Su valor añadido es su exquisita localización y un cartel cuidado con mimo

El Poparb y el Faraday convierten al festival pequeño en un gran fenómeno

14 Junio 09 - Carlos Sala

BARCELONA-¿Qué ocurriría si en el segundo día de un gran festival de música te sonasen la mayoría de caras que están contigo en el público? Pues que seguramente estarías en Arbúcies (Girona) en el Poparb o en Vilanova i la Geltrú (Barcelona) en el Faraday, dos festivales que demuestran que lo grande, a veces, no es cuestión de tamaño. El pequeño festival, lejos de las masificaciones, está de moda, y ambos han conseguido consolidarse con propuestas minoritarias para un público en busca de un plus de intimidad. El próximo viernes, el Poparb abre la veda con dos días de lo mejor de la escena local de música independiente. En unos escenarios rodeados de bosque y una proximidad inédita con los músicos, han conseguido que la banda local no sea sólo el telonero del telonero del telonero para cubrir cuotas. «Queríamos crear un festival en que a la banda local la tratasen como artista de verdad, con horarios decentes, cobrando y dándole facilidades. Hemos ido a festivales que te obligaban a buscarte la vida para saber dónde tenías que tocar y cuándo», señala Marc Lloret, director del festival y músico de Mishima. Una semana después, el 3 de julio, le tocará el turno al Faraday. Situados en una casa colonial junto a la playa, a diez metros del faro, ofrecen durante tres días un cartel de lujo con The Divine Comedy y la gira de despedida de The Luckysmiths como cabezas de cartel. «Nuestra principal obsesión ha sido descubrir al público a los nuevos grupos británicos, Ajustamos mucho la programación. Ni siquiera podemos hacer frente a todas las peticiones de bandas, algunas número uno de ventas, que nos piden tocar aquí», afirma Pere Agramunt, codirector del Faraday. Grupos como The Horrors, The Pippets o Facto de la fe y las flores azules tocaron antes en Vilanova que en ningún otro sitio. El mérito es que sus organizaciones no cobran ni un duro, incluso han conseguido por una vez que el público barcelonés se traslade a Vilanova a descubrir bandas y no a la inversa. «A los músicos les encanta el sitio. Muchos nos han dicho que han estado más a gusto aquí que en Glastombury», afirma Agramunt. Los dos festivales tienen como características comunes que sus organizadores son miembros de bandas. La relación entre los dos eventos es excelente e incluso comparten grupos en su cartel como Joe Crepúsculo o The New Raemon. «La mayoría del público repite año tras año, genera mucha complicidad», asegura Lloret.

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