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Los barones cierran filas a la espera de que «fracase» la investidura

No existe pulsión interna y se dará viabilidad al pacto «insuficiente» con Ciudadanos. Díaz defenderá el mantenimiento de las diputaciones

  • Susana Díaz estrechó la mano a Juanma Moreno en el Día de la región en un gesto de cortesía política frente a la tensión en Madrid
    Susana Díaz estrechó la mano a Juanma Moreno en el Día de la región en un gesto de cortesía política frente a la tensión en Madrid
Madrid.

Tiempo de lectura 8 min.

28 de febrero de 2016. 23:12h

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Madrid. 29/2/2016

«De puro trámite». Así lo definen quienes participarán hoy en el Comité Federal que acoge la sede federal de Ferraz. No se espera, por tanto, que los barones territoriales le agüen la fiesta de cumpleaños a Pedro Sánchez. El objetivo del cónclave es refrendar el mandato –no vinculante– que el sábado emitieron los militantes del partido sobre la potestad de su líder para alcanzar los acuerdos que sean necesarios para forjar el Gobierno progresista y reformista que ambiciona. La convocatoria del máximo órgano entre congresos se produjo auspiciada por las presiones de las federaciones que no se conformaban con el control «ex ante» de los pactos y requerían uno «ex post» tras la consecución de dichas alianzas. Tampoco se esperan sorpresas en este sentido. El Comité Federal avalará lo que votó el 79% de los afiliados, un acuerdo de legislatura con Ciudadanos, con la convicción de que éste no servirá para hacer presidente a Sánchez tras la ardua sesión de investidura.

Esta convicción es la que rebaja la tensión que ha concentrado las últimas citas en Ferraz. En las filas del PSOE no existe un arraigado triunfalismo de cara al 5 de marzo y eso se refleja en la carencia de la pulsión interna que suele rodear la celebración de este tipo de cónclaves. «Se espera que Pedro fracase y vuelta a empezar», señala a LA RAZÓN un dirigente. El clima será proclive para el secretario general, se dará viabilidad a su «pacto insuficiente» con Albert Rivera y se le respaldará públicamente de cara a la semana decisiva que afronta. «No podemos escenificar ruptura a 24 horas de la investidura», destacan en clave de estrategia interna. La misma estrategia que ha evitado evidenciar en las urnas la disconformidad de muchos territorios con la consulta que se celebró el sábado. Sólo Aragón y Cataluña se salieron del guión para mostrar sus reticencias con el pacto con Ciudadanos: en Huesca ganó el «no» al acuerdo y la federación de Miquel Iceta registró una exigua participación del 31%. Mención especial merece el presidente de la Comunidad Valenciana, Ximo Puig, que esperó a que hablaran los militantes para desvelar el sentido positivo de su voto en la consulta. Durante la votación también se le preguntó por ello, pero evitó respaldar públicamente a su secretario general, haciendo campaña por el «sí».

Aunque no se esperen espadas en alto, el contenido de las intervenciones en el Comité Federal es libre e imprevisible y existen temas de calado que trascienden en el debate de los últimos días y que, sin duda, saldrán a relucir. Se espera una acérrima defensa de las diputaciones provinciales que incluso podría venir de la mano de la propia Susana Díaz. Ayer la presidenta de la Junta de Andalucía dejó clara su posición a este respecto, reivindicando la labor que realizan y su mantenimiento. «No puedo estar nada más que a favor de que reformemos instituciones como éstas –diputaciones–, pero espero que cuando se aborde este asunto se tenga en cuenta su labor», destacó Díaz, que añadió: «Reformemos, sin miedo, pero conservemos lo que tenemos que conservar». Otro de los asuntos que podría rescatarse es la inexistente alusión a la derogación de la reforma laboral dentro del documento pactado con Ciudadanos, teniendo en cuenta que desde Andalucía se promovió que en la redacción del programa electoral del PSOE se aludiera explícitamente a esta cuestión y a una derogación total y no sólo parcial.

De las políticas y las cesiones que se han realizado en el acuerdo con Rivera también trasciende la preocupación de un sector del partido por no haber sido capaces de atraer a los partidos de izquierda a adherirse al pacto. Esto alimenta la tesis defendida por Podemos de que se trata de un documento con espíritu de derechas, que busca la abstención del PP, y traslada una suerte de crisis ideológica del PSOE. Territorios como la Comunidad Valenciana o Cataluña eran partidarios de haber impulsado una alianza transversal, sumando también a Iglesias. Que el pacto cojee de la pata izquierda, hace advertir a ciertas alas del partido que se está descuidando el perfil izquierdo del electorado y se da pie a que la formación morada se consolide como referencia para este nicho de votantes. Esta preocupación es creciente ante la repetición de elecciones, un escenario cada vez más probable y con el que ya trabajan federaciones de peso como Andalucía, pero también lo es para el contexto inmediatamente posterior a la investidura fallida de Sánchez. El PSOE tendrá que volver a sentarse a negociar con estos partidos, que ya han mostrado su disposición al entendimiento, siempre y cuando se abandone el pacto con Ciudadanos.

En el marco de estas negociaciones, los barones también son críticos. Los territorios censuran las maneras de Ferraz y su insistencia en mantenerles al margen de los avances que se van experimentando. La desconfianza es mutua y las federaciones critican en privado la forma de enterarse del acuerdo con Ciudadanos. «Se nos informó prácticamente al tiempo que Sánchez aceptaba la oferta de Rivera», lamentan. A pesar de que existen ciertas tiranteces no se espera que ningún dirigente las explicite hoy públicamente en vísperas de que Sánchez suba a la tribuna del Congreso a realizar su discurso de investidura. Nada que ver con los dos últimos cónclaves socialistas en los que afines y detractores del secretario general pugnaron abiertamente por el liderazgo del partido.

Las posiciones de los territorios

Ximo Puig. Presidente de la Comunidad Valenciana

- Pacto transversal

El presidente de la Comunidad Valenciana, Ximo Puig, siempre se ha mostrado favorable a extrapolar el «pacto del Botánico» que rubricó en su territorio a nivel nacional. Es partidario de un gobierno de coalición con Podemos y Compromís y le preocupa que el acuerdo con Ciudadanos no haya sido capaz de sumar a partidos de izquierda.

Miquel Iceta. Primer secretario del PSC

- Quiere a Podemos

El primer secretario del PSC, Miquel Iceta, se ha visto obligado a comparar el pacto con C’s con el referéndum para seguir en la OTAN del 86, para frenar las críticas internas que han surgido en el seno de su formación. El acuerdo, sin Podemos, no despierta el entusiasmo en Cataluña, prueba de ello fue la escasa participación –del 31%– en la consulta a la militancia.

Emiliano García Page. Presidente de Castilla-La Mancha

- Critica la pregunta

El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, es uno de los dirigentes que más crítico se ha mostrado con la redacción de la pregunta a la militancia, que –en su opinión– «se las trae», porque supone dar un cheque en blanco al secretario general para que haga y deshaga a su antojo en lo referente a los pactos. También criticó la supresión de las diputaciones.

Javier Lambán. Presidente de Aragón

- Defender la identidad

El presidente de Aragón, Javier Lambán, defiende que el pacto con Ciudadanos pone en entredicho la identidad de izquierdas del PSOE y apuesta por alcanzar un acuerdo con Podemos «para no ver desplazada su posición ideológica a ojos de los españoles». Además, considera que la alianza alcanzada con Rivera es «manifiestamente insuficiente».

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