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El avispero salafista catalán

Los expertos sitúan a la región como uno de los focos de reclutamiento yihadista más importantes de toda Europa

La Razón
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La corriente más rigorista del islam ha convertido desde hace meses a Cataluña en uno de sus referentes en Europa. Tanto es así que, si bien por todo el territorio español se reparten más de 1.200 de mezquitas, Cataluña es la comunidad autónoma en la que más presencia tienen los lugares de culto al islam. La región cuenta con 226 mezquitas, según fuentes de la lucha antiterrorista. Entidades de estudio como el Instituto Elcano, el Gatestone Institute o la Jamestown Foundation vienen alertando desde hace años de la enorme presencia que tiene el discurso islámico radical en Cataluña.

La comunidad musulmana suma en la región casi medio millón de personas. Por su nacionalidad de origen, dos grandes bloques representan la mayoría del colectivo: los marroquíes y los españoles nacionalizados. Un informe del Gatestone Institute señalaba que, una hipotética Cataluña independiente, tendría el tercer mayor porcentaje de población musulmana de Europa occidental, sólo por detrás de Francia y Bélgica, y muy por delante de Gran Bretaña y Alemania.

Si hay un movimiento que haya cogido fuerza en las mezquitas catalanas ese es el salafismo. Esta interpretación del islam, de origen suní, aboga por la instauración del califato único, así como por instalar la sharía, la ley islámica. Otro dato a destacar para comprender hasta qué punto las redes salafistas están instaladas en Cataluña es que de los 98 centros de culto que están vinculados con el salafismo, algo más de la mitad, casi 60, están asentados en Cataluña.

Varias mezquitas marcan el rumbo en la región. Uno de los focos importantes es la Comunidad Islámica y Pastoral del Tarragonés, cuyo foco más importante es la mezquita de Reus (Tarragona). Allí se celebaron los primeros congresos salafistas en España y es un lugar clave para entender la expansión de esta ideología radical. En Lérida, se establece la Unión y Cooperación Islámica de Lleida y Comarca, que cuenta con la mezquita Ibn Hazem. Ésta está controlada desde principios de año por los hermanos Al Ouadni, que ejercen un férreo control y distribuyen libros de ideología salafista en carnicerías. Otros focos importantes son la Comunidad Islámica de Salt, que está expandiendo la doctrina por Gerona, así como la mezquita de Vilanova i la Geltrú (Barcelona).

Muchos jóvenes creen ver en el salafismo la solución a los problemas que les rodean, derivados de la crisis económica y la falta de integración social, así como de la llamada crisis de identidad. En algunos casos se trata del primer paso para acceder a la yihad, la «guerra santa» contra los infieles, los «cruzados».