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Más filosofía, por favor

Opinión

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    / GTRES ONLINE
Álvaro Botella. 

Tiempo de lectura 4 min.

10 de enero de 2018. 20:05h

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Álvaro Botella.  12/1/2018

Los niños no tienen que aprender filosofía, son filósofos natos, filósofos de nacimiento. Los que tienen que aprender filosofía son más bien los adultos. Filosofar decía Bertrand Russell es lo que hacen los niños...hasta que sus padres les quitan esa buena costumbre. Filosofar no consiste en aprender cosas, sino más bien en desaprenderlas. Los niños nacen con la mente totalmente abierta, es la sociedad la que la va cerrando. Cada sociedad la cierra con una serie de creencias que imperan en ella, según sea la época o la cultura en la que se encuentra.

Esto vale tanto para las comunidades primitivas de la prehistoria como para las sociedades complejas de la historia, tanto para las sociedades antiguas, como las medievales, las modernas o la contemporánea. Todos y cada uno de los seres humanos terminamos viviendo en lo que Platón seguramente llamaría una “caverna”. La caverna podrá ser más o menos estrecha, más o menos oscura, pero ninguna deja de ser en cierto modo una limitación del horizonte.

La filosofía nació en Grecia precisamente como forma de romper las cavernas, como forma de auto liberación personal y de liberación colectiva. Una persona a la que no se le quite las ganas de dialogar o de hacer preguntas es más fácil que llegue a ser libre que otra a la que se le asusta con castigos o se le hace sentir mal cuando duda de lo que le han enseñado.

La filosofía es en ese sentido una herramienta imprescindible para el pleno desarrollo de la personalidad humana, que es el fin último que persigue la educación en las sociedades democráticas y liberales.

Como muy bien decía por su parte Aristóteles todos los hombres tienden por naturaleza a saber. Quizá yo diría que más que por naturaleza el hombre tiende por su condición de persona a saber, a veces es el miedo precisamente natural el que nos detiene en nuestro amor a la verdad. La verdad nos atrae, pero lo hace a veces como un abismo, al que da miedo asomarse demasiado. No sólo somos amantes de la verdad, tan bien lo somos del mito, como muy bien sabía Nietzsche.

La filosofía , entendida como amor a la verdad, forma parte esencial de la historia de occidente. Tan es así que sin la acción de la filosofía sencillamente no estaríamos donde estamos: la democracia, la ciencia, la tecnología, los derechos humanos...está íntimamente ligados a ella, y a mi modo de ver desaparecían en el momento en que se suprimiese la filosofía.

Los que pretenden acabar con la filosofía son unos ignorantes, no tienen ni idea de las consecuencias de sus planes. Acabar con la filosofía es lo mismo que iniciar la barbarie. Tan bárbara puede ser una sociedad de chips e ingeniería genética como una comunidad de cazadores de hachas de piedra. Puede ser incluso más bárbara y letal.

Como decía Ortega una sociedad puede pasar en el transcurso de una generación de la civilización a la barbarie. El autor de La rebelión de las masas sabía perfectamente la importancia que tiene la enseñanza de la filosofía para mantener la salud democrática.

En el momento presente que viven la humanidad, es más urgente que nunca pararse a pensar.

Pararse a pensar, esa sería una buena forma de describir lo que hace el joven cuando se pone a filosofar. En un mundo que tiene tentáculos para perseguirle hasta en todas partes a través de todo tipo de dispositivos electrónicos ese pararse pensar es más necesario que nunca.

La filosofía en último término coincide con la vida del espíritu, y como tal es imposible acabar con ella. A lo largo de los tiempos se ha intentado en diversas ocasiones, peros siempre ha sido capaz de renacer. Ninguna sociedad puede acabar con lo que más fuerte que ella.

En realidad, tampoco lo puede hacer nadie en su interior. Ese niño que cuando éramos pequeños no se cansaba de hacer preguntas del tipo qué es esto o porqué pasa esto, sigue haciéndoselas el anciano al final de su vida.

Conviene saberlo, y tratar de tener una respuesta lo mejor posible para él. En el fondo se trata de la felicidad.

La filosofía, jóvenes, es lo que hacéis cuando buscáis un camino para encontrar un lugar en el mundo.

Ojalá que la sociedad os ayude a hacerlo con buenos profesores, horas adecuadas y programas dignos.

Álvaro Botella es Profesor de Filosofía

IES Campiña Alta

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