jueves, 17 agosto 2017
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Un maratón de 24 horas en Cuatro Vientos

  • Los jóvenes de la JMJ saben que son una multitud, pero en las calles de Madrid no han podido verse todos juntos. En cambio, esta tarde, a partir de la una, en la explanada de Cuatro Vientos, se reunirán todos, tan diversos como la humanidad, como un adelanto a la vez alegre y terrible del Juicio final, como la multitud en el valle de Josafat en el Último Día.

Allí, más naciones que las que podían imaginar los autores bíblicos serán probadas por el fuego o, más concretamente, por el sol inmisericorde. Las 144 hectáreas que componen la base se convertirán en el mayor campamento de  la historia de España:  5.000 baños químicos, 2.000 grifos, ocho carpas sanitarias y 6 millones de comidas por repartir.  Las pantallas emitirán anuncios de patrocinadores y música desde la una.  A las dos, los animadores subirán al enorme escenario para recibir a los peregrinos, proclamar los avisos y animar a cantar el himno (dificilísimo de cantar, requiere de mucha, mucha animación). Los conductores invitarán a reflexionar sobre la defensa de la vida, la solidaridad y la ecología. Recordarán a Juan Pablo II. Un vídeo presentará el testimonio de un piloto militar que ahora es sacerdote, una historia que resonará poderosamente en esa base aérea.  Hacia las cuatro, se reflexionará sobre la importancia de la adoración. En la JMJ de 1989, en Santiago, no hubo adoración eucarística. En Colonia la ofrecía sólo una capilla; en Sídney, ocho; en Cuatro Vientos, 30. «Los jóvenes de Benedicto XVI se caracterizan por su capacidad para entrar con facilidad en oración y adoración profunda, son muy distintos a sus padres», explica a LA RAZÓN el obispo filipino Rolando Tria, veterano de cinco JMJ. «Desean un trato íntimo con Dios, una relación estable con Él, quizá porque ven cómo muchas familias y relaciones humanas se rompen», nos asegura Samuel Aquila, obispo de Fargo, EE UU.  También serán importantes las ocasiones para confesarse, alternando con testimonios de exconvictos, de religiosos, la música «Bollywood» del grupo indio Rexband y charlas sobre el Rosario o sobre el Sagrado Corazón (ésta última a cargo de José Ignacio Munilla, obispo de San Sebastián).

El Papa llegará a las ocho y media. Su homilía quedará grabada en el corazón de una generación. Consagrará a los chicos al Sagrado Corazón y se retirará después de escuchar la Salve rociera. A las once, la multitud rezará la Liturgia de las Horas. Y empezará una noche de adoración, de escucha. Muchos dirán después que Dios les habló esa noche.


Rouco, cumpleaños récord
El récord no es que el cardenal Rouco cumpla hoy 75 años, aunque es una edad muy digna. Lo meritorio es contar con un millón de invitados de todo el mundo en una gran fiesta y, entre ellos, el Papa. El cardenal arzobispo de Madrid invita hoy en su residencia a un refrescante menú al Santo Padre, a su séquito, a los cardenales españoles y a los obispos de la región de Madrid. Es la única comida del Papa fuera de la Nunciatura. Podrán probar aceitunas españolas, jamón ibérico, tostas de foie, quesos, un corazón de alcachofa con gratinado de salsa holandesa, salmorejo con huevo de codorniz y jamón, crema de calabaza y remolacha con espuma de queso suave. El plato más rotundo será un solomillo con puré de patata y verduras. De postre, dulces realizados por monjas de Ávila y gominolas de cerveza.
 

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