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Iceta: «Propongo un Consorcio Tributario recogido en el Estatut»

Se ve al frente de la Generalitat, pero no «repartiendo carteras». Su primer paso sería llamar a Rajoy para abordar temas urgentes como la quita de la deuda. «Propongo un Consorcio Tributario recogido en el Estatut»

  • Miquel Iceta
    Miquel Iceta / Miquel Glez/Shooting

Tiempo de lectura 8 min.

03 de diciembre de 2017. 18:47h

Comentada
Toni Bolaño 3/12/2017

En el despacho de Miquel Iceta -Barcelona 1957- se vislumbra una mesa debajo de montones de libros. Reconoce que es «su gran vicio». Destacan tres. Su biografía, escrita por el periodista Raúl Montilla, titulada «Iceta. El estratega del Partido Socialista». Casi una premonición. En 2015, llegó a ser candidato para salvar los muebles. Hoy, las encuestas le sonríen y auguran que los socialistas catalanes, tras años de sinsabores, volverán a saborear las mieles del triunfo. En primera fila está un pequeño libro de Jordi Amat «La confabulación de los irresponsables» y el del padre de la Constitución, Jordi Solé Tura, «Catalanismo y Revolución Burguesa». En su minúsculo lugar de trabajo, heredado de José Montilla, destacan dos caricaturas. Una tradicional, reproduciendo su imagen de un cartel electoral y, otra como no podía ser menos, con Iceta disfrazado de Blue Brothers, con ese carácter extrovertido y bailongo que lo salvó de la quema en 2015. Ahora, los suyos no le dejan bailar.

–Ya la ha liado con la Agencia Tributaria Catalana, la condonación de la deuda....

–¿Por qué? ¿No hay que hablar de cosas en las campañas? Los demás sólo hablan de sus adversarios, yo hablo de objetivos, de propuestas. Cataluña debe mejorar su financiación. Ahora hemos descubierto que con Ciudadanos y PP no mejorará. Al menos que cumplan el Estatut, el vigente. No pensaba que PP y Ciudadanos se negaran a cumplirlo, y tras escucharlos es evidente que sí. El Consorcio Tributario está recogido en el artículo 204.2 del Estatuto, y el Tribunal Constitucional no le puso ningún reparo.

–Albert Rivera le ha criticado con dureza

–No sé por qué se dedica a fastidiar la campaña de Inés Arrimadas. Eso lo deberán resolver entre ellos.

–¿Cómo se condonará la deuda?

–Esta propuesta no es sólo nuestra. La ha hecho Ximo Puig o Francina Armengol, y el propio ministro Montoro se hizo eco de ella. Mire, algunas comunidades tienen una evidente infra financiación, ha habido un exceso de exigencia de reducción de déficit que ha causado disfunciones y, por tanto, en la discusión de un nuevo sistema creo que es una cuestión a tener en cuenta y que se puede acordar en la medida de que cómo no hay mucho dinero que repartir, si se pueden repartir de una forma más justa las cargas anteriores. Ayer, la portavoz de Castilla y León dijo que si hay quita que sea para todos. Nunca he dicho que sólo sea para Cataluña. Pues, parece que no es una idea tan disparatada.

–Estamos en precampaña.

–En 2015 hice estas mismas propuestas. Como me iba mal no se dijo nada, ahora como me va bien, algunos creen que criticándome me perjudican. Tengo la campaña facilísima. Los catalanes que quieran mejorar la financiación sólo me pueden votar a mí.

–Parece que se ve de presidente.

–Pues sí. No es sencillo, pero me veo porque estoy convencido que mis propuestas son las más razonables y factibles para resolver un problema muy gordo, que requerirá tiempo y mucha tenacidad. En el 2015 se trataba de salvar al PSC, ahora no se trata de salvar al partido, se trata de salvar al país.

–¿El cambio tranquilo?

–Soy el cambio porque hay que rectificar la colisión que han provocado los independentistas. Lo que no soy es la revancha. No soy la ley del péndulo para irme al otro extremo. Busco un terreno de encuentro en el que muchos puedan sentirse cómodos.

–Usted siempre habla de gobierno de conciliación, pero cómo cuaja esto. Será un batiburrillo.

–El Gobierno no hay que hacerlo de retales de los partidos. Hay que acordar la gran orientación e investir un presidente y darle la oportunidad de formar un gobierno que no sea de partidos. Un gobierno pensando en la gestión y con autoridad, por la calidad de sus integrantes. No veo un gobierno de coalición repartiendo carteras. Eso no es un gobierno es un puzle. El debate debe hacerse en el Parlamento, para legislar y aprobar los presupuestos, pero asegurando un ejecutivo con un mínimo de coherencia y solidez para salir de esta, e iniciar un proceso de negociación con el gobierno de España. Los catalanes debemos primero solucionar nuestro problema de división interna. No quiero coleccionar tantas jornadas históricas como derrotas. Defiendo diálogo, solución y pacto, concretando esta resolución de problemas con el Gobierno de España.

–Pero es posible que el independentismo tenga mayoría absoluta

–Las encuestas todavía prevén este escenario, pero no me creo que los catalanes quieran continuar por un camino que sólo nos ha traído problemas, costes enormes, fuga de empresas y división.

–¿Estamos presos de intolerancia?

–Bastante. Se ha perdido el respeto al discrepante, a las leyes y las instituciones. Esto es lo primero que hay que restaurar.

–¿Tiene solución?

–Necesitará tiempo y requiere esfuerzo. La intolerancia ha calado en la sociedad, inoculada desde la política, y le corresponde a la política marcar el paso de nuevo hacia la convivencia. En esta dirección me voy a emplear a fondo.

–Esta próxima legislatura es de transición porque las soluciones tardarán en llegar.

–En esta legislatura podemos arreglar cosas. De las 46 reivindicaciones al Gobierno de España que presentó Puigdemont, al menos 30 pueden ser solucionadas en un plazo no superior a dos años. La reforma constitucional es muy importante pero no lo es todo. Financiación, inversiones, competencias, se deben abordar y solventar. Y de aquí a la reforma constitucional hay mucho sobre lo que trabajar.

–¿Sabe cuál es el programa del mundo independentista?

–No, no sé cuál es su propuesta política. Hemos oído cosas disparatadas como la idea de Marta Rovira de dos gobiernos, de desobediencia permanente, de hacer realidad la república. Tendremos que esperar a que presenten una nueva hoja de ruta, con un objetivo razonable y, sobre todo, dentro de la ley. De momento, viven en una realidad paralela.

–¿Y las personas?

–La prisión preventiva siempre pareció una medida cautelar desproporcionada. Espero que salga adelante el criterio del Supremo. Medidas cautelares sí, pero en libertad, aunque luego tengan un juicio pendiente, participando en las elecciones y ser elegidos. Pero, que coste tendría para la política catalana convertirse en crónica judicial permanente. Cataluña necesita un gobierno y una presidencia que pueda tomar decisiones para cambiar el rumbo que nos ha llevado al desastre. Pusieron rumbo a la colisión y la colisión llegó con daños para todos. La imagen de Cataluña deteriorada en el resto de España y Europa, y la autoestima en sus peores momentos. Ha sido un fracaso político en toda regla. El 21-D hemos de cambiar de rumbo para recuperar la estabilidad, iniciar un camino de desinflamación y reconciliación, entre los propios catalanes, ofreciendo lealtad a un proyecto compartido y exigencia para mejorar nuestro autogobierno, además de disipara los disparates dichos sobre la permanencia en Europa.

–¿El Gobierno de España debe moverse?

–Estoy convencido. Si soy presidente lo primero que haré será llamar a Mariano Rajoy, para decirle presidente necesito verte, y no para una horita. Hemos de sentarnos mucho tiempo para pensar cómo vamos acercando posiciones, cómo resolvemos problemas, y cómo nos ayudamos a dar la vuelta a este rumbo catastrófico. En plazos razonables, hemos de resolver problemas pendientes cambiando la dinámica de confrontación por el diálogo y el acuerdo.

–No será fácil. Esta semana la ministra Cospedal en un foro de LA RAZÓN le ha criticado con contundencia, y los barones socialistas están muy críticos.

-Nuestras propuestas tienen respaldo de Valencia o Baleares. No quisiera pensar que si la idea sale de Cataluña es mala, si sale de otro sitio no. Hemos de recuperar afectos, reflexionar y disipar prejuicios. Si hay un cambio de mayorías el 21-D, el conjunto de España debe acompañarlo. Por cierto, siempre he creído más en Rajoy que en Cospedal. No creo que el presidente del Gobierno de España me diga que no cumplirá el Estatuto. Se trata de cumplir las leyes, aunque vamos tres años tarde en materia de financiación, pero hemos de ser conscientes que el proyecto socialista y el del PP son diferentes. Hemos de emplearnos a fondo. Si soy presidente voy a poner todo el empeño para superar esta situación. Y cuento también con el empeño de Rajoy. La situación no se resuelve sólo con legalidad y elecciones. Hemos de convencer a una gran mayoría de catalanes que el futuro está en España y, sobre todo, a gusto en España.

–Sigue hablándome como presidente.

-Para eso me presento. Quiero ayudar a salir de una situación muy compleja. Me preocupa si seré capaz de contribuir a la solución del problema muy grande. Hemos de recuperar la normalidad y afrontar los problemas, que existen. El otro día el alcalde de Pont de Vilomara dijo que me apoyaría, pero me exigió una cosa: un pediatra. Me dio un baño de realidad. Hablamos de la gran política, pero también hemos de arreglar estas pequeñas cosas que marcan la diferencia en una sociedad.

–¿Colau les ha hecho un favor echándolos del gobierno de Barcelona?

–Colau ha perjudicado a Barcelona porque tiene un peor gobierno. Ha sido una decisión muy equivocada que va a perjudicar al mundo de los Comunes, pero sobre todo a Barcelona. No es el único error. La Agencia Europea del Medicamento es otro. Era la mejor candidatura y cayó en la primera ronda. Se puede perder, pero hemos perdido porque la imagen que hemos dado no ha sido buena. La alcaldesa no fue a defender la candidatura. Eso no da confianza. Colau dijo que solo iría si ganaba. Entonces, no veríamos ni un solo partido de futbol.

–Ahora esto está de moda. ¿Es bilateral o unilateral?

–Soy federal y el federalismo no es unilateral. En un marco federal existe la bilateralidad. Es lo normal. Ahora el gobierno de España tiene relaciones bilaterales con las Comunidades Autónomas. El destino de Cataluña es mejor compartido con el resto de los pueblos de España. Desde el recelo, la separación y el conflicto todos perdemos. Por eso, no es unilateral.

–¿Ha cenado con Carlos Jiménez Villarejo y Ramón Espadaler?

–Sólo con los dos no, pero he hablado mucho con ambos. Políticamente tienen muchas diferencias, pero no las tienen sobre el diagnóstico de la situación política y de la justicia social. El PSC ha demostrado antes de las elecciones que son posibles los acuerdos.

–¿Algunos dicen que ahora toca recuperar la República?

–Están en una realidad paralela. Hablan incluso de recuento paralelo. Esto es de aurora boreal. Piensan que las elecciones son ilegales e ilegítimas. Entonces ¿por qué se presentan? Les pido que no mantengan una ficción. Situaron las instituciones fuera de la ley y eso provocó que se recuperara la ley con un dispositivo constitucional que ha servido para convocar las elecciones. Se ha presentado esta situación como un conflicto entre Cataluña y el resto de España, cuando el conflicto lo tenemos los catalanes. Se cargaron la legalidad, el Estatuto, con sólo 72 diputados, cuando para aprobarlo se necesitaron 90. Este ha sido su gran error. Los cambios importantes requieren de mayorías importantes. Hay que volver a esta senda de grandes mayorías renunciando a la ilegalidad y a la unilateralidad, que se han revelado inútiles.

–Habla bien de Albiol, Arrimadas, Domènech. ¿En qué piensa?

–En mi candidatura. Si el resultado del PSC es suficiente me voy a dirigir al resto de partidos, no a los independentistas, que hagamos un esfuerzo para investir un presidente sin necesidad de hacer coaliciones extrañas, centrando la política en el Parlamento en el diálogo con el gobierno de España. Si no funciona este mecanismo, tiempo habrá para revisarlo. Descarto la repetición electoral o el bloqueo político, de renuncia a dar a Cataluña la estabilidad, la tranquilidad y un gobierno que pueda gobernar con eficacia. A eso me atrevo y me pongo.

–¿Con estas perspectivas tendrá ahora muchos amigos?

–Uno tiene como amigos a los que tiene. Los saludados son otra cosa. Lo que sí me encuentro es mucha gente que me dice que ahora votará socialista, aunque no lo haya hecho nunca, quizás porque nos ven como la solución.

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