martes, 01 septiembre 2015
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Degüella a su esposa y luego se tira por la azotea

  • La fallecida, de 55 años, iba a iniciar hoy los trámites de separación

Le había comunicado a su marido que hoy iniciaría los trámites de separación. Ella tenía 55 años y él 57. Los vecinos nunca habían escuchado ninguna discusión entre ellos y siempre los veían juntos. Nada hacía pensar que había un distanciamiento entre ambos tras 25 años de convivencia en su domicilio de Cisneo Alto. Pero a Rosario no le ha dado tiempo a firmar ningún papel que oficializara el fin de su matrimonio con Valeriano. En la madrugada del pasado domingo él la degolló, supuestamente, y luego se arrojó por la azotea. Dos muertes seguidas y a pocos metros de uno de sus hijos. Precisamente este joven, de 18 años, fue el que encontró el cadáver de su madre. Eran las 1:45  horas de la madrugada cuando salió de su habitación de camino a la cocina. En el salón estaba el cuerpo de Rosario, tendida en el sofá con las manos sobre el pecho. La sangre le brotaba del cuello y tenía una toalla en el vientre, también ensangrentada.
Los constantes gritos del joven alertaron a un vecino, que avisó al servicio de emergencias 112. Al momento se personaron en el piso agentes de la Policía Nacional, Local y los servicios de emergencias, que sólo certificaron la muerte de la mujer. Unos cinco minutos después del primer aviso, otro particular llamaba al 112, asegurando que había un hombre tumbado en el suelo, muerto, en la calle Rafael Cansinos Assens. Era el cadáver de Valeriano, que se había arrojado desde la azotea del bloque de siete plantas.
Una vecina del primer piso aseguró que el patio interior del bloque y la barandilla de su vivienda estaban manchadas de sangre, al igual que el pretil de la azotea por el lado en el que se arrojó al vacío Valeriano, lo que hace pensar que el hombre sufrió alguna herida o autolesión antes de arrojarse al vacío.
Algunos vecinos del bloque no se habían enterado del suceso hasta que, sobre las diez de la mañana de ayer, se encontraron con el dispositivo policial y los periodistas.
El presidente de la comunidad de vecinos, José Miguel Romero, como el resto de los vecinos, mostró su sorpresa por los hechos, ya que, según afirmó, se trataba de una pareja «absolutamente normal» que «iban siempre juntos a todos sitios» y él era «un buen vecino y hombre educado, al igual que su esposa». Valeriano «iba de su casa al trabajo, y del trabajo a su casa» y Rosario, que tenía una dolencia en la espalda y era ama de casa, se estaba reponiendo de una operación, según Romero.
Valeriano trabajaba en una óptica de Sevilla, en la que también había estado empleado su hijo mayor.


Han muerto 12 mujeres sin denunciar
Rosario es la víctima número 12 por violencia doméstica en lo que llevamos de 2012 en España. Como todas, no había presentado denuncia alguna contra su marido. Ayer, frente al Ayuntamiento de Sevilla, se celebró una concentración de repulsa, en la que participaron asociaciones de mujeres. Los manifestantes portaban una pancarta en la que se pedía el fin de los «feminicidios».

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