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Sánchez a la CEOE: «Tranquilos, no soy un radical»

En la cena por el 40 aniversario de la patronal, el líder socialista quiso mostrar su lado más moderado para tratar de calmar al IBEX

  • Sánchez en la tribuna del Congreso en el acto del pasado miércoles
    Sánchez en la tribuna del Congreso en el acto del pasado miércoles
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Pilar Ferrer Madrid.

Tiempo de lectura 5 min.

02 de julio de 2017. 08:29h

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Pilar Ferrer Madrid. 2/7/2017

Fue la estrella invitada. Poco después de anunciar su abstención en el famoso CETA, Tratado de Libre Comercio con Canadá, Pedro Sánchez acudió a la cena del cuarenta aniversario de la Confederación de Organizaciones Empresariales. En el imponente marco acristalado del madrileño Palacio de Cibeles, el líder socialista compartió mesa y mantel con el rey Felipe VI, los ministros de Asuntos Exteriores, Alfonso Dastis, y de Agricultura, Isabel García Tejerina, el presidente de CEOE, Juan Rosell, la Alcaldesa de la capital, Manuela Carmena y lo más florido de la élite empresarial. Escoltado por los presidentes de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, de Repsol, Antonio Brufau, y de El Corte Inglés, Dimas Gimeno, desplegó todo su encanto, mostró un talante afable y dejó a todos con la boca abierta con un mensaje de moderación: «Estad tranquilos, yo no soy un radical», les aseguró convencido de que será el nuevo jefe del gobierno español.

El secretario general del PSOE llegó puntual al acto de Cibeles presidido por el Rey, que se convirtió en una evocación de los cuarenta años de democracia, los mismos que ahora cumple la CEOE, como bien recordó Juan Rosell. Desplegó gran amabilidad y habló con todos los invitados. La cúpula empresarial en pleno, los ministros del gobierno, las dos vicepresidentas con José Luis Rodríguez Zapatero, María Teresa Fernández de la Vega y Elena Salgado, y el que fue durante tantos años emblemático diputado de CIU, Josep Sánchez-Llibre, con quien estuvo especialmente afectuoso. «Dame un abrazo Josep, estoy muy contento de que estés aquí», le dijo en alusión a su puesto como responsable de Relaciones con las Cortes de la patronal. Ambos conversaron largamente y personas del equipo de Pedro ya se han puesto en contacto con Sánchez-Llibre para reuniones de trabajo. La economía y Cataluña, en el punto de mira.

Durante la cena, y sobre todo en el café posterior ya en pie, el líder socialista habló con el Rey, con quien exhibe muy buena sintonía personal, empresarios, banqueros y periodistas. Toda la cúpula del Ibex, nombres vinculados al empleo, como su nuevo secretario ejecutivo Toni Ferrer, el máximo dirigente de UGT, Pepe Álvarez, y el coordinador del grupo parlamentario de Ciudadanos, José Manuel Villegas, escuchaban los proyectos de Pedro Sánchez en política económica que pasan, según él, por un giro más social y menos «austericidio». Estuvo crítico con los Presupuestos del Estado y coincidió con Villegas en la necesaria bajada de impuestos. «Este gobierno ahoga a empresas y trabajadores», afirmó. Por su parte, el dirigente de Ciudadanos recordó que su partido es decisivo para la aprobación de las cuentas públicas y el techo de gasto, se quieren hacer valer y así lo advirtió: «Vamos muy en serio con nuestra exigencia de bajar los impuestos».

Especialmente interesante fue el corrillo de catalanes. El presidente y vicepresidente de CEOE, Juan Rosell y Joaquín Gay de Montellá, el de Repsol, Antonio Brufau, el vicepresidente de Caixa Bank, Antonio Massanell, el líder de UGT, Pepe Álvarez, y el propio Josep Sanchez-Llibre. Todos expusieron al secretario general del PSOE su preocupación por el actual conflicto. «Cataluña es uno de los principales problemas que tenemos y hay que resolverlo», enfatizó Pedro Sánchez. Insistió en su apuesta por el diálogo sin «choque de trenes», en la necesidad de una Comisión en el Congreso que aborde el encaje de Cataluña en España y una reforma constitucional. «Josep, me tienes que ayudar», le dijo a Sánchez-Llibre, mano derecha de Durán Lleida, eterno hombre-puente durante más de treinta años en el Congreso entre Barcelona y Madrid, y con cuya experiencia desea contar en este encrespado asunto.

Relajado y cordial habló largamente con un grupo de periodistas. «Aunque me dais de lo lindo encajo bien vuestras críticas», les dijo con ironía. Se mostró encantado con su nueva Ejecutiva Federal y tuvo palabras de elogio para la portavoz en el Congreso, Margarita Robles: «Me da mucha tranquilidad su rigor jurídico», afirmó consciente que él no es ahora diputado y rechazó disfunciones entre el partido y el grupo parlamentario. También lanzó un mensaje de tranquilidad sobre su dependencia de Pablo Iglesias: «Sé muy bien el terreno que piso y con quién», aseguró convencido de que muchos votantes de Podemos volverán al PSOE en unas próximas elecciones. Encuestas internas del partido así lo revelan y otorgan a Pedro Sánchez un ánimo claro de victoria. «Este se ve ya en La Moncloa», susurraban empresarios y periodistas.

En general, dejó muy buena impresión entre los asistentes. Aunque algunos criticaban su doble actitud: «Tiene dos caras, aquí moderado y otras veces en manos de Pablo Iglesias». Ante sus ansias por llegar a La Moncloa varios bromeaban: «Que Rajoy le deje dormir una noche y así se le pasa el morbo». Todos coincidieron en la necesidad de reformas económicas y solución al conflicto con Cataluña. Pedro Sánchez insistió en su mensaje de moderación, «pero sí de justicia», y aseguró que nunca pasará «líneas rojas» en alusión a pactos con partidos separatistas. «Ahora sí tengo equipo», dijo varias veces, tras recordar que de los errores y golpes siempre se aprende. Contó incluso anécdotas personales de sus fieles escuderos como la afición al «rock» de la asturiana Adriana Lastra, a los libros antiguos del valenciano José Luis Ábalos, y a la infatigable capacidad de trabajo de Margarita Robles.

El renacido líder socialista ha formado una férrea guardia pretoriana sin divergencias y sorpresas. Para unos, es la garantía de contar con un equipo de fieles bien preparados. Justo lo contrario piensan otros: «Se ha cargado a cualquiera con personalidad que le pueda plantar cara». Lo cierto es que Pedro Sánchez Pérez-Castejón se ha puesto el mundo por montera y ejerce su liderazgo sin oposición interna, libre de ataduras y con una aparente moderación que muchos no acaban de creer. Sus leales afirman que ha ganado en madurez y aprendido mucho en este periodo de frustraciones políticas y personales. «He vencido la travesía del desierto», comentó al marcharse. Y entre la cúpula empresarial del país circuló una frase: «Esta cena ha sido su puesta de largo».

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