la mayor cantidad de nuevos pobres se creó durante el primer trimestre de 2016 y se mantuvo durante el año.

En la segmentación del mercado de trabajo, se observa un aumento del subempleo. Hay personas que perdieron «changas» –trabajos caseros– o les pagan menos por ellas, y con ese dinero no llegan a cubrir la canasta básica de su familia», asegura Agustín Salvia, investigador del Observatorio.

Por ahora «Pobreza cero en Argentina» fue solo un eslogan durante la campaña de Mauricio Macri. Pero como el presidente insiste una y otra vez: «No hacemos milagros y los resultados son a largo plazo». Solo el tiempo dirá.

Buenos Aires, por las nubes

Buenos Aires, São Paulo y Río de Janeiro son las ciudades más caras de América Latina para los expatriados, según una clasificación elaborada por la consultora americana Mercer, en la que la capital argentina escaló con fuerza y se sitúa en el puesto 19 entre 207 ciudades que fueron evaluadas en todo el mundo. El estudio mide los costos comparativos de más de 200 artículos en cada lugar, incluyendo vivienda, transporte, alimentos, ropa, artículos para el hogar y entretenimiento.

Buenos Aires escaló 67 posiciones desde la medición para el 2014. Encabeza el listado en la región «debido al incremento de precios en bienes y servicios y al debilitamiento de su moneda», según la consultora estadounidense. A esto hay que sumar la falta de competencias, con productos la mayoría «made in Argentina».