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Los radicales aprovechan el apoyo de CiU para implantar el «Estado Islámico catalán»

Los radicales aprovechan el apoyo de CiU y ERC para «colonizar» Cataluña

«Se apoyan en nosotros para conseguir votos, cuando nos dejen votar votaremos a partidos islámicos»

  • Los musulmanes radicales aprovechan la necesidad de votos independentistas para ganar fuerza
    Los musulmanes radicales aprovechan la necesidad de votos independentistas para ganar fuerza
J. M. Zuloaga.  Madrid.

Tiempo de lectura 5 min.

12 de abril de 2015. 20:43h

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Uno comienza dando el biberón al cachorro de la fiera y, cuando crece, le devora, ante la incomprensión del magnánimo cuidador que, para mayor torpeza, lo hacía con fines espurios, en beneficio propio. Algo de esto acaba de ocurrir en Cataluña, en la que partidos separatistas han pretendido (se supone que aún están a tiempo de hacer alguna rectificación) hacer bueno aquello de que el fin justifica los medios. Además, la información la han obtenido a través de su propia Policía Autonómica, Fuerza de Seguridad del Estado en cualquier caso, y no pueden repetir la cantinela de que Madrid no sólo nos roba, sino que también nos engaña.

La política de acercamiento al mundo musulmán por parte de los partidos que propugnan la secesión de Cataluña de España ha ido en aumento en los últimos tiempos, especialmente desde que el presidente de la Generalitat adelantara las elecciones para el próximo 27 de septiembre. Expertos antiterroristas habían elaborado informes, que ha conocido LA RAZÓN, en los que alertaban sobre esta estrategia que podría llegar a tener consecuencias, como su utilización por parte de algunos sectores islasmistas, en cuyos planes figura, nada más y nada menos, que la creación de «Estado Islámico Catalán».

El asunto podría mover a la sonrisa de alguno, pero es algo muy serio, sobre todo si se observa cómo evoluciona, y a qué velocidad, el fenómeno del islamismo radical, con la utilización del terrorismo yihadista para lograr sus fines. Cataluña, por más que algunos pretendiera vender esa imagen, no es una isla aislada no sólo de España, sino del resto del mundo. Comparte los beneficios de pertenecer a occidente, dentro de una gran nación como es España, pero también los problemas.

En los citados informes, se subrayaba que sobre la hipótesis de una Cataluña separada de España, los principales dirigentes del salafismo (corriente del Islam con cierta implantación en esta comunidad) aceptarían, en un principio, una «Cataluña independiente, integradora y multicultural, con el catalán como lengua y el relato de la nación catalana, siempre y cuando se respete plenamente a la religión musulmana». Una declaración llena de palabras, como esa que extendieron tras los atentados de París en el sentido de que el «Islam es igual a paz». No tardaron mucho tiempo los cabecillas del Estado Islámico, el DAESH, según documentos a los que ha tenido acceso este periódico, de aclarar que el «Islam es la religión de la espada y de la sangre». La célula desarticulada por los Mossos d’ Esquadra estaba adscrita a esta banda criminal.

En los informes se subrayaba que el «buenismo» de las declaraciones salafistas «elevaría el riesgo de que potenciales islamistas radicales pudieran llegara a controlar espacios en el ámbito político municipal, en parte gracias a la labor de captación de musulmanes que están realizando algunos partidos políticos independentistas».

Se trata de un asunto muy serio ya que, en algunos municipios catalanes, la población musulmana alcanza ya el 20% del total (la cifra crece cada año por el mayor número de hijos que tienen), de modo que una hipotética Cataluña independiente podría convertirse en el tercer Estado europeo con mayor presencia musulmana.

No se trata de un peligro que esté en la cabeza de algunos investigadores, sino que existen precedentes de importantes líderes de comunidades y asociaciones musulmanas que nos ponen en ese camino, no sólo por el hecho de participar del juego del independentismo sociológico, sino como estrategia para alcanzar sus objetivos: la implantación del Islam que, en muchos casos, sería en su versión más radical, hasta que lograran hacerse con el control total.

El primer caso con «signos alarmantes» –subrayan los informes– se produjo en Lérida, donde el imán Abdelwalhad Houizi animaba a la comunidad islámica residente en Cataluña a aprovecharse de los independentistas, en términos como «...pues ellos se apoyan en nosotros para conseguir votos, pero lo que ellos no saben es que cuando nos dejen votar, todos votaremos a los partidos islámicos, pues nosotros no pensamos en izquierdas o en derechas. Esto nos hará ganar alcaldías. Será el momento en que empezará a implantarse el Islam». La frase deja pocas dudas sobre los objetivos que se proponen.

El segundo caso fue el de Moureddine Ziani, presidente de la Unión de Centros Culturales Islámicos de Cataluña y encargado del área marroquí de Nous Catalans, que fue expulsado de España en mayo de 2013, por «actividades contra la seguridad del Estado». Como todo lo que viene de Madrid es malo por principio, su postura fue defendida con ardor por el entorno nacionalista, con notas de apoyo y declaraciones públicas. Incluso hubo un comunicado de la Asamblea Nacional Catalana que hablaba de «abuso de poder».

Hay otro caso. Khalid Shabaz Chuhan, fundador de la Federación Catalana de Entidades Paquistaníes, director del área asiática de la Fundación Nous Catalans y considerado de «ideología extrema», con antecedentes (delitos comunes). En 2012 fue en las listas de CiU a los comicios autonómicas.

En medio de un clima tan preocupante como el que genera el crecimiento del islamismo radical, del yihadismo, llaman la atención los gestos de acercamiento del independentismo catalán hacia la comunidad musulmana, como el ofrecimiento que hizo la Generalitat de Cataluña para construir una gran mezquita en Barcelona, utilizando como promotora a la asociación Unión de Centros Culturales Islámicos de Cataluña (UCCIC).

El director general de Asuntos Religiosos de la Generalitat llegó a viajar a Rabat para estudiar este asunto con las autoridades marroquíes. Los expertos creen que este interés repentino podría obedecer más bien a cálculos electorales que a otra cosa. Las consecuencias las han podido comprobar en primera línea esta semana. No haya nada peor que crear un clima favorable para la expansión del Islam, porque, al final, no se aprovechan los buenos, sino los malos.

Otro proyecto semejante al anterior parte es el de la posible reconversión de la plaza de toros Monumental de Barcelona en una gran mezquita multifuncional con el apoyo financiero de Qatar, que estaría dispuesto a poner 2.200 millones de euros. La operación, de momento, parece estancada.

Bagdadi, al Tribunal Penal Internacional

La proliferación de crímenes del Estado Islámico debería llevar a quién corresponda a adoptar iniciativas para llevar a sus cabecillas, cuando puedan ser capturados, ante el Tribunal Penal Internacional por delitos de lesa humanidad. Las cabezas visibles de esta banda yihadista son Abu Bakr al-Bagdadi y su portavoz, Abu Muhammad Al-Adnani As-Shami. Sus fotografías son conocidas y, si las potencias internacionales se lo proponen terminarán dando con su paradero. Porque la falta de iniciativas es algo siempre interpretado como una demostración de miedo por los fanáticos.

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