viernes, 01 julio 2016
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España

España / Pactos electorales

Rajoy rompe el bloqueo y pide una reunión a Sánchez y Rivera

  • El presidente quiere asumir la iniciativa y retomará la negociación con ambos por separado

  • Busca formalizar una última oferta de diálogo para que PSOE y Ciudadanos se retraten antes de las elecciones

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, tras su reunión con Albert Rivera
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, tras su reunión con Albert Rivera
Reuters

El presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, intentará retomar la negociación con el líder del PSOE, Pedro Sánchez, y con el máximo dirigente de Ciudadanos, Albert Rivera, una vez que se han pasado las vacaciones de Semana Santa. En la dirección popular han valorado la idea de que esta oferta de diálogo se concrete mediante una carta, aunque no descartan que, finalmente, pudiera hacerse mediante un contacto telefónico. La relación de Rajoy con Sánchez y Rivera ha quedado muy dañada en el contexto postelectoral. Con el líder socialista ya quedó prácticamente rota en la campaña, tras su duro choque en el debate de televisión, pero la que hoy tiene con Rivera «no es mejor». Desde el entorno de Rajoy sostienen que «no hay confianza en él porque su palabra no vale nada». Aun así, la intención de Rajoy es formalizar esta última oferta de diálogo para que Sánchez y Rivera «se retraten» –sostienen en la dirección del PP– cuando queda un mes para que se convoquen de nuevo elecciones.

En el Comité de Dirección del PP consideran que esta oferta de diálogo es una «medida necesaria» para intentar retomar la iniciativa frente al «pacto que no suma» de Sánchez y Rivera, al tiempo que sirve para seguir dando aire al lema de la gran coalición, entre PP, PSOE y C’s, que Rajoy seguirá defendiendo hasta que se aclare si hay Gobierno o nuevas elecciones. En Génova dan por hecho que es una oferta condenada a fracasar porque Sánchez no cambiará de posición, pero tampoco lo hará Rivera, «empeñado en arrinconar al PP y a Rajoy casi más que los socialistas». Es, por tanto, un gesto, del que en la cúpula popular no esperan nada en clave de acuerdo, pero sí que sirva para que Rajoy traslade a la opinión pública la imagen de que está moviéndose para acabar con la situación de bloqueo. El debate de investidura, y la negativa de Rajoy a presentarse sin tener los apoyos necesarios, dejó la iniciativa y el protagonismo en Sánchez. Un riesgo que el PP asumió porque pensó que el escenario contrario les iba a desgastar aún más al no tener «pareja» con la que aumentar los escaños que les dieron las urnas. En el partido no todos piensan que fuera una decisión acertada.

Rajoy sigue inclinándose por la hipótesis de que hay muy poco margen para evitar unas nuevas elecciones, ya que todo depende del entendimiento entre los socialistas y Podemos. Del que, de momento, no hay ninguna muestra «sustancial» de que pueda haber avances, más allá de la «retórica de los gestos», que faciliten ni siquiera una abstención por parte de los de Iglesias ante el acuerdo del PSOE y Ciudadanos.

Por eso Rajoy ha apostado por reforzar su dedicación al partido y mantener movilizada a su organización política, de tal modo que los nuevos comicios les pillen con la maquinaria preparada. Su objetivo también está siendo mantener prietas las filas para evitar que cunda más el desánimo o que se escenifique en público la apertura de grietas internas.

En las reuniones de estrategia previa a las vacaciones la dirección popular se inclinó por la citada decisión de hacer tras la Semana Santa «un gesto» con el objetivo de dejar claro ante la opinión pública que «si no hay ni siquiera diálogo con los socialistas o con Rivera» no es por culpa de ellos, sino por la negativa de las otras partes. Rajoy insistirá en que el pacto entre C’s y el PSOE ha sido «tumbado» por la mayoría de la Cámara, y en que la alternativa a su gran coalición sigue siendo un Gobierno de izquierdas con el apoyo independentista o bien unas nuevas elecciones.

El presidente del Gobierno mantendrá como base de negociación el documento que remitió a todos los demás grupos antes de que se celebrara la sesión fallida de investidura de Pedro Sánchez. Son «gestos», según insisten desde la dirección de su partido, al tiempo que aseguran que saben por adelantado que ni el líder del PSOE ni el máximo representante de Ciudadanos modificarán su resistencia a negociar «con la lista más votada». «Forma parte de su estrategia de partido. Si hubiera un acuerdo del PSOE con Podemos, Rivera tendría dificultades para recolocarse. Y habrá que ver cómo rectifica si hay de nuevo elecciones. Mientras que para nosotros lo más incómodo sería que saliese adelante el Gobierno de Sánchez con la abstención de Podemos», señalan en Génova.

Además de este guiño al diálogo y a la negociación, en Génova están preparando un acto social en el feudo socialista de Andalucía, que protagonizará el presidente del Gobierno en funciones. La agenda social la están intentando patrimonializar Sánchez y Rivera, y también es reivindicada como suya por la izquierda y Podemos. De hecho, es uno de los principales mantras que unen a la izquierda y a Ciudadanos para vetar el diálogo con el PP, con la justificación de su gestión durante la pasada Legislatura. El PP saldrá al contraataque tras Semana Santa para reivindicar su gestión y sostener que sólo sus política y reformas garantizan la continuidad y la mejora del Estado del Bienestar. El PP completará su tiempo político con las convenciones que anunció que utilizaría para desarrollar los puntos de su documento base de negociación, y de las que sólo ha ejecutado una de economía. Que quedó, además, ahogada por el escándalo del PP valenciano.

Precisamente, ésta es otra de las urgencias de Génova, conseguir que se aparten todos los concejales valencianos investigados en el «caso Taula». El vicesecretario de Organización, Fernando Martínez-Maíllo, hizo un último intento antes de Semana Santa, y retomará la presión para forzar el desenlace y levantar, en la medida de lo posible, un muro que limite el desgaste que les está generando este caso de corrupción.

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