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Media hora para un bloqueo

La anécdota del no apretón de manos sirvió para resumir las diferencias insalvables entre Rajoy y Sánchez tras su breve encuentro en el Congreso

Ambos líderes evidenciaron que ninguno está dispuesto a dejar que gobierne el otro con una abstención, lo que llevaría a elecciones si el PSOE no pacta con Iglesias

  • El no apretón de manos. Fue una anécdota que se convirtió en categoría al resumir el tenso ambiente del encuentro. Sánchez amagó con dar la mano a un Rajoy que no recogió el guante y desató la ira del PSOE en las redes, que resucitó el desafortunado debate televisado.
    El no apretón de manos. Fue una anécdota que se convirtió en categoría al resumir el tenso ambiente del encuentro. Sánchez amagó con dar la mano a un Rajoy que no recogió el guante y desató la ira del PSOE en las redes, que resucitó el desafortunado debate televisado.
  • La reunión fue muy corta y no se habló ni del desafío independentista ni de corrupción
    La reunión fue muy corta y no se habló ni del desafío independentista ni de corrupción
  • En Twitter el PSOE criticó el gesto de Rajoy: «Sabíamos que no era decente, ahora, además, maleducado».
    En Twitter el PSOE criticó el gesto de Rajoy: «Sabíamos que no era decente, ahora, además, maleducado».
Madrid.

Tiempo de lectura 4 min.

13 de febrero de 2016. 13:11h

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Madrid. 13/2/2016

La media hora que duró ayer la reunión entre el presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, y el líder socialista, Pedro Sánchez, sirvió para ratificar la situación de bloqueo en la relación entre PP y PSOE en lo que afecta a la conformación del nuevo Gobierno. El alcance de la entrevista quedó inevitablemente resumido en la imagen en la que Sánchez hace el ademán de tenderle la mano a Rajoy y éste no le corresponde. El secretario general del PSOE disculpó el gesto y subrayó que entendía que el líder del PP no le había visto porque estaba mirando a las cámaras, pero desde su partido salieron inmediatamente a agitar las redes sociales contra Rajoy.

La anécdota alcanzó valor de categoría por el tenso ambiente que rige las relaciones entre los dos partidos. La semana pasada el ruido alcanzó incluso al consenso sobre Cataluña, que había conseguido salir indemne de la campaña electoral, pero los dos dirigentes obviaron ayer esas interferencias que habían exhibido en público y ni hablaron de este crucial asunto después del intercambio de mensajes de días anteriores marcados por la tensión. Rajoy ratificó ante Sánchez su apuesta por un Gobierno de coalición, con Ciudadanos y PSOE, con él como presidente, y ninguno de los dos hizo un gesto que abriese una rendija a la posibilidad de una abstención para facilitar la investidura del otro.

En la breve conversación que mantuvieron, el líder del PSOE trasladó a Rajoy su voluntad de mantener los pactos de Estado con el PP y le confirmó la obviedad de que no intentará sacar adelante una reforma constitucional sin contar con ellos. No podría porque el PP tiene mayoría de bloqueo en el Senado. También hablaron del próximo Consejo Europeo y del debate abierto sobre el déficit y la estabilidad presupuestaria. Esto, según explicó Rajoy, es en lo que ocuparon más rato de la media hora de reunión. Atendiendo a los asuntos que el líder popular citó al describir la agenda del encuentro, el tiempo dio para poco más que los enumeraran.

Rajoy insistió en reivindicar su alternativa de Gobierno como la «más razonable y sensata», y explícitamente dejó caer que no descarta presentarse él a la investidura si Sánchez fracasa en su objetivo de conseguir los apoyos para recibir la confianza del Parlamento. Incluso le echó en cara a Sánchez el precedente de 1996, cuando el PP ganó las elecciones generales por sólo 300.000 votos de diferencia con respecto a la segunda fuerza, y entonces no se planteó que el segundo partido, el PSOE, intentase formar gobierno en contra del ganador de los comicios.

En paralelo, el socialista puso el acento en combatir la campaña de los populares sobre las consecuencias económicas o en el modelo territorial, entre otros capítulos, de un Gobierno «radical» del PSOE con Podemos y con la participación activa o pasiva de los independentistas. Pero esta demanda por parte de Sánchez, que presentó en privado a Rajoy, para que el PP frene lo que él llama «la campaña del miedo» no evitó que el líder del PP advirtiera expresamente en su comparecencia sobre los riesgos económicos y la deriva «preocupante» de Cataluña. El presidente en funciones destacó que en el terreno económico se pueden perder los avances –crecimiento, empleo y buenas previsiones futuras– «si no se toman las decisiones adecuadas». «La economía hay que tomársela en serio. No estamos en condiciones de volver a las andadas. Hay que seguir con la estabilidad presupuestaria, con las reformas y avanzando en la competitividad», sentenció. Y en relación a Cataluña, insistió en la necesidad de que los partidos que creen en la soberanía nacional mantengan la unidad y la acción conjunta que él ofrece con su «gran coalición». «Éste es un tema muy serio como para que no se frivolice», apuntó.

¿Un gesto más que mil palabras?

- Apretón de manos

No se saludaron en público, incluso hubo un apretón de manos frustrado por parte de Sánchez a Rajoy

- Menos que con Iglesias

La reunión duró sólo 30 minutos, mientras que con Iglesias y Rivera Sánchez estuvo más de una hora

- Tuit del PSOE

En Twitter el PSOE criticó el gesto de Rajoy: «Sabíamos que no era decente, ahora, además, maleducado».

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