lunes, 05 diciembre 2016
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España

Los agresores piden la «huida» de la Guardia Civil de Alsasua

  • Uno de los detenidos, en libertad desde ayer, es promotor de actos contra la Benemérita

Vecinos y amigos de los detenidos por agredir a los agentes exigen ayer en Alsasua su absolución y el archivo del caso
Vecinos y amigos de los detenidos por agredir a los agentes exigen ayer en Alsasua su absolución y el archivo del caso

La mayoría de los participantes en la salvaje agresión a un teniente (que fue dado de alta ayer)y un sargento de la Guardia Civil en Alsasua, Navarra, en la madrugada del pasado domingo, pertenecen a una organización que el pasado verano colocó carteles en los que pedía la expulsión de la Benemérita del País Vasco y de la Comunidad Foral «por tierra, mar y aire». El que figuraba como promotor de los actos, J. U. G., es uno de los detenidos que ayer fue puesto en libertad, según han informado a LA RAZÓN fuentes de la investigación. En dichos carteles se podía ver un helicóptero de la Guardia Civil del que colgaba un tricornio y una lancha del Cuerpo, en el que iban cinco agentes con dos maletas en la proa. Junta a la firma del grupo, «Ospe Eguna» («Día de la Huida») se incluía el lema «Alde Hemendik» («Fuera de Aquí»), creado por ETA en la década de los ochenta para exigir la salida de las Fuerzas de Seguridad.

Los 15 individuos identificados hasta ahora por el Instituto Armado y por la Policía Foral, que se ha hecho cargo de las investigaciones oficiales, pertenecen en su mayoría a dicho grupo, que todos los años, en el últimos fin de semana de agosto, organiza una serie de actos en el que denominador común es la parodia y hasta la calumnia de los miembros de la Guardia Civil.

A Ospa Eguna le parece mal todo lo que se relacione con la Guardia Civil, desde que organice una jornada de puestas abiertas para los niños, con el fin de que puedan comprobar por sí mismos que lo que les cuentan no es verdad, hasta que la celebración de la Patrona del Cuerpo, el 12 de octubre se saque a la calle como ha ocurrido este año.

«La situación es asfixiante y hay que terminar con esto, con la participación de todos los ciudadanos organizados (...) hay que poner fin a la ocupación que sufrimos como pueblo», decían en el llamamiento para los actos celebrados el pasado 27 de agosto.

La titular del Juzgado de Instrucción número 3 de Pamplona y el fiscal, que se han hecho cargo del asunto y que ayer pusieron en libertad con cargos a los dos únicos detenidos, serán los que decidan, a la vista de la información que les aporten la Guardia Civil y la Policía Foral, sobre el arresto, llamamiento a declarar u otra situación de los individuos que han sido identificados como posibles participantes en las agresiones.

La juez ha imputado a los dos que puso ayer en libertad delitos de atentado contra la autoridad y lesiones, así como la obligación de presentación todas las semanas.

En la puerta del juzgado se habían congregado una treintena de individuos con carteles en los que se leía «No a los montajes policiales» y «Utzi pakean Altsasu» («Dejad en paz Alsasua»).

La investigación que llevan a cabo la Policía Foral y la Guardia Civil tratará de determinar si el ilícito cometido por los agresores fue un delito de odio o incluso si pudieron incurrir en uno de terrorismo callejero («kale borroka»), tal y como adelantó LA RAZÓN en su edición de ayer. En este caso, se podrían enfrentar a penas de seis a doce años de prisión e inhabilitación especial para empleo o cargo público durante un periodode seis a catorce años.

Las fuentes que ha consultado este periódico están convencidas de que nos hallamos en este último supuesto, ya que los agresores coreaban «alde hemendik», un lema patrocinado por ETA. El caso debería pasar por lo tanto a la Audiencia Nacional.

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