El caso de Belén Esteban alerta sobre la explotación de los hijos de famosos
La institución pide a la Fiscalía que investigue si la ex pareja de Jesulín se lucra con su hija Andrea
MADRID- «Yo por mi hija mato». Belén Esteban no se ha cansado de repetir a lo largo de este verano en «Sálvame», el programa en el que colabora, esta frase cada vez que arreciaba la batalla campal que mantiene con su ex pareja y padre de su hija, el torero Jesulín de Ubrique, y la esposa de éste, María José Campanario. El centro de esta guerra sin tregua es Andrea Janeiro Esteban, hija del diestro y la contertulia televisiva, que apenas tiene diez años, protagonista de una traumática separación que ha sido retransmitida a todo el país –y respaldada por la audiencia– desde el minuto cero.
Pero puede que a partir de ahora, si Belén quiere defender a capa y espada los intereses de «Andreíta» –así se conoce popularmente a la niña–, deba guardar silencio. Así se lo recomendó ayer el defensor del menor de la Comunidad de Madrid, Arturo Canalda, a través de un comunicado después de que se filtrara que ha solicitado a la Fiscalía que actúe de oficio en defensa de la niña al entender que su madre está vulnerando «de manera permanente» su derecho a la intimidad y a la propia imagen «al exhibir las circunstancias de la menor y su vida privada» en los platós de televisión.
Denuncias anónimas
Según ha podido saber LA RAZÓN, Canalda ha puesto en marcha esta maquinaria «motu proprio» –y no a petición de Jesulín de Ubrique– tras hacerse eco de varias denuncias de ciudadanos anónimos que le habían alertado de la sobre exposición en los medios de comunicación de la intimidad de la pequeña.
El informe de la Fiscalía concluirá si procede tomar alguna medida cautelar en favor de Andrea o contra su madre. Hasta este momento, el consejero madrileño de Presidencia, Justicia e Interior de la Comunidad de Madrid, Francisco Granados, ha respaldado a Canalda y apuntó que por parte de algunos famosos «se hace un abuso de la imagen de los menores con un interés absolutamente económico».
«Hay cosas más graves y situaciones peores de desamparo», subrayó ayer, sin embargo, el abogado de Esteban, Ricardo Ibáñez, al tiempo que se reafirmó en su tarea de «defender en todo momento a Belén porque la niña no se encuentra en ninguna situación de desamparo». Al paso aseguró que si el objetivo último es proteger a una menor «jamás se tendría que haber hecho pública esta actuación».
Lo cierto es que poco después de que el programa «Espejo Público» de Antena 3 adelantara la actuación del Defensor del Menor, todas las tertulias de actualidad radiofónicas y televisivas del país, además de los habituales corrillos del famoseo, abordaron el asunto. Además, hasta tres unidades móviles se desplazaron al domicilio de la familia en el barrio madrileño de Las Rosas, lo que obligó a que la Policía se presenciase en el lugar. «Lo único que han conseguido con esto es que Belén esté destrozada y en cama con 500 mg/dl de azúcar y con el miedo de que le quiten a su hija por nosotros», relataba ayer en directo Jorge Javier Vázquez, presentador de «Sálvame».
Audiencias rentables
Si bien es verdad que Esteban se presenta como una madre coraje ante los medios de comunicación más que rentable en términos de audiencia, ella misma ha reconocido sin problemas en más de una ocasión que «yo hablo de mi vida, de la de mi hija y de la del padre de mi hija». Tampoco quedan fuera de esta exposición pública Jesulín y su esposa, que también han detallado en fascículos a «¡Hola!» cada uno de los momentos clave de la vida de sus dos hijos, Julia y Jesús Alejandro. «Toda la familia Janeiro, excepto un hermano del diestro, se han sentado en los platós de televisión y han hablado de este asunto, no sólo Belén», apostilla Gemma López, periodista veterana en los temas del «cuore» y directora de «¡Vaya par!».
«Los niños del colegio están al tanto de lo que ocurre y alguna vez le han hecho comentarios a la niña, alguna que otra burla», explica una madre que lleva a sus hijos a Joyfe, el centro del madrileño barrio de Pueblo Nuevo donde estudia la hija mayor de Jesulín de Ubrique. «Está claro que ejercer de personaje público debería ser una elección y un niño no puede elegir», añade el psiquiatra infantil de la fundación Confias, Javier Quintero, que explica que «a medida que un niño quiera crecer y madurar, esta situación puede hacerle daño». Además, advierte de la existencia de una nueva tendencia fruto de la convergencia de internet, programas del corazón y «realities» como «Gran Hermano»: «La podríamos llamar ‘‘extimidad’’, esto es, considerar que todo lo privado debe ser público».
El de Andrea Janeiro no es el primer caso al que se enfrenta el defensor del Menor para preservar la intimidad del hijo de una famosa, pero sí se trata de una decisión inédita en tanto que el proceso no se inicia contra un «paparazzi», sino hacia la progenitora de la niña implicada. Ana García Obregón, Lydia Bosch y Susanna Griso, entre otras, se vieron obligadas a poner en conocimiento de esta institución diversos ataques a la intimidad de sus vástagos.
El presidente del Gobierno no tuvo que llegar tan lejos. Cuando en agosto de 2004 la revista «Diez Minutos» publicó un reportaje fotográfico de sus vacaciones en el que aparecían sus hijas menores, Rodríguez Zapatero y su esposa trasladaron su «profundo malestar» a la publicación, la revista se disculpó y hasta la fecha no se ha vuelto a ilustrar página alguna con la imagen de sus hijos.
«Hablaré de mi hija cuando quiera»
Horas después de que se conociera las intenciones del Defensor del Menor de Madrid, Belén Esteban acudió a «Sálvame Deluxe» para aclarar que «nunca me he lucrado de mi marido, de mis padres ni de mi hija, aunque hable de ella porque tengo derecho como madre y seguiré hablando de ella cuando quiera». Haciendo gala de la espontaneidad y carácter que le han convertido en un fenómeno mediático, instó al Defensor del Menor a «preocuparse por los padres que no hacen caso a sus hijos y por reformar la Ley del Menor pensando en los dramas de Sandra Palo y Marta del Castillo». Además de solicitar una entrevista con Arturo Canalda, reiteró que «mi hija para mí es lo más importante que tengo en mi vida y nunca le haría ningún daño». En el mismo tono, certificó que Andrea «no tiene ningún trauma en el colegio y es muy feliz gracias al cariño que le damos en la familia Esteban».















Envía esta noticia a un amigo