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Guerra de bloques en el primer debate

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M. Pardeiro/J. Gallego. 

Tiempo de lectura 4 min.

08 de diciembre de 2017. 03:20h

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M. Pardeiro/J. Gallego.  7/12/2017

Los estudios de TVE en Sant Cugat del Vallès han sido el escenario del primer debate de campaña de los candidatos catalanes. Los aspirantes a presidente de la Generalitat se dividieron en dos bloques –independentistas y constitucionalistas– y fueron dándose relevos en un duelo sin apenas fuego amigo. Jordi Turull (Junts per Catalunya), Roger Torrent (ERC) y Carles Riera (CUP) por un lado; Inés Arrimadas (Ciutadans), Miquel Iceta (PSC) y Xavier García Albiol (PP) por el otro. El presidenciable de Catalunya en Comú, Xavier Domènech, optó por situarse en una posición equidistante y acabó recibiendo los ataques de ambos bloques por su indefinición.

Fue un debate eléctrico, repleto de interrupciones y sin grandes golpes de efecto. Los candidatos de los partidos constitucionalistas se emplearon a fondo en denunciar los daños causados por dos años de proceso independentista y pidieron abrir una nueva etapa para evitar «más mentiras», «más división» y «más perjuicios sobre la economía». «No tenéis nada que ofrecer. Queréis que Puigdemont siga gobernando y que siga rompiéndolo todo», acusó Arrimadas a Torrent.

El cuerpo a cuerpo fue continuo y siempre siguió el mismo esquema. Un candidato constitucionalista batiéndose contra un independentista. «Miquel, mientras tú estabas bailando a mí estaban esposando. No puedes venir aquí como si no hubieras hecho nada, como si no fueras cómplice del artículo 155», le acusó Turull. Se encendió Iceta y le recordó que no fue él, sino un juez quien le colocó en prisión preventiva. Y en este punto recordó que la legislatura pudo terminar sin el 155 si Puigdemont hubiera ejercido su competencia y hubiera convocado elecciones. Pero Turull se revolvió: «Tú vas a las manifestaciones donde gritan “Puigdemont a la prisión”». E Iceta se defendió: «Yo te recuerdo que Josep Borrell censuró esos gritos («No gritéis como las turbas del circo romano», dijo el socialista).

Arrimadas se enganchó en varias ocasiones con Torrent y se cruzaron infatigablemente la misma pregunta. «¿Respetaréis el resultado electoral?», le planteó Torrent. Y Arrimadas replicó: «Sí. ¿Respetaréis vosotros las resoluciones judiciales?». El combate fue duro y sin concesiones.

García Albiol fue el único que empleó el castellano. Lo hizo para mostrar su respaldo, «a mucha honra», al Gobierno del PP por haber aplicado el artículo 155 y haber frenado el desafío soberanista. En uno de sus múltiples duelos con Turull quiso desactivar sus lamentos por haber estado un mes en prisión. «Usted no ha estado en prisión por ser independentistas, sino por querer dar un golpe de estado», le subrayó.

Torrent intervino en este punto para deplorar la situación de los presos. «Estas navidades habrá niños sin padres porque hay presos políticos», dijo.

De este enfrentamiento se pasó a las consecuencias económicas del proceso independentista, que ERC y Junts per Catalunya quisieron adjudicar al Gobierno. «Hay que tener mucha cara dura para decir que se las empresas se marchan cuando el Gobierno de España las presiona». A lo que Albiol respondió: «¿Me estás diciendo que la empresa de la prima de Puigdemont se ha marchado de Cataluña porque le ha presionado el Gobierno?». Y Torrent tuvo que encajar.

Crecido en este punto, García Albiol aprovechó para mostrar unos gráficos con las pobres previsiones de crecimiento de Cataluña respecto al resto de comunidades autónomas y para hacer referencia a la caída del turismo en tierras catalanas. «Las reservas de hoteles en Barcelona han desdendido un 40%», lamentó.

la vía unilateral

El debate regresó posteriormente a la esencia del proyecto independentista y a la oposición al mismo. Los candidatos de ERC y Junts per Catalunya evitaron referirse a la vía unilateral. No así el representante de la CUP, que la defendió sin complejos. «La única solución para revertir la situación es implementar la República, desobedeciendo el Estado y empleando la vía unilateral», subrayó. Y discutió a quienes plantean todavía alcanzar acuerdos con el Gobierno mediante un tú a tú: «La pretensión de una bilateralidad para llegar a un acuerdo es imposible».

Riera crispó el debate con alusiones a partidos «neofranquistas» y los aludidos acabaron por saltar. «No tenéis vergüenza», le dijo Arrimadas.

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