La crisis salvará a unos 246000 árboles de Navidad
La venta de abetos caerá previsiblemente un 20 por ciento respecto al año pasado por la crisis y la competencia de los abetos de plástico. Así lo estima Ramón Masferrer, presidente de Cultivadores de Árboles de Navidad Asociados de Cataluña, que venden el 65 por ciento de estos ejemplares (unos 800.000 en 2008). Si en total se venden aproximadamente 1.230.000, ese 20% supondría los 265.000 que se salvarán gracias a la falta de presupuesto de las familias.
Una mala noticia para el sector, aunque no tan negativa como esperaban, ya que a principios de la campaña de recolección pensaban que la venta iba a bajar un 30 por ciento debido al retraso en los pedidos. Algo habrá ayudado la congelación o moderación de subida de precios aplicada en esta ocasión por el colectivo de cultivadores, al menos como lo han hecho los catalanes.
En estas fechas el dilema sobre si optar por el de plástico o el natural vuelve a salir a la palestra. Unos dicen que es un ser vivo y así es, pero la mayoría de expertos (entre ellos también los ecologistas) ve más las ventajas de los naturales. Lo primero, los árboles de Navidad que se ponen a la venta en nuestro país deberían ser sólo cultivados y por tanto no proceden de los bosques.
Frente a los artificiales, los naturales fijan CO2 durante los cinco o seis años que viven de media antes de su tala y generan empleo, empleo rural. Y aunque la mayoría de ellos morirá, lo cierto es que si uno los deposita en los lugares que establecen los ayuntamientos para su recogida o los lleva a un punto limpio servirán al menos como abono natural una vez sean triturados. Los de China (en su mayoría proceden de países asiáticos), en cambio, para su elaboración consumen hidrocarburos, pues son de plástico, y no generan más empleo que el de su producción, durante la cual se emiten también gases de efecto invernadero.
Dentro de los naturales, los ecologistas recomiendan que sea cultivado en viviero, no arrancado del monte. Se pueden adquirir árboles con un cepellón de tierra reducido, con uno que le de posibilidades de sobrevivir, con raíz desnuda o bien cortados por el tronco. Los de cepellón de tierra (envuelto en red) son los que más se comercializan en España, según los Cultivadores de Árboles de Navidad Asociados de Cataluña.
Si quiere que sobreviva a estas fechas (aunque la mayoría de ellos mueren) lo primero opte por árboles preparados para ser trasplantados a los jardines tras las fiestas. Son más caros, eso sí, pero tienen más probabilidades de éxito. Aunque nada de esto sirve si no los aleja lo más posible de fuentes de calor (calefacción y bombillas), lo riega una vez por semana, le da la luz natural y evita aerosoles. Si opta por los de raíz desnuda y aquellos que tienen un cepellón mayor recuerde transplantarlos en macetas con tierra y que sean proporcionales en tamaño. Y recuerde que como los árboles que se cultivan en viveros suelen ser Piecea abies, los ecologistas recomiendan que no se intenten plantar en el campo, como mucho en el jardín, ya que es un árbol exótico.
Además el árbol de Navidad no tienen que ser un abeto necesariamiente. Existen otras opciones. Puede comprar puntas de árboles que han sido podados, es decir ramas finales de tratamientos selvícolas. Las venden en la Escuelas de Montes, por ejemplo.Otra opción es comprar un arbol mediterráneo para luego plantarlo en el campo o en el jardín, como un pino, un olivo o un madroño. También puede decorar los árboles y plantas del jardín. En fin, muchas posibilidades.
















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