lunes, 05 diciembre 2016
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España

Rajoy intentará «aguantar» la legislatura al menos dos años

  • Moncloa prevé un mandato difícil, pero creen que tienen la obligación de sortear el bloqueo «para consolidar la recuperación» y aspirarían incluso a terminarlo.

El presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, ayer, durante su visita a la Universidad de Salamanca
El presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, ayer, durante su visita a la Universidad de Salamanca
Efe

Mariano Rajoy no quiere una legislatura en la que sólo reine y no gobierne. Pero dicen sus colaboradores que también cree que es necesario hacer un esfuerzo de estabilidad «para consolidar el crecimiento y el empleo» y trasladar una imagen de confianza en el exterior. Por eso, aunque prevé una legislatura «muy difícil», si finalmente el PSOE se abstiene en los planes del hoy presidente del Gobierno en funciones no está el hacer uso de su facultad para disolver las Cortes Generales en cuanto se pase el plazo del año desde la anterior disolución, según establece la Constitución, es decir, algo que podría hacer a principios de mayo de 2017.

En lo que de él dependa, su intención es administrar, reducir, las iniciativas legislativas e ir sorteando, día a día, la negociación con los grupos parlamentarios con el objetivo de «mantener la recuperación económica». Fuentes populares advierten de que la disolución «no es la solución» para el problema político al que hoy se enfrenta España, porque mientras no haya una mayoría absoluta esto seguirá igual». «Y esto nos obliga a todos a hacer un esfuerzo», apostillan en Moncloa. Rajoy y su equipo en Moncloa cuentan con que se enfrentan a la amenaza de que, de constituirse finalmente un nuevo Gobierno, la oposición les bloquee cada una de las iniciativas legislativas que envíen al Congreso de los Diputados, convirtiendo en estructural la tendencia que ya se ha visualizado en el Parlamento en estas semanas de prórroga de la interinidad a la espera de si se confirma la abstención socialista en una sesión de investidura. Todo dependerá de cómo evolucione el PSOE y su relación de competencia con Podemos, calculan en medios gubernamentales. Pero aun teniendo en cuenta estas circunstancias, desechan la idea de que la salida sea una legislatura muy corta, por moción de censura constructiva de la oposición o porque Rajoy disuelva «a la mínima de cambio». «Si no se nos deja gobernar, si se nos vetan los Presupuestos, no habría alternativa, pero no es el escenario con el que trabajamos», explican las fuentes consultadas.

En los próximos meses se verá si se cumple la hoja de ruta con la que se mueven en Moncloa. Pero su guión prevé que los Presupuestos de 2017 puedan estar aprobados en enero o como muy tarde en febrero del año que viene. El ministro de Hacienda en funciones, Cristóbal Montoro, ya ha hecho los deberes, y el borrador presupuestario está muy avanzado. La negociación abierta con las comunidades autónomas es la que ha permitido pactar con ellas la senda de estabilidad, por ejemplo, y es la base que en el Gobierno en funciones esperan que siga sirviendo para hacer confluir intereses. «Todos tenemos intereses en juego. Y hay que buscar el punto de acuerdo», apostillan.

Los Presupuestos Generales del Estado (PGE) no son una ley orgánica, sino ordinaria, por lo que no exigen de mayoría absoluta para salir adelante. El nuevo Gobierno de Rajoy necesita que no prosperen las enmiendas a a la totalidad, porque entonces con la devolución del proyecto al Ejecutivo «la andadura legislativa de las nuevas Cortes terminaría antes de empezar». Y ahí vuelven a mirar al PSOE.

Éste será el siguiente reto de Rajoy si se confirma la abstención socialista para su investidura. Rajoy ha impuesto en su partido la consigna del silencio y de la no injerencia en el debate interno del PSOE. Y ha ratificado que está dispuesto a gobernar en minoría, sin imponer condiciones previas. Pero en medios populares señalan fuera del circuito oficial que no tendría sentido que los socialistas asuman ahora una abstención para forzar luego la devolución del proyecto y «tumbar» inmediatamente la legislatura. Las cuentas de 2017 tienen que incluir el ajuste de 5.500 millones de euros pactado con Bruselas dentro del proceso de corrección del déficit, y esto hace aún más cuesta arriba buscar apoyos para sacarlas adelante.

En esta negociación presupuestaria el Grupo Popular buscará al PNV, y si sortea la devolución del proyecto, luego tendrá margen de ir negociando capítulo por capítulo las enmiendas. Además, cuenta a su favor con la disposición que autoriza al Gobierno a vetar aquellas modificaciones que impliquen un incremento del gasto. En el entorno de Rajoy confían en que pese a todo la legislatura no sea tan corta como auguran la previsiones más pesimistas, aunque también dan por descontado que la estrategia de la oposición será desgastar todo lo posible al nuevo Gobierno.

La comisión de investigación sobre la corrupción en el PP, «Gürtel» y Bárcenas, serán argumento permanente en la política de la izquierda, asumen. Y Rajoy tiene un límite en «su disposición a aguantar la erosión». Pero la oposición también necesita tiempo. «El PSOE no ha estallado para digerir la abstención a un Gobierno del PP para que la legislatura acabe en un año. Ellos necesitan tiempo para arreglarse, para convocar su Congreso y resolver su problema de liderazgo. Y España necesita tiempo porque necesita estabilidad», puntualizan en Moncloa.

En el Gobierno también manejan la idea de que tampoco a Ciudadanos le interesa ir a una rápida disolución de las Cortes porque «se han quedado sin discurso y sin posición y temen la confirmación de la OPA hostil por parte del PP en las urnas». «Y si entramos a hablar de mociones de censura, habría que ver qué margen tienen para ponerse de acuerdo para presentar un candidato alternativo», apuntan desde el partido. De acuerdo con la Constitución, el nuevo presidente del Gobierno podría disolver automáticamente las Cortes Generales a principios de mayo del próximo año, cumplido el plazo establecido. «Si la actitud es el bloqueo total, no habría más remedio que utilizar ese mecanismo excepcional. Pero no es la voluntad de Rajoy ni tampoco es lo que más le conviene en estos momentos al país», concluyen.

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