La irrelevancia de la UE en el exterior
Un informe considera ilusorio el «poder blando» de la diplomacia europea / Califica a España como «un caso extraño» y «el mayor autor de promesas rotas»
Sin una política común de Defensa y con el proyecto de un Ejército europeo todavía en pañales, las misiones civiles y el honor de ser el principal donante mundial constituyen el poder «blando» de la UE en el exterior. Pero este «poder civil», que en teoría es capaz de enviar a más de 10.000 policías o a 40.000 diplomáticos al extranjero «es largamente ilusorio». Un sueño que se rompe en las manos de aquellos Estados frágiles y cuyo brusco despertar puede llevar al colapso.
Un crítico informe del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores revisa los diez años de la Política Europea de Seguridad y Defensa (PESD) y llega a la conclusión de que «la mayoría de las misiones de la UE continúan siendo pequeñas, con falta de ambición y estratégicamente irrelevantes». El documento del prestigioso «think tank», uno de los más valorados en Europa, llega como un amargo caramelo para el jefe de la diplomacia europea, Javier Solana, justo cuando está a punto de retirarse.
Una de las principales críticas del informe, elaborado a partir del medio centenar de entrevistas a responsables europeos y antiguos enviados especiales, es la falta de personal. Los socios comunitarios se comprometieron en 2004 con un número de civiles disponibles para enviar, el llamado Objetivo General Civil (CHG, en inglés). Sin embargo, «las misiones más destacadas de los años recientes (Kosovo y Afganistán) nunca han alcanzado su potencial total». En las 12 misiones en activo, el trabajo advierte una falta de 1.500 civiles.
Y si el conjunto de los Veintisiete reciben una colleja general, el mayor palo va para nuestro país. «España, un caso extraño de poder civil que debería serlo, envía sólo el 2,8% de su promesa de CHG, lo que le convierte en el mayor autor de promesas rotas de la UE», sentencian los autores Daniel Korski y Richard Gozan.
En nuestro país, como en el resto de la categoría de «agnósticos» en la que queda encuadrada, «la planificación es un problema, la cooperación gubernamental es pobre, y el intercambio de información es fragmentario e informal».
El ministerio de Asuntos Exteriores español pidió ayer tiempo para analizar el informe en profundidad antes de comentar su contenido.
Junto a la falta de personal, los autores observan igualmente que las misiones de la UE carecen de adaptabilidad. La falta de coordinación entre las instituciones europeas es otro de los problemas. En algunas zonas, «la desorganización burocrática ha llevado a que la UE esté representada hasta por cinco cuerpos» con «políticas incoherentes». Y añaden que las misiones están «poco preparadas» para tratar con las amenazas a su seguridad.
Para la portavoz de Solana, Cristina Gallach, las conclusiones de este informe son «ridículas». Defiende que a ninguna misión le falta el personal que necesita para realizar sus actividades, y niega que las misiones no se adapten a los terrenos donde se despliegan. «Si algo hemos hecho bien son los 10 años de PESD», concluye.
Buenas estrategias
En el lado contrario a España se sitúan países como los nórdicos, Alemania, Holanda y Reino Unido. Los autores engloban a todos ellos en el grupo de «los profesionales», ya que forman en profundidad a sus expertos civiles para las misiones y cuentan con una estrecha cooperación entre los diferentes ministerios durante la planificación.
Para realmente aportar la «cabeza» civil a la fuerza que despliega EE UU, el informe recomienda a la UE repensar su estrategia en las intervenciones extranjeras, «con especial atención a la velocidad, la seguridad y la autosuficiencia». Además, pide que se nombren enviados para los 20 países que la Unión considere más inestables, solicita la creación de un «Instituto Europeo para la Paz», y que los países cuenten con Planes de Acción Nacionales.















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