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Ciudadanos toca techo

  • Multiexposición de siete fotografías realizada directamente en la cámara del líder de Ciudadanos, Albert Rivera, el sábado en Barcelona
    Multiexposición de siete fotografías realizada directamente en la cámara del líder de Ciudadanos, Albert Rivera, el sábado en Barcelona

Tiempo de lectura 4 min.

18 de mayo de 2015. 20:26h

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18/5/2015

El moderado éxito de Ciudadanos en las elecciones europeas y el ocaso de Podemos al iniciarse 2015 refuerza la idea de Rivera de competir en todo el territorio nacional. Y bajo las nuevas circunstancias, se lanza a la campaña andaluza, en la que parte con una intención de voto del 3,1% y 1 escaño y acaba con el 9,5% del voto válido a candidatura y un grupo parlamentario de 9 diputados.

El CIS lo sitúa en su último barómetro de abril en el 13,8% del voto nacional, cuando en enero le otorgaba tan sólo el 3,1% del voto válido. Las encuestas de NC Report para LA RAZÓN lo colocaban en el 3,3% en febrero, en el 10,5% en marzo y en el 12,0% en abril. Pero tras el rápido crecimiento de 7,2 puntos porcentuales de febrero a marzo, el periodo marzo a abril modera el avance de Rivera, pues tan sólo incrementa en 1,5 puntos su expectativa de voto.

Si comparamos la media del voto autonómico de Ciudadanos en el barómetro de LA RAZÓN de marzo comprobamos que era del 11,5%, dos meses después es del 12,0%. Su avance ha sido de tan sólo 0,5 puntos, por lo que probablemente haya tocado ya su techo electoral o esté muy próximo a hacerlo. Podemos concluir que su mayor subida se realizó en marzo, coincidiendo con la fuerte caída experimentada por Podemos ese mismo mes. Y quedó constancia de ella en las encuestas de Andalucía y en las nacionales, como también se observa que su avance ya se ha atenuado y se estabiliza en torno al 12% del voto nacional y también autonómico.

Ciudadanos capta la mayor parte del voto que ha salido en los últimos años del PP y del PSOE. Alrededor de la mitad de los actuales votantes de Ciudadanos tiene su origen en ex votantes del PP y una cuarta parte son ex votantes del PSOE. Los escándalos que afectaron a la cúpula de Podemos, de los que se hicieron eco los medios de comunicación, así como las contradicciones programáticas en las que no dejaron de incurrir, hicieron que la inmensa mayoría de los votantes procedentes del PSOE y PP que durante unos meses, los que van del verano de 2014 a la primavera de 2015, habían recalado inicialmente en Podemos, empezaran a prestar atención a Albert Rivera.

Era cuestión de pocos meses que estos millones de votantes del PP y PSOE, defraudados por las recientes experiencias de gobierno, la socialista de 2008-2011 y la popular de 2011-2015, cambiasen su voto de Podemos a otro partido, como el de Rivera, reformista y no rupturista, pues la mayor parte de los votantes de Ciudadanos se autoubican en el centro político, proceden del centro derecha y del centro izquierda, por lo que han encontrado mejor acomodo en esta nueva formación, puesto que no acababan de sintonizar con la cúpula de Podemos, a pesar de los grandes esfuerzos de este partido en «centrarse».

Podemos

En los barómetros del CIS de enero y abril se observa una caída de Podemos del 23,9% al 16,5%. También en las encuestas de LA RAZÓN se constata un retroceso continuado de Podemos que le lleva del 22,5% de febrero al 14,1% de marzo y al 12,9% de abril.

Con estos datos se certificaba el fin de ciclo de Podemos y que éste había fracasado por su intento de sustituir al PSOE al frente de la izquierda española. Además, las elecciones andaluzas evidenciaron la debilidad de Podemos frente al PSOE, que triplicó al partido de Iglesias en escaños.

La carrera de Podemos se inició en el verano de 2014, inicialmente debilitando a IU, sustrayéndole la mayor parte de su electorado, para pasar a continuación a incorporar votantes descontentos del PSOE y del PP. Éstos facilitaron durante los últimos meses de 2014 que Podemos llegase a aproximarse en porcentaje de voto al el PSOE, o incluso a superarle. Pero el primer trimestre de 2015 truncó el proyecto de Podemos. En mayo del pasado año, el escenario político nacional era muy distinto al actual, terminaba un ciclo que comenzó en 2012 que durante dos años continuados propició el crecimiento y posterior caída de dos partidos, entonces emergentes, como eran IU y UPyD, que llegaron a aglutinar la mayor parte del voto desencantando con el PP y PSOE. Pero con el inicio de la campaña electoral de las elecciones al Parlamento Europeo de junio de 2014, los partidos de Cayo Lara y Rosa Díez comenzaron su declive, que se mantiene hasta hoy. IU y UPyD, que llegaron a ser en 2012 a 2014 tercera y cuarta fuerza políticas de ámbito nacional, han sido relegadas a la quinta y sexta posición, respectivamente. El partido responsable de la caída de IU y también en parte de la de UPyD fue Podemos.

Hasta hace poco más de un año, IU y UPyD amenazaban la existencia del bipartidismo. En junio de 2014 entregaron el relevo en el acoso al bipartidismo a Podemos. En las elecciones andaluzas asistimos al retroceso de Podemos y a la irrupción de una nueva alternativa, Ciudadanos, pero en este mismo mes de mayo comprobamos que también tiene un límite de crecimiento y que ha llegado a su máximo. Ninguno de estos cuatro partidos ha sido capaz de sustituir ni a PP ni a PSOE.

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