Pulseras curativas: un timo redondo

Cuestan alrededor de 35 euros porque, al parecer, tienen propiedades beneficiosas para la salud. Su volumen de ventas no deja de crecer, pero lo cierto es que su poder sanador resulta poco creíble.

21 Febrero 10 - Madrid - David Moralejo

Si sólo se las hubiéramos visto a los frikis de «Gran Hermano», presentadora incluida, podríamos entender sus presuntos poderes para sostener cuerpo y mente como un reclamo puramente comercial, pero el «boom» de las pulseras Power Balance (y de sus rivales más temidas, las EFX Energetic) no se limita a la fauna televisiva. Su supuesta capacidad curativa también ha servido para enganchar  –¿previo pago?– a deportistas como Shaquille O’Neal, jugador de la NBA; Rubens Barrichello, piloto de Fórmula 1; Scott Kazmir, astro del béisbol, y los surfistas Andy y Bruce Irons, entre otros, lo que ha empujado a creer que si ellos la llevan es porque funciona. También algunos famosos españoles las lucen, como la Duquesa de Alba, Guti, Xavi Alonso, Pau Gasol, Severiano Ballesteros, Esperanza Aguirre y Fernando Alonso. A estas alturas, a ellos se han sumado miles de compradores que no se han podido resistir al atractivo de unas pulseras que, por sólo 35 euros, aumentan el núcleo de fuerza y energía, el equilibrio, la coordinación, la resistencia, la flexibilidad, el enfoque y la concentración a la vez que reducen el dolor, el estrés, las lesiones, la fatiga y las enfermedades motrices. Un apunte: esto no lo decimos nosotros, lo dicen las páginas web de EFX y Power Balance. 
La empresa californiana Power Balance, cuya sede comercial española se encuentra en Marbella, aclara en su web en qué consiste su producto: «Es un holograma de Mylar en el que ha sido almacenada una frecuencia procedente de materiales naturales conocidos por sus efectos beneficiosos para nuestro cuerpo». Bien, aclaremos la primera duda: ¿qué es Mylar? Nada raro. Sólo se trata del nombre comercial que se utiliza en EE UU para definir el tereftalato de polietileno (PET), un tipo de plástico muy utilizado en la fabricación de envases y textiles por su alta resistencia a agentes externos. Para no extendernos ni liarnos, el material con el que se fabrican las botellas de agua.
Segunda duda: ¿qué es una frecuencia? J. M. Hernández, autor del blog «La ciencia y sus demonios», lo explica así: «La frecuencia no es ninguna emisión ultratecnológica, sino simplemente una unidad de medida que señala la tasa de repetición de un fenómeno en una unidad de tiempo». La efectividad milagrosa de las pulseras también se refiere a cambios en el potencial eléctrico, una cuestión peliaguda, dado que cualquier mínimo cambio en el potencial eléctrico de un ser vivo puede provocar contracturas, arritmias y parálisis. Pero que no cunda el pánico entre quienes luzcan tal brazalete: no emite ni frecuencias ni señales eléctricas.
Ander Ezkurdia, fisioterapeuta, terapeuta manual, monitor de Pilates y asesor de la dieta Zona, nos aclara una de las más alabadas y supuestas propiedades de las pulseras: el aumento del equilibrio. Como bien sabrá quien haya comprado alguna, la prueba definitiva para picar el anzuelo consiste en probar cómo estamos de reflejos a la pata coja... con y sin pulsera. Pero Ander explica que «el equilibrio depende de la interconexión del tronco cerebral y áreas corticales cerebrales con las estructuras visuales, así como con los núcleos que controlan la vía auditiva, la musculatura ocular y el centro reflejo del cerebelo. Nunca de una pulsera». Reconoce que «un comercial me las mostró hace años por si estaba interesado en vendérselas a mis clientes, pero no le creí. Me cuesta confiar en los poderes de un trozo de silicona. Aunque entiendo que en estos tiempos en los que todo el mundo necesita estar bien por dentro y por fuera funcionen estos productos. Lo que no veo bien es que alguien esté lucrándose con un posible fraude».
El silencio por respuesta
En la misma línea habla Gorka Cabañas, periodista especializado en deporte y responsable junto al fisioterapeuta Natxo Corral de la web sobre salud y deporte www.menecesitas.com: «A nosotros nos surgieron las dudas cuando empezamos a ver a deportistas famosos con la pulsera. Nos llamó la atención el rumor de que las federaciones deportivas habían prohibido su uso. Fue entonces cuando intentamos ponernos en contacto con los responsables de Power Balance para conocer la base científica de sus productos, pero no lo logramos». Nosotros tampoco. Por un lado, quisimos hablar con alguien de la empresa principal, en California. No tuvimos éxito. Por otro, un comercial español nos atendió al teléfono, esta vez sí, pero lo hizo para no contarnos nada: «Nos preocupa mucho el tratamiento de la información sobre nuestra marca, así que preferimos mantenernos en silencio». A pesar de que nuestra intención era conocer el volumen de facturación y ventas de la pulsera en España (se cree que podrían rondar las 100.000 unidades diarias), lo único que reconoció fue que «el éxito obtenido es aceptable, pero la maduración del producto es prematura. No queremos que se convierta en una moda, sino en una marca». Respecto de sus presuntas propiedades beneficiosas, el comercial nos aclaró que «cada cual está en su derecho de dudar si la pulsera es efectiva o no».
Gran parte de tanta precaución se debe a que los mismos blogs que hace meses alababan las excelencias de los brazaletes mágicos ahora se inundan de comentarios negativos sobre su veracidad. Ante la duda, Gorka Cabañas y Natxo Corral realizaron un muestreo con unas 20 personas. Utilizaron 3 pulseras: una de Power Balance, otra  de EFX y una de silicona como aquellas que puso de moda Lance Armstrong hace un par de años con fines solidarios. La prueba concluyó que, ante unos ejercicios de equilibrio similares a los que publicitan las dos primeras, la última era la que mejor resultado daba a los participantes. Gorka explica que «si de verdad hubiera existido un estímulo en las pulseras con holograma, éste habría sido notorio. Analizamos dicho holograma y no encontramos nada especial. Por eso creemos que haría el mismo efecto recortar el holograma de una tarjeta de crédito caducada y pegarlo en una pulsera cualquiera», añade.
Para ellos, especialistas en deporte y bienestar, todo se debe al poder de sugestión, algo totalmente legítimo que siempre ha existido. Pero que nada tiene que ver con «utilizar la salud como estrategia para vender un producto de moda». Tema aparte es que usted crea que la pulsera le funciona: entonces, no lo dude. Cómprela. Bendito placebo.

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