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Rajoy mira al PSOE para frenar a Cs

Presentará mañana ante la Ejecutiva Nacional una estrategia para centrarse en la agenda social y económica Buscará alianzas con los socialistas para reivindicar el bipartidismo. Sondea a los líderes territoriales ante el malestar interno para frenar las críticas por el ascenso de los de Rivera

  • Rajoy en uno de sus actos
    Rajoy en uno de sus actos / EFE
Carmen Morodo. 

Tiempo de lectura 4 min.

14 de enero de 2018. 17:50h

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Carmen Morodo.  14/1/2018

Mariano Rajoy se presentará este lunes ante la Junta Directiva Nacional del PP bajo la presión de que dentro de su partido esperan una reacción política a los resultados de Cataluña y al ascenso de Ciudadanos (Cs) en las encuestas. El presidente del Gobierno sentará las bases para intentar recuperar la iniciativa política y tranquilizar a los suyos ante el máximo órgano del partido entre congresos. Uno de los ejes estratégicos es menos Cataluña como tema central de la agenda y jugar el balón en el terreno económico y de las reformas. De hecho, la dirección popular ha empezado a dirigirse insistentemente al PSOE, y así lo confirman fuentes socialistas, para dar un impulso a reformas pendientes y cambiar la imagen de que la Legislatura está encallada en el tema catalán y bloqueada en todas las demás políticas que afectan directamente a los ciudadanos.

La estrategia de Rajoy es la misma que ya utilizó cuando arrancó la Legislatura tras las elecciones generales de 2015, tirarle la pelota al PSOE, en lugar de a Cs, para apostar por el bipartidismo. Rajoy es plenamente consciente de que el margen para sacar adelante acuerdos de Estado con el PSOE se limita a la coincidencia de intereses que pueda unir a los dos partidos en un momento preelectoral. Queda año y medio para las autonómicas y municipales, pero en política ya todo vuelve otra vez a oler a elecciones, y hablar de grandes acuerdos de Estado en ese escenario parece casi política de ciencia ficción. Es táctica política, aunque las necesidades del PSOE puedan ayudar a que algo se mueva, admiten en Génova.

No obstante, ésta es una de las bazas por las que apuesta Rajoy en una estrategia dirigida a apuntalar el mensaje de que, al margen de lo que haya ocurrido en Cataluña, el PP y el PSOE son los únicos partidos de gobierno a nivel nacional. Ante la Junta Directiva Nacional Rajoy hará un discurso político y definirá una agenda de actos dirigida a movilizar al partido y a que éste recupere presencia y empuje político. Siempre que el PP ha pasado por un bache como el que afronta en estas semanas, el jefe del Ejecutivo ha optado por el mismo camino: mover la agenda, actos sectoriales, movilización interna y nuevas iniciativas. Ahí está, por ejemplo, la decisión de colocar el foco en la defensa férrea de la prisión permanente revisable, sobre la que Cs se ha puesto hasta ahora de perfil con su decisión de abstenerse en la tramitación parlamentaria de una propuesta del PNV para derogarla.

En la agenda entra también una Convención Nacional, plataforma desde la que la cúpula popular confía en recuperar espacio político y colocar el foco de atención en otros temas que les interesan. Hablar de economía, de empleo, de pensiones, de política social, de financiación autonómica o de energía. Éstas son sus armas para remar contra una estrategia de la oposición que seguirá dirigida a intentar sacar partido de los casos de corrupción que han afectado a los populares en los últimos años, y ahí el partido de Albert Rivera no va a dejar de apretar el acelerador.

Rajoy responderá el lunes al miedo a Ciudadanos y a las críticas internas a la falta de acción de su Gobierno con actos, iniciativas, reformas y con una firme defensa de la fortaleza de su partido y de lo que han hecho en Cataluña. Y no hará cambios ni en el partido ni en el Gobierno. Internamente, de hecho, nadie tiene esa expectativa, aunque cuando se les pregunte sí que haya quienes sentencien que haría falta reforzar el equipo con alguna cara nueva. Ahora mismo el único hueco que Rajoy tiene por cubrir es el que afecta a la dirección de su gabinete de Presidencia, una vez que Jorge Moragas ha salido del puesto como embajador en Naciones Unidas. Y con el cambio de Moragas, los que se deriven en el equipo con el que éste trabajaba en Moncloa. Pero ahí se queda todo.

Desde las direcciones regionales piden cambios. En el estilo, en los mensajes, más política, más implicación del Gobierno, otra estrategia de comunicación. Las mismas enmiendas que han hecho a la dirección del partido y a los Ejecutivos de Rajoy cada vez que el clima de opinión se tornaba adverso para ellos. Y en esta Junta Directiva Nacional el presidente hará un discurso para satisfacer esa demanda de que la cosa se mueva pero sin tocar en ningún caso los ejes de su acción política. Más presencia pública y con una agenda social y económica, pero nadie en la dirección popular apuesta ni un euro porque el presidente resuelva la reflexión que está haciendo este fin de semana con la decisión de mover piezas en su núcleo de confianza.

«O se toma la iniciativa o se va a poner la cosa complicada». Este mensaje de un dirigente regional del PP en vísperas del cónclave del lunes es también muy difícil que coja cuerpo dentro de la reunión. La plana mayor escuchará al líder, y sería una sorpresa mayúscula que verbalizaran los miedos o las críticas a la actuación del Gobierno que se han escuchado en las últimas semanas sin micrófonos delante. De hecho, Rajoy ha tanteado a sus barones y a algunos de los principales referentes dentro del partido para que la reunión sea tranquila. Por razones de agenda no estará la secretaria general, María Dolores de Cospedal.

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