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Probar juguetes sexuales: «El mejor trabajo del mundo»

Para comprar objetos sexuales, desde vibradores hasta lencería erótica, es imprescindible tener ciertas garantías de su calidad. Y para ello no hay otro camino que probarlos antes. Una joven británica cobra 30.000 euros al año por ello.

Probar juguetes sexuales: «El mejor trabajo del mundo»
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Si alguien quiere saber cuáles son los mejores juguetes sexuales, lo más recomendable es que le pregunte a Nat Garvey, una joven británica que tiene el que define como "mejor trabajo del mundo". Ella le podrá decir cuáles son los productos de sex shop más placenteros, los más divertidos o, simplemente, aquellos que están a buen precio en función de las prestaciones que ofrecen.Garvey, de 24 años, tiene un contrato con un sex shop por el que cobra 30.000 euros al año. Su función no es otra que probar los prototipos, de toda clase y condición, antes de sacarlos al mercado. Hasta ahora, presume con una sonrisa en las páginas de The Sun de haber testado ya más de 1.000 consoladores y productos eróticos.Ella tiene claro que no cambiaría su trabajo por nada del mundo. En él no hay monotonía ni estrés. Es su propia jefa y, por supuesto, trabaja desde casa. "En lugar de estar todo el día rodeada de ordenadores o de material de oficina, estoy rodeada de una pila de objetos eróticos con los que poder jugar todo el día", confiesa.Los mejores juguetes sexualesA tenor de su experiencia, Garvey se ha convertido en la mejor "dependienta"de sex shops y tiendas eróticas, y nadie puede ofrecer un catálogo de vibradores, prendas eróticas o juguetes sexuales como ella.

El "negocio"le ha ido tan bien y su experiencia es tan acreditada que ya le han ofrecido un "supercontrato"para crear su propia marca de productos eróticos. Un fabricante de este tipo de objetos está dispuesto a pagar a Nat Garvey 150.000 euros. La experiencia es un grado.

"No soy una adicta al sexo"
No obstante, que nadie piense mal. "No soy una adicta al sexo, sino que represento a las chicas normales que, como yo, también necesitan comprar es tipo de objetos", afirma

"Los juguetes sexuales han dejado de ser un tabú. Las mujeres deberían saber que enriquecen su vida tanto en solitario como en pareja –añade-. Mi trabajo consiste en encontrar cuáles son buenos para mujeres solas y cuáles para parejas, y aquellos que pueden ser útiles para usuarios de todas las edades. Los pruebo todos y emito informes semanales".

Según los datos de la marca para la que trabaja Garvey, Passion, en el mercado británico se han vendido ya cerca de cuatro millones de estos productos, y las cifras van en aumento. Las previsiones apuntan a que las ventas aumentarán hasta llegar a las 400 millones en la próxima década.