lunes, 05 diciembre 2016
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España

«No estamos enjuiciando aquí al PP»

  • El presidente del tribunal reprende a la defensa de Bárcenas y Correa asegura que accedía a Génova «con una tarjeta especial».

Correa concluyó ayer su declaración tras más de once horas en tres sesiones
Correa concluyó ayer su declaración tras más de once horas en tres sesiones

Camino de las once horas de declaración, a Francisco Correa le quedaban ya pocos golpes de efecto. Obstinado en apuntillar a Luis Bárcenas, la tercera y última jornada de declaración del principal acusado del «caso Gürtel» arrastró ayer las secuelas de sus revelaciones anteriores sobre supuestos amaños en adjudicaciones en los ministerios de Medio Ambiente y Fomento. Pero, haciendo bueno aquello de que la ostentación del poder es más placentera que el poder en sí mismo, Correa tiró de galones y contestó en diferido a la pregunta sin respuesta que le había hecho minutos antes el abogado de Bárcenas. El letrado Francisco Maroto, irónico, estaba intrigado en saber cómo se las arreglaba para pasar el arco de seguridad de la sede del PP con un maletín repleto de billetes para el ex tesorero. Y el presunto cabecilla de la trama corrupta –quizá ofendido porque le tomara por un cualquiera– desempolvó el oropel de ese pretendido perfil de empresario de éxito que estaba más tiempo en Génova que en su despacho. «Yo no pasaba por el escáner –aclaró–. Tenía una tarjeta especial, como los miembros de la Ejecutiva, y entraba directamente al párking».

Esas denuncias de mordidas del 3% que supuestamente se repartía con Bárcenas –«algunas decidía compartirlas con esos señores (en referencia a los ex políticos del PP que se sientan en el banquillo) y otras muchísimas se las quedaba»– llevaron a la defensa del senador a solicitar la comparecencia como testigos de tres ex ministros del PP (Elvira Rodríguez, Rafael Arias Salgado y Jaume Matas) y de los presidentes de ACS y OHL, Florentino Pérez y Juan Miguel Villar Mir, sociedades a las que Correa implicó el pasado viernes en el pago de comisiones. El tribunal necesitó apenas diez minutos de deliberación para rechazar esas pretensiones a instancias de la Fiscalía. Los empresarios, expuso el presidente de la Sala, el magistrado Ángel Hurtado, «no pintan nada aquí» y las comparecencias de los ex ministros «no son necesarias», porque las acusaciones de Correa son «genéricas».

Hurtado ya había tenido antes que dar el alto al abogado de Bárcenas cuando, al enunciar esa ristra de preguntas que se perdían en el silencio de Correa, le acusó de intentar «machacar» al PP, de «haberse inventado toda esta historia para perjudicar» a la formación popular y de actuar movido por una «manifiesta animadversión personal» hacia su cliente («el único al que no ha saludado durante el juicio», le reprochó). «Aquí no estamos enjuiciando al Partido Popular», recordó el magistrado al letrado. «Nos estamos yendo del objeto del proceso por lo menos un poquito. Sobran muchas de las preguntas que ha hecho», le advirtió.

El principal acusado renunció sorpresivamente a contestar al abogado de la acusación que ejercen los socialistas valencianos (a la defensa de Correa le molestó, según fuentes jurídicas, que el resto de acusaciones populares quisiesen formular sus preguntas a través de este letrado) y únicamente contestó a su abogado. Para decir, entre otras cosas, que nunca fue amigo del ex presidente José María Aznar, aunque «trabajaba para él continuamente», o del ex ministro Francisco Álvarez Cascos, con quien no se repartió , recalcó, «absolutamente nada». «Si nos veíamos en los mítines me miraba y me sonreía, pero no he tenido con él ninguna relación», aseguró sobre el ex presidente.

Tras dirigirse airado en un receso a Jesús Sepúlveda y su abogado, Correa echó un cable al ex marido de Ana Mato (a quien ha implicado de lleno en el supuesto cobro de comisiones) al precisar en su favor que «jamás gestionó ninguna obra». El empresario –que intentó dirigir el interrogatorio de su letrado hasta que Navarro le recordó: «Las preguntas las hago yo»– explicó igualmente que contrató a la administradora de sus empresas, Isabel Jordán, porque se lo recomendó «un jefe de prensa del PP o Rafael Hernando».

El presunto cabecilla de «Gürtel» no se olvidó de Bárcenas y le señaló como la persona que gestionaba los supuestos amaños de contratos. «Desde luego, las gestiones no las hacía yo. Las hacía Bárcenas, pero no sé con quién hablaba».

Y el presidente del tribunal, a la postre, avisó de que los retrasos en las previsiones obligarán a celebrar juicio «hasta el día de Navidad». «¿Y si nos toca?», preguntó entonces el abogado de Crespo. Que la suerte nos acompañe.

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