Hace un año, la OMS daba la alerta del nuevo virus que atacaba México
Gripe A de la histeria a la indiferencia en 365 días
La sombra del interés comercial empaña la autenticidad de una gripe pandémica menos mortal que la común.
MADRID- Hace hoy un año, tamiflu, H1N1, gripe porcina o vacuna pandémica no eran palabras comunes. 365 días más tarde escuchar gripe A provoca más un gesto de desdén que de pavor, pero hubo unos días, hace apenas unos meses, en los que la amenaza del nuevo virus de la influenza quitó el sueño a la OMS, puso en jaque a los gobiernos de todo el mundo y desató la psicosis colectiva. Así se ve con la perspectiva de un año la historia de esa «extraña gripe impredecible y grave que amenaza al mundo», según la describió la directora general de la OMS, Margaret Chan, el 25 de abril de 2009.
Un año después, las mascarillas han vuelto al baúl de los recuerdos, los dispensadores de desinfectante están vacíos y a nadie le quita el sueño ya ser o no grupo de riesgo.
Lo que queda de esta pandemia son 344 víctimas (en una temporada normal de gripe mueren entre mil y cuatro mil personas) y un desembolso descomunal en plena época de crisis. Nada menos que 94 millones de euros en España en vacunas, que sólo han utilizado 2 millones de personas –estaban pensadas para 18 millones– . Aun así, el director general de Salud Pública del Ministerio de Sanidad, Ildefonso Hernández, se muestra satisfecho con el balance porque «España fue la que más ajustó la población de riesgo –otros países compraron para el cien por cien de la población– y, además, firmó la cláusula en el contrato con los laboratorios que permitió devolver la segunda dosis cuando se vio que no era necesaria» (esta cláusula ha permitido un ahorro de 176 millones a las arcas del Estado).
Exceso de vacunas
A fecha de hoy, Sanidad se ha quedado con un remanente de 11 millones de vacunas con las que no sabe qué hacer. «Hay que esperar a ver qué dice la OMS para el próximo otoño», dice Hernández. También se ha comprometido la donación de «varios millones» de dosis con la Organización Panamericana de Salud.
Los laboratorios se confirman como los más beneficiados por esta crisis. «La explotación del miedo y la psicosis sólo ha beneficiado a los laboratorios, que eran los que tenían el producto para calmar esa preocupación», cuenta la socióloga Amparo Almarcha, catedrática de Sociología de la Salud de la Universidad de La Coruña y miembro del Colegio de Sociólogos y Politólogos.
Todo empezó en México. Allí se señaló a un niño, Edgar, como génesis de la pandemia. La nueva gripe procedía del cerdo y, a finales de ese mes de abril, ya dejaba varios centenares de muertos en México y se cobraba sus primeras víctimas en EE UU. A España llegó apenas 48 horas después de darse la voz de alarma. Era domingo, 26 de abril, cuando aterrizaba en Barajas un grupo de estudiantes procedentes de México y, con ellos, los ocho primeros casos.
Con una evidencia científica que se fue obteniendo sobre la marcha, las autoridades sanitarias, capitaneadas por la OMS, fueron tomando decisiones casi a ciegas, basadas más en miedos que en certezas. «Hubo una exageración del principio de preocupación por parte de la OMS, que a la hora de tomar decisiones no consideró las diferencias en la situación de cada país, lo que nos llevó a una situación de alarma social innecesaria», resume la socióloga Amparo Almarcha.
Infectado tras infectado, el mapa del mundo se fue rellenando de países contagiados (214 actualmente según la OMS) por una gripe que, llegados a la época invernal, se solapó por completo con la influenza común. El 11 de junio, la OMS declaró oficialmente la pandemia, en la que aún nos encontramos, aunque la intensidad de los contagios se ha difuminado hasta casi desaparecer.
A día de hoy, nadie se atreve a afirmar que todo ha quedado en un susto. Ningún experto pone su mano en el fuego: «No podemos pensar que esto ha acabado», apunta Rafael Nájera, especialista en Enfermedades Infecciosas del Instituto de Salud Carlos III.
Como argumento, Nájera se remonta a la pandemia de influenza más devastadora del siglo pasado, la mal llamada «gripe española» de 1918. A principios de ese año «se produjo una primera oleada de la gripe que fue benigna», asegura. Aunque los contagios fueron numerosos, «en agosto de ese año se dijo que la epidemia estaba vencida». Sin embargo, en octubre se empezaron a detectar nuevos casos, «esta vez de mayor gravedad y con una evolución mortal en menos de 24 horas», asegura.
Está claro que «no estamos en el 18», pero, a juicio de Nájera, eso no quita para «que la primera oleada haya sido leve y se vaya a producir una segunda. Tanto es así que Estados Unidos sigue recomendando la vacunación, y la OMS ya ha incluido el virus H1N1 en la nueva vacunación».
Y, si ocurre, ¿cómo reaccionaremos? Desde Sanidad, Ildefonso Hernández lo tiene claro: «Si llega otra oleada responderemos como en ésta. Teníamos un guión, y después de esta pandemia, lo tenemos mejorado». La socióloga argumenta, por su parte, que muchas reacciones se repetirán:«El fenómeno de la histeria colectiva es inevitable, porque a lo que más miedo tiene la gente es a enfermar y morir».















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