Congreso de los Diputados

La oposición estirará la «comisión Bárcenas» hasta las elecciones

El PP se prepara para una «guerra parlamentaria cruenta»: «Es lo único que tienen, la economía va a ir muy bien»

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, saliendo del hemiciclo del Congreso
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, saliendo del hemiciclo del Congresolarazon

El PP se prepara para una «guerra parlamentaria cruenta»: «Es lo único que tienen, la economía va a ir muy bien».

PSOE, Ciudadanos (Cs) y Podemos tienen a su alcance la baza de alargar la comisión de investigación sobre la presunta financiación del PP hasta las elecciones y utilizarla en campaña como elemento de desgaste contra el PP y Mariano Rajoy. Una previsión que no ha pasado por alto en el diseño de su estrategia a estos partidos, que en medios populares hay quienes han bautizado ya como la «triple alianza». La intención de este frente que ha constituido la izquierda con el partido de Albert Rivera es mantener vivo este órgano parlamentario el máximo tiempo posible, solicitando para ello prórrogas que pueden sacar adelante porque tienen los votos necesarios frente a la situación en minoría en la que se encuentran los populares. El mismo modelo que siguieron con la de Interior, que cumplió su mandato y entonces decidieron forzar en Pleno otra prórroga. Pueden estar así hasta que se disuelva el Congreso, sosteniendo la comisión con escritos de ampliación de plazos ante los que el PP está completamente desarmado.

Todos los grupos tienen perfectamente estudiado al adversario en un tablero tan ajustado y donde todas las tácticas de partido son de sobra conocidas. Y en la dirección del PP cuentan con que la intención de la oposición es mantener viva la fiscalización sobre su financiación hasta las elecciones para usar las conclusiones como arma arrojadiza. En principio, antes de las próximas generales deberían celebrarse las autonómicas y municipales, que tocan en 2019, y que en el orden lógico de la legislatura serán el test clave de cómo se encuentran todos los partidos y también de los resultados de la competencia en la izquierda entre el nuevo PSOE de Pedro Sánchez y la formación de Pablo Iglesias.

Sin duda que el referente clave de la comisión que arranca esta mañana sus trabajos con la citación del ex tesorero del PP Luis Bárcenas son las siguientes generales. Pero si antes hay otra cita electoral, será otra oportunidad para la oposición para darle un nueva vuelta de tuerca. Por supuesto, oficialmente los tres partidos que hacen frente común para sacar la mayor ventaja política de la fiscalización de las cuentas del PP desvinculan su estrategia de cualquier objetivo electoral y argumentan que no tienen más propósito que depurar «las responsabilidades políticas de la “caja B” de Rajoy». Ahora bien, en los tres cuarteles generales son conscientes de que esta comisión es el instrumento más poderoso que tienen para desgastar al partido del Gobierno, en la medida en que todas las previsiones coinciden en señalar que la economía y el empleo no van a dar disgustos al PP en los próximos años. Nadie duda de que la corrupción va a continuar siendo el principal tema, y si no el único, al que puedan agarrarse mejor para debilitar la imagen de Rajoy y de su partido. Y en Génova son perfectamente conscientes de ello, aunque haya quienes insisten en dar por amortizado este asunto porque «todos los temas están ya judicializados y sus protagonistas fuera del partido». Pero más allá de este argumentario también oficial, dentro de las filas populares preocupa «el inmenso desgaste». «No tememos nada concreto. Y, por supuesto, a Bárcenas, tampoco. Pero sí preocupa el desgaste del partido y de Rajoy», admiten fuentes de la dirección popular. Creen que van a «una guerra parlamentaria cruenta», porque es lo único que tiene la oposición. «La economía va a ir muy bien», apostillan.

El PP no tiene más remedio que prepararse para la posibilidad de que la comisión dure la legislatura entera, «como los juicios». Salvo que el Tribunal Constitucional (TC) avale el recurso que van a presentar contra la negativa de la oposición a aceptar su petición de que se limite el ámbito material y temporal de la comisión creada en la Cámara Baja. Como el PP tiene mayoría absoluta en el Senado, ellos también podrían forzar allí que se amplíe el plazo de la que tiene como objeto estudiar la financiación de todos los partidos, fijado, en principio, para un año. De momento, la dirección del Grupo Popular en el Senado ya ha utilizado sus escaños para forzar la comparecencia de los líderes del PSOE, Podemos y Cs. En el Congreso, la dirección popular no teme ya a su ex tesorero, pero en Génova prevén que la oposición «sí saque partido de Correa (presunto cabecilla de la “trama Gürtel”) y de todos aquellos otros acusados que no tienen nada que perder judicialmente por embarrar el terreno y están enfrentados a Bárcenas en su estrategia de defensa», sostienen fuentes de la dirección popular.

El problema para el PP no va a ser penal, o al menos ésa es su tesis, pero sí político. «Salvo que el Tribunal Constitucional nos dé la razón, sabemos que es muy difícil poner sordina a lo que nos van a echar encima en el Congreso». Los interrogatorios de los portavoces de la oposición serán durísimos, y todos tendrán de fondo como objetivo la figura de Rajoy.

Justo esta mañana, en la que Bárcenas está citado en la Cámara Baja, el jeje del Ejecutivo presidirá en Génova la reunión del Comité Ejecutivo del PP, máximo órgano de dirección entre congresos. La cúpula popular insistirá en ese mensaje con el que se presentan como víctimas de una «cacería» de la oposición. En Madrid quieren creer que la presión se rebajará algo después de que Rajoy declare ante el tribunal que investiga la primera parte del «caso Gürtel», pero el coste político de los casos de corrupción que les han afectado sigue preocupando a todo el partido.