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5.000 votos de diferencia para desterrar el «pucherazo»

El equipo de Díaz cifra en este margen una victoria incontestable sobre Sánchez para evitar que cuestione el resultado del proceso

  • La presidenta de Andalucía, Susana Díaz, ayer en Valencia y el ex líder del PSOE, Pedro Sánchez, ayer en un acto en Barcelona
    La presidenta de Andalucía, Susana Díaz, ayer en Valencia y el ex líder del PSOE, Pedro Sánchez, ayer en un acto en Barcelona
Madrid.

Tiempo de lectura 4 min.

18 de mayo de 2017. 22:41h

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Madrid. 19/5/2017

La foto fija que arrojó la recogida de avales, único hito cuantitativo de estas primarias hasta que el domingo se abran las urnas para que voten los militantes, fue muy significativa. La candidatura de Susana Díaz (60.231), a priori la favorita para imponerse en el proceso, lo hizo por la mínima. Sólo obtuvo 6.539 apoyos de diferencia respecto a un Pedro Sánchez (53.692) que no contaba con el respaldo de ningún aparato territorial. Este estrecho margen cambió la percepción, la forma de encarar la campaña y las previsiones que manejaban los equipos de cara al resultado de la votación final.

Victoria ajustada

En los equipos de Díaz y Sánchez ya se da por hecho que la victoria será ajustada y que la diferencia entre ambos estará por debajo de los diez puntos. Un escenario que abona la idea de que una de las partes pueda abanderar la hipótesis del «pucherazo» para evitar acatar el resultado y deslegitimar así el proceso. Fuentes del equipo de Díaz, consultadas por LA RAZÓN, cifran en «más de 5.000 votos» la ventaja que deben sacar a los pedristas para que su resultado sea considerado una victoria lo «suficientemente holgada» como para desterrar cualquier suspicacia en este sentido. Los números se hacen desde la más absoluta cautela y sin caer en vaticinios excesivamente triunfalistas. Aspiran a superarles en un número mayor, pero consideran que, a partir de esta cifra, no habrá argumentos para deslegitimación alguna.

Desde la candidatura de Sánchez no se prevé, por el contrario, que los susanistas cuestionen el resultado. «Ganemos por el margen que ganemos lo van a aceptar. Lo contrario sería rebelarse contra la militancia, rebelarse contra el partido», sostiene un miembro del equipo a este diario.

El 50% de los votos

La barrera psicológica que ambos quieren superar se ubica en el 50% de los votos. Mientras que los pedristas consideran que la rebasarán con seguridad, los susanistas evitan hacer pronósticos y desconfían del optimismo de sus rivales. Si partimos de los porcentajes que se obtuvieron en la recogida de avales, Díaz tendría que mejorar el 32% y Sánchez el 28,6% de los apoyos que recabaron entonces. En este punto entran en juego las presiones que se ejercieron por ambas candidaturas en este proceso y la capacidad para pescar en el caladero de voto del tercer candidato, Patxi López. La actuación del ex lendakari en el debate cerró el grifo del transvase hacia Sánchez, pero su excesiva cercanía con los postulados de Díaz escamó al sector «antisusanista» que lo apoya y que comienza a reconsiderar optar por el ex líder del PSOE como opción de voto útil para frenar a la andaluza. También se escrutará a fondo dónde gana cada candidato. Desde el entorno del ex líder se apunta que sólo se le resistirán los bastiones fuertes de Díaz –Andalucía– y López –País Vasco–, infravalorando la implantación de la presidenta de la Junta en feudos como Aragón, Extremadura o Castilla-La Mancha. No obstante, si Díaz gana por Andalucía, esto es, que en el cómputo restante no consiga sobreponerse a Sánchez, tendrá un serio problema de legitimidad. Si tomamos como ejemplo los avales, la presidenta obtuvo un 42% de sus apoyos en su federación. Sin Andalucía, el ex secretario general le sacó unos 9.000 votos de diferencia.

La guerra no acaba el 21

Gane quien gane la batalla de las primarias, la guerra del PSOE no acaba el 21. A partir de ese día comienza un segundo asalto de cara al 39º Congreso: la elección de delegados al mismo, que se llevará a cabo entre el 24 y el 28 de mayo. En el caso concreto de Sánchez, podría darse el caso de que ganara las primarias pero perdiera el Congreso, al no tener la mayoría de delegados en él, pues la elección de éstos depende en gran medida de los aparatos regionales y territoriales que no controla. Los delegados son quienes eligen a la nueva ejecutiva, presentan las enmiendas y aprueban las ponencias del citado Congreso, es decir, la línea política y económica. Podría darse el caso de que Sánchez fuera el líder de un PSOE con dirección y proyecto firmados por Díaz.

Pero la pugna por los delegados tampoco se vislumbra como el fin del conflicto. Sánchez no descarta, si pierde ahora contra Díaz, presentar su candidatura a las primarias abiertas para la candidatura a la Presidencia del Gobierno, donde además de participar los militantes lo hacen los simpatizantes. En este proceso abierto a los simpatizantes, el ex líder es consciente de que cuenta con más posibilidades de victoria que la presidenta andaluza, por lo que el conflicto Sánchez-Díaz estaría lejos de llegar a su fin.

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