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Juntos por un gran país, unidos por una España mejor

Juntos por un gran país, unidos por una España mejor
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El presidente del Gobierno publica un artículo en LA RAZÓN ante la Convención del Partido Popular.

¿Cómo entendemos la política en el Partido Popular? Desde luego, como la defensa inteligente de los valores y las convicciones que nos unen. Como una vocación para el diálogo y el acuerdo. Como una apuesta por un reformismo centrado y como una exigencia ineludible de solvencia en la gestión pública. Todo esto es cierto. Pero no es menos cierto que su raíz común está en el verdadero motor de nuestra llamada al servicio público: la defensa de la libertad, el compromiso con el interés general de los españoles, nuestra pasión por España, su prosperidad y por el ideal de concordia, solidaridad y progreso cifrado en la Constitución de 1978. Éstas son nuestras señas de identidad. Las que conocen todos los españoles. Y las que nos llenan de un legítimo orgullo a los miembros del Partido Popular: el que da volver la mirada atrás y saber que nuestro partido no sólo es parte capital de nuestra historia democrática, sino protagonista necesario de muchos de sus mayores logros.

La Convención Nacional que, desde hoy mismo, celebramos los populares en Madrid servirá para reafirmarnos y proyectar estas ideas y valores que nos conforman como partido para ahondar en ellos y subrayar su vigencia al servicio de España y los españoles. Pero nuestro propósito no se detiene en estos objetivos, por importantes que sean. Queremos ir más allá. Queremos mostrar, a ojos de todos los españoles, que este partido sale fortalecido, unido y preparado como nunca para afrontar el que es un año decisivo en la historia de nuestro país. Un año en el que los españoles estamos llamados a renovar a nuestros representantes y al que el Partido Popular llega con dos grandes activos: el atractivo de un mensaje que apela a la mayoría moderada de la sociedad española, y el balance de una acción de Gobierno que –desde los Ayuntamientos y las Autonomías a la labor del Ejecutivo– nos ha permitido, por primera vez en muchos años, ir cerrando la puerta de la crisis y abrirnos a un nuevo horizonte de estabilidad, crecimiento económico y creación de empleo. Se trata, en definitiva, de proclamar alto y claro que el Partido Popular tiene un proyecto para España y los españoles y que todos estamos llamados a sumar fuerzas y trabajar –como reza el lema de la Convención Nacional– juntos por un gran país.

Nos mostramos, por tanto, como un partido abierto, centrado y moderno, con una apuesta que, siempre renovada, ha sido capaz de convocar la confianza de millones de españoles. El Partido Popular es, en efecto, la opción para tantas personas que apuestan por el gran relato de la España unida en una Europa sin fronteras. No somos una fuerza política improvisada con valores y principios de quita y pon. Somos un partido leal a los valores políticos de la libertad, la democracia y la unidad de España porque además, somos un partido que está en todos los rincones de nuestro país. Para los que creen en la centralidad de las personas y la libertad y la igualdad de todos. Para quienes quieren una nación vertebrada en torno a una idea de solidaridad. Los populares apelamos también a quienes buscan una sociedad abierta, con una economía que estimule la iniciativa privada y la apertura a la globalización, para así garantizar el crecimiento y la creación de empleo para todos. Ofrecemos lo mejor de nuestra experiencia a quienes quieren un país seguro en sus libertades y derechos, sin que las amenazas de los enemigos de la libertad puedan poner en riesgo la firmeza de nuestras convicciones democráticas. Nunca cederemos al terrorismo y lo saben. También por ello llamamos a sumarse a nuestro proyecto a quienes comparten nuestra misma sensibilidad social: la convicción de que, con o sin crisis, los servicios públicos son prioritarios para cumplir con el logro de que ningún español se quede atrás.

Aplicar estos principios rectores en nuestro día a día es y será clave para afianzar una política de calidad frente a las tentaciones del desencanto. En un momento en que es necesario apuntalar el prestigio de nuestras instituciones, la gestión transparente y responsable de tantos hombres y mujeres del Partido Popular sirve para recordar la validez de una verdad permanente: que la mejor política es la que ofrece soluciones realistas basadas en la reforma, y no soluciones del pasado o proyectos utópicos basados en la ruptura y abocados a la frustración. Sólo esta apuesta por el sentido común y el trabajo bien hecho nos permitirá cumplir con un propósito compartido por todos, como es fortalecer la calidad de nuestra democracia. Y, por supuesto, con el último fin de la política más noble: ofrecer esperanzas de futuro para nuestros ciudadanos.

En la España de 2015, afortunadamente, ya podemos encarar ese futuro sin temor. Son muchos, desde luego, los retos que tenemos por delante: ¿cómo olvidar un paro que sigue afectando a tantos millones de españoles todavía? Y, sin embargo, por fin podemos ver que nuestros esfuerzos han sido útiles, que el escenario está cambiando y que no lo ha hecho por casualidad, sino por unas reformas que han comenzado a dar fruto. Tras siete años de larga crisis, hoy podemos decir cosas antes insospechadas, como que, en 2014 y 2015, España va a estar a la cabeza del crecimiento en Europa. E incluso en nuestra mayor preocupación, el paro, ya hemos marcado un antes y un después: en solo doce meses, hemos reducido la cifra de desempleados en casi medio millón de personas, y nos mantenemos firmes en la idea de que, en la segunda mitad de esta legislatura nuestra economía habrá generado un millón de puestos de trabajo. Son objetivos que vamos a cumplir. Son muchos más los datos que podría citar, de la creación de empresas a la afiliación a la Seguridad Social, de nuestra renovada competitividad a los éxitos de nuestro sector exterior. Pero el mensaje es nítido: España está mejorando, España avanza y cada día lo hace con más ímpetu.

El núcleo esencial de nuestro programa de Gobierno fue, precisamente, decir adiós a la crisis y poner los cimientos para una España mejor. Y esto es lo que, año tras año y reforma tras reforma, ha ido haciendo el Partido Popular. Así quedará de manifiesto en la Convención Nacional, como un recordatorio expreso: el Partido Popular es un partido que cumple con sus compromisos. Pero estos días en Madrid no queremos centrarnos en lo que ya hemos conseguido. Queremos apuntar al futuro. Y por eso, queremos convertir esta Convención Nacional en un llamamiento a la confianza renovada de los españoles en un año clave para convertir la crisis en pasado y culminar el camino que va de la recuperación a la prosperidad.