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Una pista pegada a la piel

Treinta días después de la masacre los cuerpos de los terroristas siguen en el anatómico forense. El juez rastrea la mezcla del TATP.

Tiempo de lectura 4 min.

17 de septiembre de 2017. 18:43h

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Los cadáveres de los presuntos terroristas del Estado Islámico que murieron como consecuencia de la explosión en el piso de la localidad de Alcanar (Tarragona) o abatidos por los Mossos d’ Esquadra, permanecen en depósitos funerarios oficiales de Cataluña a disposición del magistrado que instruye las diligencias, según han informado a LA RAZÓN fuentes jurídicas. Los cuerpos, según las citadas fuentes, han sido reclamados por sus familiares con el fin de proceder a su enterramiento, pero no se les han entregado.

Cuando se cumple un mes, el magistrado de la Audiencia Nacional Fernando Andreu entiende que los cuerpos de los supuestos yihadistas deben estar a disposición de la justicia por si hay que practicar diligencias que sean necesarias para la instrucción del sumario.

Se trata, en concreto, de los cuerpos de Younes Abouyaaqoub, marroquí de 23 años, conductor de la furgoneta que arrolló a la multitud en las Ramblas y abatido en Subirats; Abdelbaki Es Satty, imán de Ripoll que falleció en la explosión de Alcanar; Al Houssaine Abouyaaqoub, hermano de Younes y muerto en Cambrils. Junto a ellos están los hermanos Hychami: Mohamed, marroquí residente en Ripoll y también abatido en Cambrils y Omar, de 21 años y también muerto en el enfrentamiento con la Policía. También eran hermanos Said Aallaa, abatido en Cambrils y Youssef, fallecido en la explosión de Alcanar. Por último, está Moussa Oukabir, de origen marroquí aunque nacido en Ripoll hace 17 años y abatido junto a otros cuatro terroristas en Cambrils. Su hermano es Driss, encarcelado.

Al estar declaradas secretas las diligencias, se desconoce las investigaciones que restan por realizarse antes de que los cuerpos de los presuntos terroristas puedan ser entregados a sus familiares.

Según expertos antiterroristas consultados por este periódico, es habitual que en el caso de atentados de la magnitud de los perpetrados en Cataluña el 17-A, los cadáveres de los terroristas, si los hay, no sean entregados a los que los reclaman hasta pasado algún tiempo.

Durante las investigaciones pueden surgir una serie de pistas, sobre los lugares en los que estuvieron, antes de cometer los atentados o fallecer mientras preparaban las bombas, que han de ser comprobados.

En este último caso, los que manipulaban el explosivo TATP pueden tener adheridas a sus cuerpos sustancias hasta ahora desconocidas y que podrían haber sido incorporada a la mezcla para aumentar la potencia de las bombas. Asimismo, las ropas que portaban pueden ofrecer alguna pista hasta ahora no determinada.

Eso sí, a pesar de que aún no han sido entregados a sus familias, en sus localidades de origen rechazan que sean enterrados allí. De hecho, en la localidad marroquí de Mrirt, los propios familiares de los hermanos Abouyaaqoub y Hychami confirmaron tras los atentados a este periódico que no los querían allí: «No tienen nada que ver con nosotros y han ensuciado el nombre del pueblo. No los queremos aquí». Y avisaban de que harían lo posible para impedir la entrada de los cadáveres, a pesar de que el padre de Younes y Houssaine pidió ayuda al cónsul de Rabat en Gerona para enterrar a sus hijos en Marruecos».

Por lo que se refiere a la marcha de las investigaciones, las fuentes consultadas insisten en que Satty, el que hacía de imán sin serlo y sin tener conocimientos para ello, era el jefe tanto espiritual como operativo de la célula.

El hecho de que, según parece, no participara en los últimos viajes que hicieron miembros de la célula a Francia no significa que no realizara otros anteriores. En ellos habría fijado las citas de seguridad de los que, días antes de los atentados, iban a hacer sus «subordinados» para recibir, del «dinamizador» llegado desde Siria, las últimas instrucciones y algunas piezas para las bombas.

Satty estaba en el piso de Alcanar, donde falleció, para supervisar el montaje de los artefactos que se iban a instalar en dos de las furgonetas ya que la otra estaba destinada desde un principio al atropello de viandantes en Las Ramblas, en unos atentados sincronizados con los que el Estado Islámico querían causar cientos de víctimas.

Por lo que respecta al viaje que el Juez Andreu ha realizado esta semana a Barcelona, adelantado en exclusiva por LA RAZÓN, tomó declaración a algunos de los mossos que resultaron heridos en la segunda explosión de Alcanar, además de hacer un ofrecimiento de acciones a las víctimas de los atentados.

La Audiencia Nacional no cuenta todavía con un informe oficial de los TEDAX sobre las explosiones que se produjeron en la citada vivienda, por lo que se desconoce cuál pudo ser el fallo (que evitó tantas muertes) que cometieron los terroristas mientras terminaban de fabricar los artefactos para las dos furgonetas bomba.

Las fuentes consultadas subrayaron que lo ocurrido en Barcelona debería llevar a los legisladores a meditar sobre la necesidad de adoptar algunas medidas en lo que venta de precursores (con los que se fabrica el TATP) y alquiler de vehículos se refiere. Está claro que se trata de un asunto delicado, porque la práctica totalidad de los que compran los productos o alquilan coches o camiones, lo hacen con un buen fin. Sin embargo, se debe articular algún tipo de precaución para evitar que caigan en las manos equivocadas.

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