viernes, 18 agosto 2017
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España

En el día 18 de la crisis del PSOE, la secretaria general de los socialistas andaluces y presidenta de la Junta, Susana Díaz, reiteró su intención de ser neutral en el proceso congresual abierto en el partido para elegir al próximo secretario general y calificó de «lógico» que cada compañero de siglas defienda una posición.

Apeada sin llegar a subirse de la carrera por liderar el PSOE –la señalaron otros–, Díaz ha mantenido que no se pronunciará sobre ninguno de los que aspiran a la Secretaría General «para que los militantes se sientan libres y elijan lo que consideren mejor para este país». Es decir, la federación andaluza, la más nutrida de la formación, no respaldará en público a ninguno de los candidatos en liza. Si bien, fuentes socialistas desvelan a LA RAZÓN que desde «los "aparatos" provinciales» de la comunidad «se ha empezado ya a hacer llamadas para que se apoye a opciones como Pedro Sánchez o Antonio Pérez Tapias, de la corriente Izquierda Socialista (IS)».

¿El fin? Que otro de los teóricos aspirantes, Eduardo Madina, «llegue débil al congreso». Al manejo del silencio de éste, quien ayer no había oficializado su candidatura pese a las presiones recibidas, apuntan otras fuentes como una de las razones por las que Díaz habría descendido del trapecio en el que la colocaron para descartar acabar con un pie en Sevilla y otro en Madrid, cual Coloso de Rodas. Sólo la renuncia expresa del vasco a competir por liderar el partido, añaden las mismas fuentes, habría hecho que la presidenta andaluza se hubiera atrevido a dar el paso hacia adelante, dado que no quería participar en un congreso de confrontación, «de pelea», al ser la «que tenía mucho que perder y poco que ganar» en el combate. Se trata de la única de los aspirantes que ostenta poder institucional al presidir el Ejecutivo de una comunidad que aportó el 26% de los votos del PSOE en las elecciones europeas, desde que José Antonio Griñán dimitiera hace alrededor de nueve meses.

¿Qué quiere Madina? Sobre esa pregunta sin responder ha pivotado durante días el juego de espejos en el que se ha convertido la elección del sucesor de Alfredo Pérez Rubalcaba. Sin ni siquiera confirmar que participará en la carrera por coger las riendas de una formación en busca de líder, el diputado en el Congreso ha hecho que las reglas del juego de la partida no fueran las que pretendía Díaz. «Y eso se paga», apuntan dirigentes socialistas andaluces a este periódico.

Pero existe otra razón para no apoyarlo: «Un Madina débil hace que sea más fácil controlar desde Andalucía la Ejecutiva saliente en caso de que gane», explican. Propósito, el de «meter mano» en la futura dirección del partido, que «sería más fácil» en el caso de que ganara otro de los candidatos con mejor sintonía con la jefa de la Junta. Marcado el camino en la federación que gobierna Díaz, falta por conocer qué harán los barones de Madrid, Comunidad Valenciana, Castilla-La Mancha, Canarias, Aragón, La Rioja, Navarra, Cantabria y Murcia, que salieron en tromba a respaldarla, incluso antes de presentarse. ¿Optarán también por la neutralidad «activa»?

Eduardo Madina, atiende a los medios
Eduardo Madina, atiende a los medios
Efe
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