jueves, 08 diciembre 2016
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Del honorable Tarradellas a Arturo Mas; por Luis Ramallo

El 23 de octubre de 1977, hace 35 años, Josep Tarradellas regresaba a Barcelona para tomar posesión como presidente de la Generalitat. Su vuelta era el final de las negociaciones que entre el presidente Suárez y el propio Tarradellas se sucedieron entre 1976 y 1977. Aquel día, Tarradellas tomó posesión de su cargo ante Suárez, y dirigiéndose a las más de trescientas mil personas que se habían reunido delante del Palacio de la Generalitat el presidente exclamó: «Ciutadans de Catalunya: ja soc aquí». En estas bien meditadas palabras se resumía su pensamiento sobre España y Cataluña, al abrazar a todos los que vivían en aquella tierra sin exclusión alguna.
La vuelta del Honorable constituyó un gran acierto de Adolfo Suárez. Tarradellas era un anciano con experiencia, con autoridad, catalanista, liberal de izquierdas, republicano y nacionalista moderado que siempre respetó los derechos de los ciudadanos no catalanes y que se mostró contrario a la independencia y a los «Países Catalanes».
Durante mi mandato como primer presidente de la Junta Regional de Extremadura, tuve la fortuna de ser invitado por Tarradellas para realizar una visita oficial a Cataluña, que se efectuó a finales de febrero de 1979. De aquella visita guardo los mejores recuerdos. Como presidente de Extremadura, recibí un trato excepcional que honraba no sólo a mi persona si no principalmente a mi región. Hubo recepción en la Generalitat, almuerzo con todas las autoridades en el Palacete Albéniz y reunión con el propio presidente y con autoridades civiles, militares y empresarios. Tarradellas presidió conmigo un acto organizado por la Junta Regional de Extremadura con inmigrantes extremeños y con las casas regionales de aquella tierra. Después de 1980, una vez que el Honorable hubo dejado la presidencia, solía reunirme con él en sus visitas a Madrid. De mis conversaciones con Tarradellas saqué la conclusión de encontrarme con un hombre de Estado que ponía por delante los intereses de Cataluña y de España a cualquier otra consideración partidaria. Me manifestó que durante su exilio había reflexionado mucho y que sucesos como la insurrección de la Generalitat en octubre de 1934 no debían volver a ocurrir. Después de la dimisión de Tarradellas, en Cataluña se han sucedido gobiernos convergentes, salvo el tiempo del fiasco del tripartito. Durante ese tiempo, los nacionalistas han ido poniendo las bases de la situación actual de Cataluña con respecto a España, favorecidos por gobiernos nacionales que han ido cediendo en todo como consecuencia de nuestra nefasta ley electoral. Al final, el ex presidente Zapatero y el Tribunal Constitucional hicieron el resto. Como contraposición al hombre de Estado que fue Tarradellas, Arturo Mas es un político apócrifo y con los pies de barro, que pone por encima del interés general el suyo propio y el de su partido. Su paso hacia el independentismo y su petición de referéndum para tapar su mal gobierno y sus recortes y fracaso es un ataque a la legalidad vigente y a la democracia.
Con el buen recuerdo del honorable Tarradellas y con su sentido de España, Arturo Mas debe saber que somos una gran mayoría los españoles incluidos los catalanes que estamos dispuestos a que no se rompa la unidad de España y que lucharemos contra sus ocurrencias de político aventurero.

Luis Ramallo
Ex presidente de la Junta Regional de Extremadura y miembro de las Cortes españolas siete legislaturas

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