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“Imagino el pesebre aquella noche con precariedad, silencio, sin glamour ni prime time, con Dios actuando”

Entrevista a Vicente Esplugues, cura con programa en RNE, la sotana metálica, sobre Heavy Metal

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    / Vicente Quetglas, autor de la campaña Las apariencias engañan

Tiempo de lectura 8 min.

24 de diciembre de 2017. 10:41h

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Gema Lendoiro 24/12/2017

Vicente Esplugues es una persona a la que le gusta (mucho) el heavy metal. Y que, además, hace años estableció un compromiso para siempre con Dios haciéndose cura. Sus dos pasiones, el heavy y la Fe las vive con intensidad. Tiene un programa en RNE que se llama “La sotana metálica” y una parroquia en Madrid que siempre está llena de personas dispuestas a escucharlo. Si llegas a la hora que empieza la Misa ya no tienes sitio. Sus homilías están llenas de humor y de sentido común pero sobre todo están repletas de amor. Del amor de Dios que él siempre recuerda a sus fieles y que proyecta a través de Jesucristo. Conecta muy bien con la gente y con sus emociones. Y lo mismo te lo encuentras con su sotana preceptiva que con su camiseta de AC/DC, pero siempre con una sonrisa y dispuesto a ayudar.

En una época realmente no muy buena para quienes se proclaman cristianos, él habla sin complejos sobre Dios y sobre su Evangelio y explica de manera muy clara y sencilla a sus fieles que nada es fácil aquí ni ahora ni nunca, pero que con Fe todo es más fácil.

-Dos mil y pico años después del nacimiento de aquél Nño seguimos celebrando. Visto así no parece que el cristianismo viva malas épocas...

-Lo que celebramos en la Iglesia Católica es la radical opción salvadora de Dios por lo humano. Dice el Evangelio de San Juan, “Tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo único”. Jn 3,16. Dios está convencido que el ser humano, hombre y mujer, a pesar de las evidencias, es tan valioso que merece experimentar la cercanía de su amor. Por eso se acortan la distancia. El cielo y la tierra se besan, se abrazan, para que no haya frialdad ni distancias.

-Ser ateo y celebrar la Navidad. No pisar jamás la iglesia y sólo criticarla todo el año y poner el primero el árbol. Ejercer con orgullo el ateísmo (mi hijo no está bautizado y no da religión) pero decorar y celebrar como el que más. Esto es el pan nuestro de cada día. ¿Lo entiende como cura?

-Yo lo que entiendo es que hay diferentes niveles de religiosidad y de cristianismo. Para muchas personas la religión tiene mucho de cultural, de tradicional, de elemento que ha servido a lo largo de la historia como un lugar común para dotar de cierta identidad a un colectivo humano. Esos elementos culturales son los más decorativos, los más externos. Pero para otras personas la religión es una experiencia existencial, que ha transformado toda su vida. Y que hace que ya no se trate de ideas, sino de experiencia. La cercanía de Dios en la Navidad, la ternura de Dios hecho un niño, un bebé, es capaz de revelar muchísimo de cómo es Dios.

- La Fe es un don. Se vive, no se cuestiona. ¿Está de acuerdo?

-La fe es un don, es una virtud teologal que Dios le regala a sus hijos. Pero es también una tarea. Se alimenta, se colabora en su crecimiento. Y sobre todo se practica. La fe sin obras está muerta. El termómetro de la fe no es la claridad de un discurso teórico, o de una ideología, sino el amor que se practica y se comparte.

-¿Por qué tiene la parroquia siempre a rebosar de gente?

-Yo creo que es un don, un regalo y que han confluido muchas circunstancias. La población del barrio, el deseo de la gente de colaborar, y una forma de vivir la dinámica de la parroquia que no se basa en el mantenimiento de unas propuestas, sino en participar en la conversión pastoral de todos. Sentir que somos todos los bautizados corresponsables de la oferta pastoral y celebrativa que ofrece la parroquia. Hay un clima de familia, de comunidad, de respetar las diferentes sensibilidades. Animando la creatividad y con un lenguaje que se entienda y sirva. La fe tiene que servir, tiene que ser útil para nuestras vidas.

-Cuando el hombre deja de creer en Dios es capaz de creer en cualquier cosa... ¿está de acuerdo?

-El ser humano es esencialmente relacional y esencialmente confiado. Dice Von Balthasar, (teólogo suizo) que la primera oración, el primer acto de fe, es cuando un bebé aprieta con fuerza el dedo de su madre al abrazarla. Necesitamos vivir en ambientes que nos generen confianza, seguridad. Si no experimentamos eso en nuestra tradición religiosa lo buscaremos en otro espacio. La fe en la ciencia, en el éxito, la fe en el dinero, en la salud, en nosotros mismo, en el horóscopo, o en las líneas de la mano interpretadas por una médium. En algo depositamos nuestra confianza.

-Si tengo problemas en mi matrimonio ¿cómo le voy a pedir a usted consejo que no está casado?

-Lo dice como si fuera un condicional, o una posibilidad remota y yo creo que debe ser una afirmación. Vivir rodeados de dificultades es lo que nos hace crecer y capacitarnos para entender y ayudar a otros. Problemas tenemos todos cada día porque significa que estamos vivos. Yo vivo mi sacerdocio lleno de problemas, míos y de las personas que acompaño. Yo principalmente escucho y acojo. Y comparto los medios sencillos y los pasos que a mí me han ayudado a superar dificultades. El matrimonio es convivencia, y yo convivo con personas. Tengo discusiones. Diferentes maneras de afrontar los retos. Sobre todo es necesario dialogar, respetar y admirar al otro. Dedicarnos tiempo, a pesar del poco del que disponemos. Nunca ver al esposo o a la esposa como un rival, o un oponente. Somos del mismo equipo. Y con la capacidad de pedirnos perdón, disculpas. Y con mucho humor.

- Cada vez que se habla de la iglesia y sus cosas buenas viene alguien a recordar las malas...Que si la Inquisición, que si los escándalos de pederastia que tristemente ha habido...que si la riqueza del Vaticano... ¿qué piensa como cura?

-Yo como cura pienso que lo humano es al mismo tiempo barro y tesoro. Es al mismo tiempo trigo y cizaña. Somos posibilidades y límites. Gracia y pecado. Y si sólo quiero encontrarme con «angelitos», me he equivocado de mundo. El nuestro es así. El espacio y el tiempo lleva consigo la fealdad de nuestros límites. Y la Iglesia desde el principio, formada por hombres y mujeres limitados desde el principio mostró sus miedos, sus dudas, sus corrupciones y sus ambigüedades hasta llegar a falsear el mensaje de Jesús con las herejías que han aparecido en la historia. Lo increíble es que a pesar de nuestras limitaciones el Evangelio siga vigente, vivo, salvador y comunicando la misericordia de Dios.

-Quiero creer en Dios pero no me sale... ¿qué hago?

-Yo creo que la iniciativa del encuentro con Dios siempre es iniciativa suya. Pone el Espíritu Santo en nuestro interior esa inquietud que nos hace aspirar a más. No estar nunca del todo conforme con lo que vivimos. Esa bendita inquietud en la que nos empuja a buscar, a preguntar, a llamar. Y el que busca, encuentra. Al que llama de verdad y con sinceridad se le abren las puertas. Si uno es sincero más pronto que tarde se encontrará con el rostro compasivo y misericordioso de Dios en los demás. O en una celebración, o la experiencia de un gozo inexplicable, o en el llanto de una emoción que embarga. Las experiencias son múltiples y diversas.

-¿Cómo la idea de la gestación de un niño mediante una paloma y la muerte de ese niño siendo ya un hombre para salvarnos de nuestros pecados, ha calado tan hondo en el corazón de millones de personas durante miles de años?

-La belleza del mensaje del Evangelio está, bajo mi humilde opinión, en que Dios se acerca a la humano con el respeto y la admiración de quién nos reconoce de su familia. Somos familiares de Dios. Somos obra de sus manos. “Él modeló cada corazón y comprende nuestras acciones”. Eso hace que su encarnación en el seno de María tenga esa doble naturaleza. Verdadero Dios, y verdadero hombre. Humanidad y divinidad abrazadas para siempre redimidas para siempre, juntas para toda la eternidad. Como la «publi» de Navidad., Vuelve, a casa vuelve por Navidad. Lo humano es introducido en la casa de Dios, nuestro verdadero hogar.

-¿Cómo se imagina aquella noche en el pesebre cuando nació Jesús?

-Los datos bíblicos son los que son. Improvisación, nervios, madre primeriza, José desbordado y con la conciencia de haber fallado a su mujer. Precariedad, silencio, noche, sin mucho glamour. Sin «prime time» de los medios. En el anonimato, cuando nadie lo ve, Dios actuando y cambiando la historia para siempre. Un verdadero AC/DC. Antes de Cristo y después de Cristo. Unos pastores, de los trabajos más marginales de la época, siendo los primeros en ser testigos de la locura amorosa de parte de Dios. Y la gloria, los ángeles, la noche de paz, la noche llena de amor, en medio de la fatiga y el cansancio.

-¿Cuándo canta su heavy metal, lo escucha, también está rezando? Decía San Agustín que el que canta reza dos veces...

-Soy un aficionado a esta música desde que tenía 12 años. Y sí que hay muchas canciones que se convierte en “Escalera al cielo”, y que me acompañan como banda sonora de mis jornadas misioneras. Es una periferia cultural a la que me acerco reconociendo en ella todo el hambre y la sed de justicia de una parte de nuestra sociedad, y de nuestra cultura.

-¿Usted cómo reza? ¿Con las oraciones que todos sabemos o de otra manera?

-Yo pertenezco a una comunidad misionera que se llama Verbum Dei, que significa «Palabra de Dios» y mi espiritualidad está fundamentada en la lectura creyente de la Palabra de Dios. Con la «Lectio Divina», iluminado por la presencia del Espíritu, y la tradición de la Iglesia encuentro en los textos de la Biblia lo que Dios va proponiendo a mi vida, y la vida de la comunidad que acompaño. Es bonito leer la Palabra sabiendo que se actualiza. Como hizo Jesús en la sinagoga de Nazaret. “Esta palabra que acabáis de escuchar se cumple hoy.”Lc 4. En mis días hay mucha palabra que se cumple.

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