miércoles, 02 septiembre 2015
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La red de oficinas por Carlos Alsina

Los dos partidos políticos principales confirman que ellos sí pagan el IBI. Estupendo. Otra acción obligada (sólo faltaba) que podrán exhibir como meritoria. Me invade la compasión al imaginar a cuánto asciende la broma. Entre el IBI que pagan por las sedes en propiedad y la mensualidad de los locales alquilados, el coste inmobiliario de su red de oficinas debe de salirles por un pico. La pregunta no es si los partidos pagan. La pregunta es para qué necesitan disponer de un local en cada pueblo de España. En la provincia de Almería –sirva de ejemplo–, los socialistas declaran 109 sedes; los populares, 105. Son propietarios de edificios de varias plantas en Madrid (no en el extrarradio, sino en calles caras como Génova o Ferraz) y tienen más sucursales que los bancos.
La estructura que mantienen los grandes partidos es propia de una administración pública paralela, la cuarta: tenemos la Administración central, la autonómica, la local... y la de los partidos. Ésta última no sirve a los intereses generales –las otras a menudo tampoco– sino a los propios de asociaciones políticas que, confundiendo la influencia con la presencia física, festejaron la inauguración de cada nueva sede orgullosas de tener un trozo de fachada más en el que clavar sus siglas. A más sedes, más gasto corriente. La cuota no da para tanto. Pido perdón por mi ignorancia en la materia, pero tanta sede ¿exactamente para qué sirve? El trabajo político, entre campañas, se hace en las instituciones. Los líderes nacionales tienen despacho en el Congreso y el Senado; los regionales, en las asambleas autonómicas; los locales, en los ayuntamientos. ¿De verdad necesitan más espacios? La fortaleza de un partido se mide por sus ideas y su capacidad de persuasión, no por su cartera inmobiliaria. Pregunten a Obama.
 

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