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Rajoy descarta el diálogo con quien «chantajea al Estado»

Está a la espera de ver cuál es el siguiente paso independentista y del proceso judicial.

  • El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy.
    El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. / EFE/J. J. Guillén
Carmen Morodo.  Madrid.

Tiempo de lectura 4 min.

05 de octubre de 2017. 14:30h

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Carmen Morodo.  Madrid. 4/10/2017

En Moncloa siguen estudiando todos los posibles escenarios que pueden abrirse en función de los movimientos que dé el independentismo en las próximas horas. «No hay margen para el error», aseguran fuentes gubernamentales, desde el reconocimiento de que la situación es «límite» y que las decisiones que se tomen «deben ir al centro del problema sin generar efectos colaterales que luego no se puedan administrar». Cataluña es un «polvorín» por el desafío institucional y por el clima social. Y si la salida elegida fuera disolver el Gobierno catalán, si como se prevé mantiene el desafío secesionista, «hay que hacerlo sobre seguro y controlando el riesgo de amotinamiento», sentencian fuentes gubernamentales. En el Gobierno valoraban ayer el discurso del Rey Felipe VI como un signo más de la gravedad de la situación, una crisis en la que hay que enfrentarse a «un golpe de Estado institucional». «El Rey habló para señalar la obligación de todas las instituciones de estar preparadas para responder a lo que pueda ocurrir». Sin perder de vista que hay procesos judiciales abiertos en el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) que pueden mover el escenario en los próximos días, incluso por presión de la Audiencia Nacional. Mientras, el Gobierno guarda bajo secreto su estrategia. Insisten en que tiene estudiadas distintas posibilidades, en que «hay salidas», y ante las presiones para que se aplique ya el artículo 155 de la Constitución avisan de que el camino es «complicado» y que hay que moverse sobre terreno seguro y sabiendo que las consecuencias tendrán el apoyo europeo.

Sin cambiar, por tanto, ni una coma de su posición, Mariano Rajoy sí rechazo ayer tajantemente la mediación planteada por Podemos y la posibilidad de abrir un diálogo con el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, en tanto que éste no renuncie a la declaración unilateral de independencia y vuelva a la legalidad. «No se puede hablar con quien chantajea al Estado».

Desde Moncloa advierten de que plantear la idea de diálogo en estos momentos es un ejercicio estéril porque ya antes de la «farsa» del referéndum del domingo quedó en evidencia que los líderes independentistas no tenían intención de negociar ni de dialogar de ningún otro asunto que no fuera la consulta ilegal. Insisten en el Gobierno en que lo que hay encima de la mesa es un intento de «movilización insurreccional dirigido por la Generalitat» y que, por tanto, la prioridad es restablecer la legalidad y buscar una interlocución que acepte las reglas de juego. «No nos podemos sentar con alguien que quiebra la legalidad. Lo primero, que vuelva a la legalidad», sentencian. A su juicio, el órdago secesionista sigue quemando etapas. Primero provocaron el enfrentamiento de la calle con el Estado, con la Policía y con la Guardia Civil, y ahora intentan ganar algún apoyo internacional porque saben que no hay posibilidad de que prospere ninguna declaración de independencia si no tiene al menos algún agente exterior de peso que la apoye. «Todo forma parte de la misma manipulación. Ante los catalanes y ahora en clave internacional», señalan. Moncloa sigue pidiendo serenidad en el análisis de la situación y en la respuesta. En ese sentido, apuntan que la división dentro del independentismo es un factor que puede condicionar el desenlace, y también subrayan que «ellos (el soberanismo) son conscientes de que el camino de la declaración de independencia es un camino sin retorno».

Por su parte, la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, criticó ayer que Puigdemont no atienda el mensaje a la «moderación, la cordura y la convivencia» que realizó el Rey en su alocución y siga en una «deriva» que «le aleja cada vez más de la rectificación que le está pidiendo todo el mundo».

Así se pronunció después de que Puigdemont rechazara el mensaje institucional del Rey porque, según dijo, no apeló al diálogo. «Así, no. Con su decisión de ayer usted decepcionó a mucha gente en Cataluña que le aprecia», afirmó.

Sáenz de Santamaría pidió al president que «respete a España» y que «respete a Cataluña», tratando además a sus instituciones con el respeto que «merecen». En su opinión, Puigdemont ha demostrado de nuevo que «no sólo es un dirigente que está en contra de la ley sino que está absolutamente fuera de la realidad».

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