Zapatero exige abiertamente a China y EE UU que «no fallen»
Zapatero: «La Tierra no pertenece a nadie salvo al viento»
«La tierra no pertenece a nadie. Sólo al viento» ha sentenciado hoy el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, durante su discurso ante el resto de los jefes de Gobierno en la Cumbre de Copenhague.
El presidente del Gobierno español señaló directamente a las dos superpotencias que pueden hacer saltar por los aires la Cumbre de Copenhague, EE UU y China. «Ni EE UU ni China pueden fallar y eludir su responsabilidad ante el mundo», dijo Zapatero ante el plenario de la ONU.
El presidente español quiso comenzar su intervención haciendo un homenaje a los grupos ecologistas. Sin mencionarlos, Zapatero se refirió a ellos: «Mi mayor respeto a los que se han movilizado por el clima. Tenían razón». Hecho ya el guiño a las ONG, que han sido prácticamente sacadas del Bella Center, el presidente quiso dejar claro que los presidentes y primeros ministros han ido allí a buscar un acuerdo. «Si estamos aquí es porque lo queremos», dijo.
Luego, Zapatero volvió a demandar el cambio energético como solución: «Debemos abrir una nueva era, tras las del carbón y el petróleo, y conseguir una nueva era energética». A tan ambicioso proyecto apuntaba que no dejó la revolución verde en cosa de estados y explicó, como uno de los cuatro principios en los que se debe basar este cambio, que «hay que democratizar la capacidad de producir tecnología. Los ciudadanos y comunidades de vecinos podrán producir energía. Esto cambiará el mundo».
Sobre las aportaciones españolas, el presidente recordó que «España pone 375 millones de euros hasta 2012 para los fondos de adaptación y mitigación» y que «somos el país que más ha incrementado la ayuda para el desarrollo». (También hizo referencias a los Objetivos del Milenio).
Por último, Zapatero dijo que «si fracasamos en Copenhague todos perdemos. Seamos leales con nuestros pueblos, hay que unir el mundo para salvar la tierra, en la que viven demasiados pobres y también viven demasiados ricos». Para el punto final, Zapatero dejó una antológica frase, quizá resumiendo el espíritu de la mítica carta que el Jefe Seattle, de la tribu de los Suwamish, envió al presidente de los EE UU Franklin Pierce en 1854: «La tierra no pertenece a nadie, salvo al viento». El piel roja intentaba explicar en Washington, con su misiva, la importancia de conservar la naturaleza, el viento, que no pertenece al hombre. ¿Quería hacer lo mismo Zapatero? Sólo hay una diferencia evidente entre ambos mensajes, el de Seattle comenzaba diciendo «El Gran Jefe Blanco de Washington…».
Sin embargo, el discurso del presidente español, pese a rendir homenaje a su comienzo a los grupos ecologistas, ha sido criticado por las ONG españolas. Intermón Oxfam lo calificó de «jarro de agua fría», mientras que desde WWF se tachó de «insuficiente y ambiguo».















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