martes, 28 abril 2015
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historico

«Bye bye London» por Francisco Martínez

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Último paseo por la Villa Olímpica con la esperanza de que una de las tiendas esté abierta. Cerradas todas, por supuesto. Lógico. El ajetreo de las dos semanas anteriores se ha convertido en silencio ensordecedor. El fuego olímpico se apagó y por los alrededores del estadio apenas pasean como alma en pena algunos responsables de la organización con su acreditación al cuello y algún despistado. El día anterior, todavía con competiciones en disputa, empezaron a sonar los martillazos que indicaban que las instalaciones se estaban desmontando. Las de hockey o BMX apenas eran unos tubos de metal vistas desde fuera. Son de quita y pon y, pese al aspecto de precariedad, es un acierto porque si no seguramente se iban a pudrir ahí. Lo mismo que el Basketball Arena. Falta por saber si la zona en la que se ha ubicado el Parque se convierte en un lugar alegre o no. Si el Este de Londres tendrá vida. El tiempo lo dirá. Algunos deportistas apuran las horas antes de salir su vuelo para hacer las últimas compras. El aeropuerto está a tope, pero la ciudad no se queda vacía. La capital de Inglaterra siempre tiene miles de visitantes, con Juegos Olímpicos o sin ellos. El «british pop» va desapareciendo y, aunque todavía quedan cuatro años, empieza a oírse de fondo la samba. «Bye, bye, Londres». «Olá, Río».

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