jueves, 29 junio 2017
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Silvia Grijalba: «Un marido rico no asegura la felicidad»

  • Con firma propia.  Profesión: periodista y escritora. Nació: en 1967, en Madrid. Por qué está aquí: presenta su novela «Contigo aprendí» (Planeta), ganadora del Premio Fernando Lara 2011.

–«Contigo aprendí». Un título de bolero, y los boleros mienten siempre...
–Sí. Para ser novelista hay que ser un gran mentiroso.

–No sé si también en la vida real...
–La verdad está sobrevalorada. A veces hay que decir mentiras para que la vida sea más amable.

–Su inspiración y su protagonista es su abuela. ¿Qué aprendió de ella?
–Aprendí a no tener miedo y a dejarme llevar por la pasión.

–¿Y adónde le ha llevado la pasión?
–A veces a sufrir, y a veces a ser muy feliz. A vivir sin medias tintas.

–Así que las batallitas de la abuela le han dado para una novela...
–Sí, porque mi abuela era muy especial. No todas han vivido los años del Nueva York más glamouroso, con Cole Porter, Dorothy Parker...

–Es la historia de una mujer decidida, capaz de abandonarlo todo por amor. No sé si ahora eso se da mucho...
–Yo tampoco, aunque las mujeres tendríamos que aprender de los hombres, que se ocupan más de sí mismos, de sus carreras. Pero yo soy de las que «si tú me dices ven, lo dejo todo».

–¿Un marido rico no asegura la felicidad?
–No, rotundamente. La felicidad la asegura estar a gusto con uno mismo para luego estar a gusto con los demás.

–Su protagonista se casa con un rico indiano para salvar a su familia de la ruina. ¿Haría usted algo así?
–No. No sería capaz de sacrificarme de esa forma. Soy romántica.

–Dígame eso tan bonito de que el dinero no da la felicidad...
–No se lo digo. Desde que gané el premio Fernando Lara soy 120.000 euros más feliz que antes, ja, ja, ja. También le diré que nunca perdería la cabeza por el dinero. Pero voy a viajar a Asia y a comprarme un bolso de Hermés.

–¿Las pasiones incontrolables nos llevan siempre a la catástrofe?
–Sí, a grandes naufragios, y yo he sobrevivido a algunos. Me gustaría desterrar de mi vida las pasiones incontrolables, pero...

–A pesar de todo y sin perder la cabeza, ¿a qué rico le gustaría ligarse?
–A Jeremy Irons.

–Ya. ¿Y por qué pobre dejaría a Jeremy?
–Por un músico. Ahora todos son pobres.

–Mañana todos, menos Botín, seremos pobres.

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