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España

España / Caso Pujol

El clan Pujol llegó a mover 3.000 millones en paraísos fiscales para ocultar el dinero

  • La UDEF recoge que amasaron 70 millones de «origen desconocido y presuntamente ilícito» a lo largo de 14 años

La familia Pujol Ferrusola
La familia Pujol Ferrusola
Efe

El «clan» Pujol llegó a mover, en sus momentos de máximo «esplendor económico», antes de que se iniciaran las investigaciones judiciales contra sus miembros, una cifra global de 3.000 millones de euros, según fuentes que han seguido esta investigación a lo largo de los últimos años, consultadas por LA RAZÓN. Hubo momentos en que hasta el 40 por 100 de ese dinero estaba disponible en «cash»; es decir, que si tenían que hacer un desembolso de cientos de millones para adquirir una empresa o entrar o en un negocio, no necesitaban recurrir a ningún tipo de «ingeniería financiera». Sencillamente, sacaban el dinero de donde lo tenían y disponían de él.

La cantidad, admiten las citadas fuentes, parece desproporcionada pero es el resultado de muchos años de funcionamiento del «clan», con un largo periodo cubierto por la presencia de Jordi Pujol padre al frente de los años en que presidió la Generalitat de Cataluña.

El dinero iba y venia con aparente libertad e impunidad y tuvo en los primeros años como base de actuación algunos bancos andorranos. Asismismo, determinadas cantidades se lograron blanquear en suelo español mediante la participación o creación de algunos negocios.

Las primeras denuncias formales que pudieron a la Justicia y a la Policía sobre posibles irregularidades en los movimientos económicos del «clan», hicieron que modificara su «modus operandi» sin renunciar en ningún momento a seguir con el operativo financiero que habían montado. Fue en las primeras pesquisas en las que llamó la atención de la elevada suma de que disponía el clan para utilizarlo como efectivo en cualquier momento, lo que le daba una ventaja a la hora de la realización de los negocios que acometía. Los investigadores han tenido que luchar para desentrañar lo que era una tela de araña tejida cuidadosamente para dificultar la acción policial, pero el trabajo incansable de los agentes de la UDEF del Cuerpo Nacional de Policía, a los que con tanto despreció se refirió en su día Pujol padre, ha ido dando sus frutos. En especial cuando las autoridades andorranas remitieron a la Justicia española la respuesta a las comisiones rogatoria y se pudo empezar a reconstruir la trazabilidad del dinero que manejaba el «clan». De hecho, a día de hoy se ha podido cifrar en 70,4 millones en 14 años, desde 1990 a 2014, la fortuna no declarada y de origen desconocido que la «familia» Pujol ha ocultado, a través de una compleja operativa, mediante continuas entrada y salidas de fondos de sus cuentas y entidades bancarias. Lo cierto es que finalmente no han logrado tener «demasiado éxito», ya que ese entramado, al menos en gran parte, ha sido localizado y sacado a luz a raíz de las investigaciones judiciales y policiales sobre el patrimonio de la familia del ex presidente de la Generalitat.

Así lo refleja la UDEF en un informe remitido al magistrado de la Audiencia Nacional José de la Mata, instructor de ese procedimiento, por el que se encuentra en prisión provisional Jordi Pujol Ferrusola, a quien se le considera el «miembro más activo de esta organización», situándose en un «nivel superior al reto de los miembros de este grupos, en relación con la operativa de ingresos y salidas de dinero» de las cuentas; y quien, posteriormente ingresaba parte de ese dinero en las cuentas del resto de miembros de la familia, lo que implicaría que el dinero de origen desconocido y presuntamente ilícito se estaría repartiendo y beneficiando a todos los miembros». De esta forma, se asegura en el informe policial, se habría creado una estructura «que respondería a la propia de una organización criminal»

El ese informe, de 102 folios,, se refiere al clan Pujol como «La Familia», se incide en que las operativas realizadas entre cuentas bancarias de Andorra responde «a un plan preconcebido y ordenado dirigido a la ocultación de grandes sumas de dinero de origen desconocido», siempre liderado por el primogénito de los siete hijos del matrimonio Pujol-Ferrusola. En 1990 es cuando comienzan a ingresar «ingentes cantidades de dinero» en al banco andorrano Adbank. Posteriormente, se cancelan esas cuentas y sus activos se transfieren al BPA, y, a partir de ahí, se continuaría una «presunta operativa de blanqueo de capitales que tendría como fin último la colocación en el mercado legal de esas cantidades». Esa operativa se concretaría en seis aspectos principales: Transferencias internacionales, algunas de ellas algunas de ellas con destino a territorios offshore, que finalizarían con inversiones empresariales; creación de fundaciones instrumentales de nacionalidad panameñas; transferencias desde la entidad BPA, finalizando el dinero en cuentas del Banco Madrid en España, aprovechando la amnistía fiscal española del año 2012 (amnistía dirigida a regularizar tributariamente dinero de procedencia lícita y que utilizaron Marta, Mireia y Pere Pujol Ferrusola en misma fecha –11de julio de 2014–; inobservancia de la periodicidad típica en las relaciones económicas mercantiles; ingresos «en cifras redondas», que tampoco suelen aparejarse con relaciones económicas típica, «donde la agregación de impuestos suele arrojar incluso decimales»; y, en último lugar, que se trataba de «cuantías volubles», lo que igualmente desdeñaría el «criterio de aparejarlas a actividad comercial legal».

La conclusión policial es que la actuación de «La familia» respondía en todo momento a un «plan preconcebido, ordenado y dirigido a la ocultaciónde grandes sumas de origen desconocido»; y todo ello «liderado» por el primogénito de la familia Jordi Pujol Ferrrusola, quien tuvo una «actividad frenética» en todas las «transferencias internacionales» a empresas radicadas en otros países, algunos paraísos fiscales, como Jordania, Panamá, Las Islas Vírgenes o la Isla de Guernsey (territorios de Reino Unido).

El dinero de cada miembro del clan

La familia Pujol Ferrusola habría obtenido un beneficio presuntamente ilícito de al menos 70,4 millones de euros desde 1990, según un informe de la UDEF sobre el origen de su fortuna. Jordi Pujol Jr. era el miembro del clan «más activo» y con más dinero en las cuentas bancarias. El hijo mayor del ex presidente catalán atesoraba al menos 54,5 millones de euros en pesetas, euros, marcos alemanes y libras esterlinas. Los fondos de su padre, Jordi Pujol, alcanzaban los 2,84 millones y los de su madre, Marta Ferrusola, 683.139 euros. A Josep, la Policía atribuye 3,52 millones; a Oriol, 955.253 euros; a Mireia, 757.708; a Pere, 711.561; a Oleguer, 697.761, y a Marta, 695.657. Los fondos de Mercè Gironès, ex mujer del primogénito, ascendían a un total de 3,71 millones de euros.

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