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Referéndum: La mayoría dice no a la «república catalana»

El «no» ganaría por más de 4 puntos pero la mayoría (54,1%) cree que finalmente no se pondrán las urnas

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Andrés Rojo Madrid.

Tiempo de lectura 5 min.

03 de julio de 2017. 12:11h

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El estudio sobre la situación política en Cataluña encargado por LA RAZÓN a NC Report describe un panorama sociológico muy alejado de lo que parecen asumir los líderes del movimiento secesionista escuchando el tenor de sus declaraciones. Y no sólo porque, una vez más, el «no» a la independencia sigue siendo la opción mayoritaria entre los catalanes sino porque, además, los partidarios de un referéndum pactado superan en número a los que apoyarían una consulta unilateral por parte del Ejecutivo liderado por Puigdemont.

Concretamente, la primera pregunta del estudio reproduce la que la Generalitat pretende que aparezca en la papeleta del primero de octubre: «¿Quiere que Cataluña sea un Estado independiente en forma de república?». 4,6 puntos porcentuales separan la respuesta mayoritaria –el «no» a la secesión del resto de España– de los partidarios de la independencia. Concretamente el «sí» se situaría en un 44%, el «no» en un 48,6% y existiría un 7,4% de indecisos. En el análisis de ese 44%, sin embargo, aparece un dato ciertamente preocupante ya que a continuación se preguntó a los favorables a la independencia si mantendrían su voto afirmativo en la consulta en el caso de que ello supusiera la salida de Cataluña de la Unión Europea. Nada menos que un 81,5% de los independentistas catalanes seguirían queriendo un Estado propio a pesar de que ello provocará la salida del euro de la nueva nación. Sólo un 13,4% cambiaría el sentido de su voto. Entre los menores de 30 años sería un 87,7% y un 13,4% los que no cabiarian de parecer y los que sí lo harían, respectivamente, acentuándose de esta manera entre los electores más jóvenes el sesgo radical de su independentismo.

Como ya se apuntó anteriormente son mayoría los partidarios de un entendimiento con el Estado en relación a la consulta: un 46% quiere que haya dialogo y acuerdo entre Puigdemont y Rajoy frente a un 41,5% para los que un referéndum unilateral sería igualmente válido. En cualquier caso, parce que todo lo relacionado con la consulta independentista –más allá de los eslóganes que esgrimen sus defensores– parece estar rodeado de un velo de escepticismo a ojos de los catalanes: los que piensan que no llegará a celebrarse porque el Estado no lo permitirá ascienden a un 54,1% según la encuesta, un porcentaje sensiblemente superior a los que creen que finalmente los independentistas lograrán sus objetivos y, después de sortear los impedimentos jurídicos, lograrán colocar los urnas. Estos últimos son el 37%, según el sondeo.

Más de la mitad de los catalanes que cree que, si finalmente, como parece más probable para la mayoría, el referéndum no se celebra, la situación política en Cataluña quedaría en un callejón sin salida que forzaría a disolver el Parlament y volver a convocar a los catalanes a las urnas. En concreto los que así piensan son según NC Report el 50,9%. Al contrario, el 35,5% cree que no serían necesarias unas nuevas elecciones. Un 13,6% no sabe o no contesta.

Significativamente, el porcentaje de los que piensan que Puigdemont debería dimitir si no se produce la consulta es sensiblemente mayor al de los que creen necesarias una nuevas elecciones. Un 55,6% creen que la figura política del actual president quedaría tocada de muerte frente al 33,9% que piensa que el destino del ex alcalde de Gerona no está atado a la celebración del referéndum. Más abultado aun si cabe es el porcentaje de catalanes críticos con la manera en la que el proceso soberanista ha afectado a las obligaciones habituales del ejecutivo autonómico. El 58% de los participantes en el estudio cree que los afanes independentistas de Puigdemont han afectado negativamente a las labores habituales encomendadas al Gobierno. Un tercio de los encuestados, al contrario, cree que no se ha producido esa influencia negativa y que, a pesar de la proliferación de declaraciones y de actos relacionados con la lucha por la secesión, el trabajo habitual de los consejerías y de la presidencia no se ha visto afectado negativamente. Relacionado con esta pregunta, el sondeo también se interesó por la percepción que tienen los catalanes de las diversas área de la actividad política e institucional en esta región, pidiendo puntuarlas de 0 a 10. Ni una sola de las áreas llegó al aprobado. La Sanidad se quedó en el 4,7, siendo la mejor puntuada. Le siguieron la Educación, otra de las áreas competenciales descentralizadas en España, con un 4,5, es decir, también en el suspenso. El Transporte logró un 4,1, la Economía un 3,1 y el Empleo un 2,8%.

Criticas con el el Ejecutivo de Puigdemont fueron también las respuestas a la pregunta relacionada sobre si Convergència había sacado provecho del sentimiento independentista de un sector de la población catalana para tapar sus casos de corrupción. Un 56,6% de los participantes en el estudio creen que efectivamente ha sido así y, aunque es indudable que la ideología nacionalista es mayoritaria en las filas de PDeCAT, buena parte del fervor con el que se ha asumido la lucha para separar a Cataluña del resto de España ha estado motivada por la proliferación de causas abiertas con la Justicia que tiene el que hasta hace poco ha sido el principal partido en Cataluña.

La encuesta también quiso sondear la opinión reinante sobre un término político de nuevo cuño que, a pesar de pertener al discurso de Podemos desde hace meses, ha sido recientemente asumido por la retórica del nuevo liderazgo del PSOE. Ante la pregunta «¿Es España un Estado plurinacional?» un 52,4% de los encuestados contestaron afirmativamente, un resultado que no deja de sorprender habida cuenta de la novedad del concepto y, por tanto, de la ambigüedad de la que está rodeado aún. El 38,1% de los participantes en el estudio creyó, al contrario, que «plurinacionalidad» no es adecuado para definir la realidad territorial española. Un 39,9% de los encuestados se define como «tan español como catalán», un 23,6% más catalán que español y un 20,6% unicamente catalán. Estas cifras, sumadas a las otras opciones, dan un total de 49,9% de previsibles partidarios de la Constitución frente a un 44,2% de catalanistas.

Ninguno de los líderes políticos catalanes llega al aprobado según el estudio de NC Report. Oriol Junqueras es el mejor valorado con un 4,4 de nota. Le siguen de cerca Ada Colau (4,3), Miquel Iceta (4,2) y Carles Puigdemont (4,1). A más distancia aparece en el ránking Inés Arrimadas (3,7), Xavier García Albiol (3,1) y, cerrando la tabla, la portavoz de las CUP de extrema izquierda Anna Gabriel con un 2,9.

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